Me despierto en la misma celda que hace 13 años.
Llevo casi toda la vida encerrada aquí.
Mi padre era el Alfa de la manada Black Moon, cuando en mi tercer cumpleaños un ejército de vampiros invadió mi hogar.
Mi madre, mi padre y mis dos hermanos ma...
Dejé a Atka atrás para ir a buscar a mi pequeña Karen. Me seguí deslizando por los conductos de ventilación con suma facilidad, no sabía cómo encontrarla, esto era un laberinto, quizás iba dando vueltas y no me daba cuenta.
Por las rejillas que iba encontrando solo habían habitaciones vacías donde probablemente se dedicaban a torturar a sus prisioneros, de eso me di cuenta en el rastro de sangre de algunas de ellas.
De pronto pude escuchar unos pequeños sollozos, me acerque a la próxima rejilla que tenía a la vista, y ahí estaba, mi pequeña alegría, estaba poco sucia pero no parecía tener algún tipo de herida. Estaba en una de las esquinas hecha un ovillo, las lágrimas corrían por sus mejillas.
Cuando estuve segura de que no había ningún guardia dentro de la habitación me descolgué con sumo cuidado para no hacer ningún ruido y no llamar la atención de los que vigilaban fuera de la habitación.
La cara de Karen al verme se ilumino, se levanto más rápido de lo que llegue a imaginar y de un momento a otro ya la tenía entre mis brazos estrujándola y dándole todos los besos que en este periodo de tiempo no pude.
-Shh, cariño no podemos quedarnos aquí mucho tiempo o nos van a descubrir- dije en voz casi inaudible, ella no pronunció ninguna palabra se limito a asentir con la cabeza.
Primero la ayude a subir al conducto de ventilación y seguidamente subí yo.
Tenía Karen, ahora solo faltaba ir a por Atka, el problema es que si sabían que Karen había desaparecido y yo igual pondrían más guardias donde tenían encerrado a Atka, así que había que actuar rápido.
Estaba dudando, no sé si debería dejar a Karen en un lugar seguro e ir a por el tullido después o ir ahora a por él.
Opte por la segunda, estaba segura que si íbamos rápido nadie se daría cuenta de nuestra presencia, la cuestión más importante era como sacar a Atka porque diría que por el conducto de ventilación tendríamos serios problemas, mientras caminábamos por ese laberinto iba pensando en alguna otra salida, solo dos las aprobé, uno, conducto de ventilación y dos, por la puerta principal.
Karen parecía muy cansada, supongo que después de estar tantos días sin comer adecuadamente puede afectar mucho más a los niños de su edad que están en pleno crecimiento.
Karen iba delante de mi i dejo de caminar.
-Alex, no vamos a morir ¿verdad?
Sus ojos verdes se cristalizaron y pude ver como una pequeña lágrima le bajaba por la mejilla.
-Te prometo que todo va a salir bien, no dejare que te hagan daño
Sé que no debería prometer cosas que no estoy segura de poder cumplir, haría lo que fuera para que no le hicieran daño pero si yo ni Atka no estábamos para protegerla no sé que podría pasarle.
Le di un beso en la frente como pude a causa del espacio reducido que había.
Parecía que estos conductos fueran interminables, a lo lejos vi otra rejilla con la suerte que esta era la de Atka.
Sabían que Karen ya no estaba en su celda, ya que le habían torturado a latigazos, tenía la espalda abierta con muchos cortes, la sangre no paraba de brotar de ellos, me quede en shock, estaba estirando en medio de la habitación con la espalda mirando al techo, parecía que habían estado horas torturándolo hasta que perdió el conocimiento.
Le dije a Karen que se quedara arriba por si pasara algo, me descolgué por el conducto lo más rápido que pude dejando que mis pies resonaran en el suelo, estos malditos chupasangre de mierda lo iban a pagar muy pero que muy caro lo que le habían hecho.
Me acerque a él a paso lento, podía escuchar su respiración entrecortada, también podía escuchar mis propios latidos.
-Atka
Dije con un hilo de voz, estaba mal estaba muy mal, no aguantaría mucho más tenía que sacarle de aquí.
Seguía sin contestarme, tenía que hacer algo y muy rápido.
Hice a Karen bajar, íbamos a salir por la puerta principal.