Luego de haber escuchado apenas aquel detalle sobre la infancia de Camila, la mente de Lauren no paró de hacer que brotaran preguntas.
Se cuestionaba por cuántas carencias habría tenido que pasar Camila, cuánto había sido su sufrimiento, desde cuando y hasta cuando había tenido que vivirlo...
Rápidamente un sinfín de respuestas se arremolinaban en su mente, algunas malas, otras peores, su imaginación la hizo pasar un mal momento que decidió dejar de lado en cuanto recibió los helados que le prometió a la castaña.
Con el sabor de la vainilla, ambas mujeres le dieron vuelta a la página y cuando salían del restaurante de comida rápida Lauren sorprendía a Camila regalándole un juguete de la cajita feliz. Le había parecido curioso que, precisamente ahora que había viajado a Italia, los juguetes que estaban disponibles fueran de Mario Bros.
La ojiverde se quedó con un Mario con su típico overol azul y gorra roja, mientras que Camila se quedó con un bonito Yoshi que al presionarle un botón sacaba su ya conocida lengua roja.
De camino a la bodega donde el equipo de filmación había sido guardado, Lauren y Camila no perdieron la oportunidad de jugar un poco con sus nuevos amigos, llamando, sin darse cuenta, la atención de los extraños que se veían sorprendidos tanto por la belleza física de ambas chicas como por su infantil interacción.
Eventualmente, tuvieron que dejar la diversión de lado y Lauren adoptó una postura mucho más seria y formal en cuanto llegaron al lugar indicado.
El lugar no era nada llamativo y estaba alejado del centro de la ciudad y del hotel donde se hospedaban. Camila se encontró con un gran portón de metal color gris, a lado del cual había dos hombres.
Lauren saludó con familiaridad a los dos chicos, uno de ellos castaño con una pulcra y muy cuidada barba de candado, el cabello castaño y alborotado, el otro era rubio, de cabello corto y bien peinado, sus brillantes ojos azules llamando la atención en aquel rostro de tez clara. Sus nombres eran Jack y Steven respectivamente y Lauren los presentó a Camila en cuanto estuvieron frente a ellos.
Para ninguna de las dos pasó desapercibido el nerviosismo que abordó a ambos al conocer a Camila. Lauren los conocía de tiempo atrás, habían trabajado con ella antes así que ellos sabían perfectamente que su guapísima jefa no gustaba de los hombres por lo que jamás había intentado algo con ella, sin embargo, no pudieron evitar posar sus ojos en la castaña que la acompañaba.
Camila estaba acostumbrada aquello, a veces incluso cuando no buscaba la atención de nadie, la recibía y en ese momento definitivamente que no la deseaba, aunque se conservó amable con ambos, pues no les pareció que ninguno de los dos tuviera una actitud desagradable -exceptuando el hecho de que se le quedaban mirando como un par de tontos- incluso el sonrojo que la barba de Jack no logró cubrir le pareció tierno.
A Lauren sin embargo le cambió el semblante y de tener un aura formal y profesional pasó a verse como si sólo con su mirada pudiera asfixiar a los dos chicos. Sin embargo, conservó la calma y simplemente tomó la mano de Camila para poder entrar a la bodega luego de que ellos les indicaran el camino.
Era un cuarto prácticamente vacío, muy bien iluminado por unas lámparas que había en el techo. No había muebles ni nada, sólo algunas grandes cajas de metal y estuches que contenían todo el equipo de filmación necesario para el trabajo que realizarían en Montalcino.
Así también, encontraron varias personas más, cuatro mujeres y dos hombres aparte de los primeros, quienes se dedicaría a realizar todo el rodaje del comercial.
Uno a uno, todos se acercaron a saludar a Lauren y ese fue el único momento en que la ojiverde soltó a Camila quien observó atentamente la interacción entre ella y sus empleados.
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Vendedora de Caricias - Camren G!P
Fiksi Penggemar- Te pagaré el triple de tu tarifa normal. -¿Y cómo voy a corresponder tu generosidad? La pregunta salió de sus labios acompañada de una pequeña sonrisa. ¿Qué podría necesitar esa mujer en la cama como para pagar tanto dinero así sin más? - Debes fi...
