Capítulo 4

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Lauren se sentía terrible.

El desvelo, más una especie de resaca le estaban pasando factura y eso provocaba que su humor fuera pésimo. Sin embargo tenía las cosas más claras.

 Ahora que la luz del sol iluminaba el día podía pensar con mayor claridad y aunque estaba de mal humor, el saber que podría relajarse y distraerse más tarde en compañía de Karla le regalaba un poco de consuelo.

No obstante, su humor empeoraría cuando en el transcurso de su día laboral se le ocurrió mencionarle a Verónica sus planes para la tarde y noche. Su querida amiga se echó a reír por varios minutos. 

"¿Qué no me dijiste que no querías estar con ella hasta pasados unos días?" Le cuestionó cuando recuperó la respiración. "¿Te ganó la tentación, tigre?" Se burló. 

Lauren por supuesto quería callarla pero es que no había como hacerlo, pues lo que Verónica decía era verdad. ¿Acaso no había sido ella misma quien dijo no querer ver a Karla? Se había decidido a poner un límite para así no dejarse llevar demasiado por el deseo, para no convertir la especie de escape que significaba esa mujer en su vida en una obsesión. Pero por supuesto no había esperado encontrársela en el bar la noche anterior y algo que ni siquiera admitiría para sí misma era que al verla con otro por un instante había deseado con todo su ser llevársela de ahí y quedarse con ella. 

Más la razón de Lauren aún no había perdido todo el terreno y consiguió al menos controlar aquel instinto posesivo que repentinamente había nacido de las entrañas de la empresaria. No obstante, no fue lo suficiente fuerte para evitar que le pidiera una nueva cita. 

Y por eso ahora su mejor amiga se burlaba de ella, dejándola sin tener una sola palabra para defenderse. 

"Está bien, no te culpo." Dijo Verónica relajándose en su silla. "Además te sentará bien una noche de diversión con ella." Lauren se quedó callada, se sentía avergonzada. "¿Te puedo dar un consejo?" Agregó dedicándole a su amiga una suave, sincera y comprensiva sonrisa. 

La ojiverde carraspeó un poco.

"Sí, claro." Aceptó, dándole su aprobación a su amiga para que hablara con libertad.

"Mira, está bien que quieras tener cierto control respecto a Karla y concuerdo en que debes conservar algo de distanciamiento de ella para que el asunto no se vuelva contrapruducente... Peeeeeeero..." Enfatizó e hizo una pausa. "Mi consejo es que no te reprimas, si tienes ganas de estar con ella llámala, que por algo le estás pagando mucho más de lo suficiente. Además si te privas de tus deseos lo único que provocas es que lo quieras todavía más. ¿Por qué crees que la gente se la pasa rompiendo las reglas todo el tiempo? Quizás tu amiguito se emociona de más con Karla porque es la primera mujer con la que te acuestas después de Keana, y vaya... ¡Qué mujer! Pero quizás en cuando pase un poco el tiempo y hayas experimentado más... Se te pasa y sigues con tu vida con normalidad, como si ni Karla ni Keana hubieran existido jamás." 

En un suspiro, Lauren se pasó la mano por el cabello, cepillándolo suavemente.

"Sí, supongo que tienes razón." Pero no estaba del todo convencida, al menos en aquella última parte. Keana era un asunto serio para su corazón, una persona sumamente importante... ¿De verdad llegaría un momento en que su existencia llegara a ser insignificante?

"Y además..." Volvió a retomar la palabra Verónica, pues al parecer no había terminado. "Aprovecha que tienes a Karla ahora. Keana era un iceberg cuando de sexo se trataba según lo que me contabas..."

"Yo jamás dije algo como eso." Reprochó Lauren con el ceño fruncido. Ella nunca, nunca se expresaría así de Keana, no cuando todavía era su prometida. 

Vendedora de Caricias - Camren G!PHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora