"Joder, Camila... Qué rico."
Lauren gemía de gusto con la cara contra la suave almohada que había en la habitación que compartía con Camila.
La castaña estaba haciendo maravillas con su adolorida espalda. Tenía unas manos demasiado buenas para dar masajes.
"Estás muy tensa." Dijo Camila, quiene estaba sentada a horcajadas sobre el trasero de la empresaria, que se encontraba acostada boca abajo en la cama.
Aquel trabajo en sus músculos era extraordinario, Camila no dejaba de sorprenderla con sus talentos ocultos, parecía ser que no hubiera una cosa que la castaña no hiciera bien.
Luego de un rato en que las manos hicieron magia con sus espalda y el inicio de su trasero, Lauren soltó un sonoro suspiro. .
"¿Cómo te sientes?" Preguntó Camila, acostándose a un lado de la empresaria.
"Mejor que nunca." Respondió sincera. "Sentí que me quitaste a un elefante de encima." Agregó sonriendo. "Ven aquí."
En la posición en la que estaba, tiró de la cintura de Camila acercándola más a su cuerpo, y comenzó a besar sus labios lentamente, la castaña por su parte no tardó en corresponder la manera afectuosa en que los labios de Lauren tocaban los suyos.
Se estaba acostumbrando a su sabor, a su tacto cuidadoso, y Lauren se volvía cada día más adicta a la textura suave pero firme de aquellos labios. Los había recorrido tantas veces con su lengua que casi podía asegurar saberse de memoria cada pequeña e imperceptible línea que los partía y los reconstruía.
Con toda la calma y el gusto del mundo, los besos de Lauren descendieron por todo el cuerpo de Camila, realizaron recorridos de ida y vuelta, desde los sitios ya muy conocidos y marcados como favoritos, como aquellos que rara vez había explorado. Camila le daba la libertad absoluta de probar cada sitio a voluntad, de marcarla si quería o solo acariciarla con las puntas de sus dedos.
En tantas noches de estar juntas, Camila había descubierto que entre los brazos de Lauren no necesitaba tener el control. Que no necesitaba buscar el placer, porque este llegaba por sí mismo, en compañía de esa mirada esmeralda, oscura y profunda que le llegaba hasta el alma.
Sin importar la manera en que la tocara, las palabras que le dijera, la necesidad de sus besos, o la fuerza de sus embestidas, el orgasmo era ya un punto seguro al que Lauren la llevaba de la mano, compartiendo su aliento, dejándole una sonrisa en el rostro que era presumible, no por motivos estúpidos y superficiales como el ego de los hombres, sino porque hacía realmente feliz a una mujer que se había dedicado por mucho tiempo al placer de otros...
Lauren la hacía llegar a un punto de tal satisfacción física y emocional, que al terminar, entre las caricias dulces y los besos cortos que la morena dejaba en sus hombros, Camila sentía como si acabara de tener su primera vez.
O al menos la primera vez de la que se hablaba en las películas y los libros de romance.
La que no todo el mundo conocía y ella mucho menos que nadie.
[...]
Aquellos ojos verdes la miraban fijamente.
"Eres asombrosa Karla..." Escuchó a esas voz decirle y no pudo evitar que su emoción creciera.
Tenía apenas diecinueve años y era la primera vez que sentía interés genuino en alguien. ¿Pero cómo no sentirlo por él?
Tan guapo, tan preparado, siempre con algo interesante que decir.
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Vendedora de Caricias - Camren G!P
Fanfiction- Te pagaré el triple de tu tarifa normal. -¿Y cómo voy a corresponder tu generosidad? La pregunta salió de sus labios acompañada de una pequeña sonrisa. ¿Qué podría necesitar esa mujer en la cama como para pagar tanto dinero así sin más? - Debes fi...
