Epílogo 1

3K 202 53
                                        

Estábamos juntos...mi hermoso y yo reunidos en el jardín de mi mariposita, viendo a nuestros hijos disfrutar del picnic que habíamos preparados, los niños reían y corrían de una lado al otro, Leesa, Lanie y Tae, hacían que los más pequeños Khun, Min y Arie corrieran detrás de las hermosas mariposas que siempre revoloteaban en el jardín al atardecer y que hacían que Soo y yo recordáramos amorosa y nostálgicamente a nuestra Sunjai, mi pequeña mariposita. Seguía perdido en mis pensamientos, mientras recostado sobre una manta al árbol más grande del jardín acariciaba los suaves brazos de mi esposo y él jugaba entre sus dedos con la medalla con el Blasón de los Kim que llevaba colgada al cuello y que nunca se quitaba...como lo había dicho mi padre el día que dejó la de Sunjai en su tumba, se encargaría de darle a mis hijos y a Kyungsoo el blasón de los Kim, el que le dio días después de que nuestro hermano saliera del hospital y la vida de todos regresará al perfecto lugar donde debería estar para mantenernos felices y a los más pequeños luego de sus nacimientos.

Los gemelos cumplieron cuatro años hace unos días, Changmin y Nickhun fueron nuestra sorpresa tras celebrar el tercer aniversario de bodas y para el cuarto aniversario decidimos que me haría la vasectomía, no porque nos importara tener más hijos, yo disfrutaba enormemente de cada embarazo, de cada experiencia, de cada pequeño, sino que no quería poner en riesgo la salud de mi precioso, ni forzar más su cuerpo, en verdad, tres embarazos, dos de ellos múltiples eran suficientes para nosotros. Un mes después de tercer cumpleaños de mi pequeña Arie, nacieron mis gemelos. Los nombres de nuestros gemelos era el cumplimiento de los deseos de mi esposo de honrar a nuestros padres, así que el de Changmin venía por el padre de Soo y en el caso de nuestro pequeñito Khun, quien fue el último en nacer, obviamente fue por el mío. Hablando de nombres, Kris también sufrió una ligera modificación en el suyo, aunque conservó el nombre que le dio Tiffany, con ayuda de los abogados de Sooman logró portar el apellido Song, es decir que ahora él y mi muñeca tenían algo en común, ambos portaban tres apellidos.

Nuestros hijos menores eran diferentes a los otros, incluso diferentes entre ellos a pesar de ser físicamente idénticos, mientras que Aleesa, Taeil, Kalani y Nahiara se destacaban en las artes, patinando, tocando el piano, haciendo ballet o pintando; Changmin y Nickhun parecían más inclinados al deporte, aún a su corta edad, podías verlos disfrutar de distintos deportes, en especial el fútbol americano en el caso de Khun, Min por otro lado tenía especial interés por el hockey, aunque por lo pronto solo le permitíamos jugar con patines en línea y fuera del hielo, porque aunque era muy habilidoso nos aterraba tenerlo con esos afilados patines en una pista con solo cuatro años. Pero con la misma certeza con la que sabía que mi campeón lograría grandes cosas con su piano, sabía que mis dos pequeños lo harían con el deporte. Nuestros hijos eran bastante grandes para su edad, tenían ese tipo de complexión que tenía Kris.

Escuché a mi esposo suspirar, y giré inmediatamente mi atención hacia él, a sus treinta y nueve años seguía increíblemente hermoso, cada vez más sexy, cada vez más perfecto, con ese cuerpo de infarto que me seducía y me provocaba como la primera vez. Soo no solo era hermoso por fuera, sino que era noble, amable, perfecto... Era un ángel. Siempre sonrío al recordar cuán intrigado estaba mi hermoso porqué Leesa cuando lo conoció le dijo ángel, la verdad es que desde que hablé de Kyungsoo con ella la primera vez mi muñequita lo llamaba así. Cuando regresamos de Busan, esa vez en la que regresé a los tan anhelados brazos de mi Soo y cuando pude conocer al fin a mis hijos le pregunté a mi pequeña porque siempre que tenía que hablar con o de Kyungsoo se refería a él como ángel.

FLASHBACK.

-Papito, no estés triste-me dijo una noche mientras me veía suspirando con una de las fotos que nos tomamos juntos en Busan en las manos.

-No estoy triste muñeca-dije acercándome a ella, para sentarla en mi regazo mientras los dos veíamos la foto en la que estábamos felices y abrazados a Soo, Lanie y Tae-Solo los extraño un poquito.

EL OTRODonde viven las historias. Descúbrelo ahora