No había dormida en casi toda la noche, me la pasé pensando en todo lo que podría llegar a pasar, guerras, muertes de inocentes... En mi mente solo podía ver distintos escenarios donde el final era catastrófico. Después de dar muchas vueltas en la cama miré el reloj, marcaban las ocho de la mañana, Atka la noche anterior me dijo que pondría el despertador a les nueve, ya que la reunión de los alfas supremos se realizaba en el que se consideraba el santuario de la diosa Luna, este nos quedaba a dos horas de camino en coche más o menos.
Ya que parecía que no tenía intenciones de volver a dormir, decidí levantarme e irme a la ducha. Me tomé mi tiempo, cuando salí de la ducha me miré en el espejo, en mi espalda podía ver las marcas de cuando estuve retenida, con el tiempo se habían difuminado un poco, pero se seguían viendo y sabía perfectamente que no se marcharían de ahí, gracias a Atka había sido capaz de superar mi pasado con una facilidad que me pareció imposible, me enseño lo que es sentirse querida, tener una familia, la lealtad, se lo debía todo a ese lobo.
Cuando salí del baño solo llevaba la ropa interior puesta, me dirigí al armario para decidir que me pondría, la verdad no sabía como debía vestir para la ocasión, ¿formal?- seguro que sí, me respondí yo misma, pero un vestido, ¿o algo más serio?
Un tierno gruñido me saco de mis problemas de moda. -Buenos días dormilón, alguien ha dormido bien hoy, creo que toda la casa te ha sentido roncar- me acerque a la cama para darle un beso de buenos días.
-Buenos días preciosa- Tenía los ojos achinados y me resultaba de lo más tierno. -Sabes, me gusta que me despiertes vestida de esta manera- me puse a reír y me tumbe a su lado.
-Atka va a haber una guerra- Todo el mundo sabía que lo que se avecinaba no iba a ser nada fácil.
Recosté mi cabeza en su hombro, mi cabello mojado estaba por todo su pecho desnudo -Lo sé, y creéme cuando te digo que creo que nunca había tenido tanto miedo- Levanté la cabeza para mirarlo a los ojos.
-Creo que ahora que tengo algo que perder, me hace sentir cosas que nunca había imaginado que sentiría- lo miré a los ojos
-Sabes, no eres el único que se siente así, yo también siento lo mismo, y estoy segura de que la mayoría de personas en esta manada están en la misma situación, todas los hombres y mujeres lobos que van a participar en esta guerra sienten lo mismo, por ese motivo luchan, para defender a sus seres queridos, y por eso mismo yo también voy a luchar, por ti, por Rose, por Karen, Dereck, y todas esas personas que nos quieren, pero eso no te hace débil, te hace más fuerte.
Atka bajó la cabeza para darme un beso -Por ese motivo eres una luna estupenda- Se levantó de golpe y se fue en dirección al baño.
Más tarde, después de debatir muy seriamente lo que me debía poner, Atka me dijo que e estas reuniones la gente no iba vestida arreglada, sino que iban más bien normales, así que decidí ponerme un vestido corto con mangas de color negro con topos blancos y unos tacones beige (foto en multimedia) Atka se vistió con una camiseta negra y unos jeans oscuros.
A la reunión solo debían asistir los alfas supremos de cada sector y sus respectivas lunas, así que Dereck al ser el beta de la manada se hizo cargo de la manada en nuestra ausencia, solo íbamos a pasar un par de días fuera.
Pusimos las bolsas con la ropa que habíamos empaquetado la noche anterior en el maletero, nos despedimos de Dereck y Rose y nos fuimos de nuestra manada.
Una vez en el coche y de discutir con Atka que música poner, decidimos decidirlo a piedra papel y tijera.
-Sabes, creo que nunca había jugado con alguien que fuera tan malo- Lo miré de mala gana, se tenía que decir que había tenido muy mala suerte.
Atka puso la música que él quería, yo me recosté en mi asiento y los parpados me empezaron a pesar, como esta noche no había dormido mucho me estaba muriendo de sueño, no me resistí y se me cerraron los ojos por completo.
De pronto noté como alguien me tocaba el hombro, abrí los ojos alarmada reviviendo mis peores vivencias en esas celdas asquerosas, le di un golpe a mi agresor.
-Soy yo preciosa, no pasa nada, soy yo, todo está bien, estas conmigo- De pronto visualicé lo que mis ojos no habían visto hasta el momento, era Atka, la verdad no era la primera vez que me pasaba, los recuerdos de vez en cuando me juegan malas pasadas.
-Lo siento
-No te preocupes, sabes que siempre voy a estar aquí, por cierto menuda fuerza tienes ese golpe casi me noquea- me miraba con ternura y amor en sus ojos. Me puse a reír y le dejé un beso en los labios.
-Hemos llegado- dijo él, miré a través de la ventana del coche y pude ver el santuario de la diosa luna, era realmente impresionante, era muy bello, todo lo que le adornaba era de color blanco con detalles dorados, había flores por todas partes, sobre todo lirios blancos y amarillos, era realmente lindo el lugar, era acogedor.
No me había dado cuenta de que mientras había estado apreciando el gigantesco edificio, Atka había salido de su asiento y se había desplazado hasta mi puerta para abrirla.
Extendió una mano en mi dirección y dijo -¿Estás preparada?
-Solo si es contigo- tomé su mano y nos fuimos en dirección al santuario.
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Quiero salir
Hombres LoboMe despierto en la misma celda que hace 13 años. Llevo casi toda la vida encerrada aquí. Mi padre era el Alfa de la manada Black Moon, cuando en mi tercer cumpleaños un ejército de vampiros invadió mi hogar. Mi madre, mi padre y mis dos hermanos ma...
