Lauren se encontraba sentada en su silla, justo detrás del bonito escritorio de caoba en su oficina.
El mueble estaba algo desastroso debido a que Rachel, su antigua secretaria tuvo que irse ya que su esposo había conseguido un nuevo trabajo en una otra ciudad. Lauren le tenía algo de afecto a esa mujer, pues era una persona muy eficiente al hacer su trabajo, pero además era dueña de una amabilidad y un carácter servicial muy agradable.
Sin embargo, la familia era lo primero por lo que Lauren entendió perfectamente el motivo de su partida, por ello la liquidó sin mayor problema y le deseó la mayor de las suertes en aquella nueva etapa que comenzaría en su vida, porque por si fuera poco, Rachel estaba esperando un bebé.
Sin embargo, ahora se encontraba en el conflicto de encontrar a una secretaria nueva que pudiera llenar el puesto que Rachel había dejado. Lauren, Había pasado la mañana trabajando en los proyectos del día pero ahora que la tarde había caído tenía que ocuparse de las chicas y chicos que se habían presentado con ella para que ella personalmente les realizara una entrevista.
Pese a que los currículos que tenía en sus manos ya habían pasado por un par de filtros de recursos humanos, de las diez personas que ya habían pasado a entrevista, ninguna le había parecido lo suficientemente buena para tomar la vacante.
Y no era que no reunieran las aptitudes necesarias, o que no tuvieran experiencia, porque precisamente por esa razón sus currículos habían llegado hasta ella, pero al charlar con ellos simplemente no sintió que ninguno tuviera la actitud o el compromiso necesario para trabajar con ella codo a codo.
Dentro de unos minutos más oscurecería, así que Lauren se echó hacia atrás en su escritorio para tomar un profundo respiro y posteriormente se estiró lo suficiente para que sus huesos crujieran. Una vez que lo consiguió, colocó su mano sobre el teléfono en su escritorio y llamó a la recepción.
"Nicole." Nombró a la recepcionista. "¿Cuántas personas faltan para entrevista?"
"Una. Señora Jauregui." Le respondió la chica y Lauren frunció el ceño.
"¿Una? Pensé que eran más." Comentó.
"Varios decidieron marcharse, ya que es muy tarde."
Lauren miró el reloj de la pared y encontró que eran las 6:30 de la tarde. Giró en su sill'ó y vio el cielo ya oscuro.
"Vaya... Se me fue el tiempo volando." Suspiró. "Por favor has pasar al aspirante y retírate Nicole. No quiero que me acuses de explotación laboral." Bromeó un poco al final. "¿Todos los demás ya se fueron?"
"La mayoría sí. " Informó Nicole. "Ahora hago pasar a la señorita Issartel y me iré en seguida."
"Muy bien Nicole. Que pases buenas noches y nos vemos mañana."
Luego de un par de palabras más Lauren esperó a que la aspirante al puesto llegara hasta su oficina. Le alegró bastante que ya fuera sólo una persona más, estaba agotada y en sus manos todavía tenía unos siete currículos más, independientes de aquellos que pertenecían a quienes ya habían sido entrevistados.
Buscó entre los restantes el apellido que Nicole había mencionado antes, Issartel. Y frunció el ceño mientras leía el contenido, pero antes de que pudiera sacar cualquier conjetura, se escucharon varios toques en la puerta.
"Adelante." Dijo Lauren, e inmediatamente después la chica en cuestión abrió la puerta.
Lauren respiró profundo al verla. Era muy bonita.
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Vendedora de Caricias - Camren G!P
Fiksi Penggemar- Te pagaré el triple de tu tarifa normal. -¿Y cómo voy a corresponder tu generosidad? La pregunta salió de sus labios acompañada de una pequeña sonrisa. ¿Qué podría necesitar esa mujer en la cama como para pagar tanto dinero así sin más? - Debes fi...
