Capítulo 2

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La ligeramente tostada piel de la espalda de una mujer fue lo primero que Lauren vio al abrir los ojos. 

Tomó un profundo respiro, aspirando el aroma de su almohada y un ronco sonido se escapó de su garganta, llamando la atención de la algo despeinada mujer que estaba en su cama, quien giró un poco su rostro para mirarla también. 

"Buenos días." Le dijo.

"Buenos días Karla." Respondió Lauren. 

Giró sobre el colchón para quedar boca arriba y así comenzó a erguir su cuerpo para finalmente recargarse en la cabecera de la cama. Sus piernas estaban semi enredadas en las sábanas, parte de sus muslos descubiertas, un pie completamente cubierto por la tela, el otro al aire libre al igual que su torso. Bajo las sábanas color vino, justo en la zona de su entrepierna se notaba cierta elevación que no pasó desapercibida por su acompañante. 

"¿Hace mucho despertaste?" Le preguntó a la mujer, provocando que sus ojos marrones se movieran rápidamente y se posaran sobre sus verdes. 

"No. Sólo un par de minutos. Creo que él despertó antes que yo." Y señaló brevemente la erección matutina de la empresaria. 

Lauren rio suavemente por un par de  segundos. 

"Es madrugador." Respondió siguiendo la pequeña broma. "Espero que no te moleste."

"En lo absoluto." Rio la castaña. 

"¿Quieres tomar una ducha?" Cuestionó la empresaria. Karla arqueó una de sus cejas. "No son horas extras Karla, es simple cortesía. Si quieres ducharte puedes usar mi baño en esa puerta..." Hizo una pausa para señalar la entrada. "O puedo ofrecerte otro baño en una de las habitaciones de huéspedes." 

"¿Tú vas a ducharte?" Cuestionó la mujer ladeando la cabeza. Sus ojos recorrieron por un instante los desnudos pechos de su clienta, encontrando en uno de ellos la marca de una pequeña mordida que le había hecho la noche anterior. 

"Sí." Afirmó Lauren.

"Entonces tomaré el baño de la habitación de huéspedes." Decidió.

"Claro." 

La morena entonces se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda a su acompañante, se quitó la sábana que se hallaba enroscada en su cuerpo. Abrió un cajón que se hallaba debajo de la cama y sacó una pieza de ropa interior limpia, pues no estaba muy segura de dónde había quedado la que Karla le había quitado y no tenía la intención de levantarse con semejante erección y andar buscando por el piso de su habitación mientras su pene se balanceaba de un lado a otro. Qué vergüenza. 

Por ello se colocó el nuevo bóxer, color negro un poco más grande y suelto que el de la noche anterior para no aprisionar demasiado a su amigo y al levantarse para llevar la tela hasta su cintura le ofreció a Karla una bonita postal de sus redondas nalgas. Cuando la prenda estuvo en su lugar Karla elevó su mirada por todo el largo y ancho de la espalda de su clienta, encontrando en su blanca piel las huellas de sus rasguños. 

Al estar de pie, se echó parte de su melena hacia al frente, la cual era lo suficientemente larga para cubrirle los pezones y entonces se dirigió paso a paso hacia la prostituta que la seguía esperando en el mismo lugar. 

"¿Quieres ponerte tu vestido para que te lleve al baño?" Preguntó Lauren. 

"¿Te incomoda verme desnuda?"  Devolvió ella, aunque no se hallaba desnuda del todo pues toda la parte de enfrente de su cuerpo estaba cubierta con las sábanas que ella misma sostenía contra su pecho para cubrirse. La mujer le sonrió.

"Para nada."

Karla entonces se levantó de la cama y dejó la sábana sobre el colchón, mostrando su cuerpo sin ninguna clase de pudor, estando segura de cada detalle de su trabajada anatomía, la cual se esforzaba en mantener perfecta siempre. 

Vendedora de Caricias - Camren G!PHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora