Capítulo 47

3.9K 233 83
                                        

Desperté a media mañana, cuando ya el hambre hacía estragos en mi cuerpo, pero no era para menos después de la maratónica noche que viví al lado de mi esposo, si había sido memorable antes de que me dijera que estaba embarazado…después de la noticia todo se intensificó millones de veces más…Todavía mi corazón latía emocionado y de manera alocada cuando pensaba que en poco tiempo tendría en mis brazos a mi princesita, porque si de algo estaba seguro era de que sería una niña, otra hermosa princesita a la que consentir, otra "niña llorona" como le decía Tae…pero sería mi pequeñita llorona, la más pequeñita de mis princesitas. Me levanté con cuidado de no despertar a mi Soo, se veía pacífico y hermoso, sumido en el sueño, acurrucado…Dios, me moría por besarlo, pero debía dejarlo descansar, ahora debía cuidar de mi hermoso esposo embarazado.

Fui para la cocina a buscar el desayuno que ya había dejado adelantado ayer, tenía yogurt y frutas, cereales, jugo, leche, había un café especial que sabía le encantaba a mi Kyungie, pero en su estado preferí pasar del café, preparé unas tostadas, con queso, y también coloqué una fuente con mermelada, no era demasiado elaborado, pero la verdad es que no quería estar demasiado lejos de él, ya en el aeropuerto antes de abordar lo llevaría a desayunar de nuevo si él quería. Entré en el cuarto y no lo encontré, lo llamé y no me respondía y luego unos sonidos que me preocuparon me alertaron de que se encontraba en el baño, dejé con cuidado la bandeja en una mesita que teníamos en la habitación del chalet y me apresuré al baño, para encontrarlo con la cabeza sobre el retrete.

-¿Cielo estas bien?–le pregunté acercándome a él y haciendo circulares y reconfortantes movimientos en su espalda o eso esperaba.

-Estoy bien Kai–me dijo–Son solo náuseas matutinas-No pudo seguir, porque terminó vomitando de nuevo–Sal de aquí–me dijo.

-No pienso irme a ningún lugar. ¿Acaso no quieres que esté a tu lado?–le dije medio indignado, medio dolido.

-Cariño claro que quiero, pero esto es asqueroso–dijo sentándose en el suelo, con su espalda y cabeza apoyada contra las frías baldosas de la pared del baño, tenía la frente perlada de sudor y estaba increíblemente pálido-No es muy glamoroso ver a tu esposo adorando el retrete en la primera mañana luego de la noche de bodas–dijo con un forzada sonrisa.

-A pesar de lo desagradable que es para ti, es maravilloso cuando se conoce la causa bebé, y sinceramente no puedo ser más feliz de lo que soy ahora, lo único que lamento es que te sientas y la pases mal–le di un beso en la frente y me levanté del suelo, para mojar un paño para que se lo pasara por la frente y lo colocara detrás del cuello, mientras salía a buscar una botella de agua mineral y unos vasos que anoche había llevado para la habitación.

-Gracias Amor–me dijo tras beber un sorbo del agua. Tomé su cepillo de dientes y se lo di para que terminara con el sabor desagradable. Una vez que terminó y me dio una dulce sonrisa, lo tomé del suelo en brazos para llevarlo de nuevo a la cama–Gracias esposo, eres el mejor–me dijo para dejar un pequeño beso en mis labios-Te Amo.

-No tienes que agradecer, yo quiero cuidar de ustedes–repetí su acción dejando un beso en sus labios y otro en su vientre–Te amo–le dije mirándolo–Los amo–dije besando de nuevo su vientre-Y aquí tengo el desayuno para mis bebés–le dije acercando la bandeja a la mesa.

-Kai, estaba pensando que quiero que seas tú quien escoja su nombre–me dijo.

-Cariño, pero ésta bebita es de los dos–le dije, mientras él negaba con la cabeza.

-No…yo solo decidí y escogí el nombre de tres de nuestros hijos, y no sabes el trabajo que me dio, así que la responsabilidad ahora será solo suya caballero–me dijo entre risas, pero sabía que en el fondo me lo estaba ofreciendo como una especie de regalo.

EL OTRODonde viven las historias. Descúbrelo ahora