Capítulo 24

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En el silencio de la noche, Lauren observaba con tranquilidad el relajado cuerpo de Camila. Hacía rato que se había quedado dormida y entre más tiempo pasaba observándola, más segura se sentía de que era ella la mujer con quien quería estar y confirmaba también que era ella quien podía ayudar a la castaña a recuperar la confianza en sí misma y la certeza de que era tan merecedora de la felicidad como cualquier otra mujer. Sin importar su oficio. 

Con total cautela, Lauren se inclinó suavemente, hundiendo su codo en la suave almohada, lo suficiente para poder acercar sus labios a la cabeza de Camila y depositar un tierno beso en su frente. 

Luego de eso se acomodó justo a lado de Camila, abrazándola por la cintura y manteniendo su cuerpo lo más cercano al de la castaña, finalmente sumergió su nariz entre el cabello de la mujer y se quedó dormida aspirando su aroma. 

[...]

"Camz, no tenías que levantarte tan temprano."  

La silueta de Camila había aparecido en la puerta de la cocina mientras Lauren tomaba su café para iniciar el día. La empresaria no pudo evitar sonreír en el borde de su taza cuando Camila frotó sus párpados con sus pulgares, le encantaban esos pequeños momentos en los que la castaña tenía esas actitudes tan tiernas. 

"Quería verte antes de que te fueras." Respondió Camila acercándose a la barra de la cocina, la cual rodeó hasta llegar a Lauren para poder darle un beso en la mejilla, casi en la comisura de sus labios. De nuevo, Lauren sonrió, pues Camila tuvo que ponerse de puntitas para poder alcanzarla debido a los tacones altos que la morena llevaba puestos. 

"¿Estarás aquí cuando regrese?" Preguntó Lauren esperanzada, más pronto una mueca de desilusión se instaló en sus labios en cuanto vio la cabeza de Camila moverse de forma negativa. 

"Iré a casa." Dijo Camila, y Lauren asintió con la cabeza con entendimiento para después tomar un nuevo trago de su caliente bebida, no esperaba que la intervención de Camila continuara hasta que la escuchó hablar de nuevo. "Quiero pensar en lo que me dijiste anoche... Sobre nosotras." 

"Hay un nosotras." Apuntó Lauren recuperando completamente el brillo de su mirada. "Esa es buena señal." 

Camila se abrazó a sí misma. Cada día hacía más frío. 

"Es innegable lo que siento por ti. ¿No es así?" Dijo la castaña. 

"Lo que ambas sentimos." Corrigió Lauren. "¿Entonces qué tienes que pensar?"

"Si estoy preparada para que un día te marches." 

El miedo de Camila era simple. Lo había visto varias veces en su vida, cada vez que se suponía que alguien la amaba y que se quedaría con ella, esa persona terminaba por abandonarla. Por puta, por estar sucia, por la culpa de haberla convertido en lo que era, como Dariel. Por el simple hecho de nacer, como sus padres. 

No culpaba a ninguno de ellos. Cada quien tenía la libertad de tomar las decisiones que se le plazcan. Pero definitivamente cada pérdida le había dolido en el alma. 

Y si Lauren, que estaba definitivamente segura de que era la persona que le había provocado el más puro y verdadero amor se fuera... ¿Qué sería de Camila? ¿Quién le aseguraría que podría recuperarse de un golpe así de fatal? 

Al menos refugiándose en su trabajo nunca le había faltado nada, las cosas siempre salían como tenían que salir. Los hombres eran sencillos, predecibles, fáciles de manejar. El negocio marchaba bien, tenía una casa, dinero, todas las cosas materiales que de niña le faltaron... Y sabía perfectamente que usando su cuerpo podría seguir obteniendo lo que desease. 

Vendedora de Caricias - Camren G!PHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora