Creyó escuchar el canto de los pájaros, pero cuando abrió los ojos los piares y trinos se esfumaron como si eso hubiera sido producto de su imaginación, no le hizo caso a eso que le pareció bastante raro y decidió que era momento de levantarse. Lo primero que vio fue el techo blanco del cuarto donde estaba, se incorporó sentándose en la camilla y por segunda vez desde ayer sintió el leve dolor en las heridas vendadas de sus brazos, cuello y cabeza, que ya estaban sanando bastante bien, ya no se notaban las mordidas ni manchas negras que le habían dejado los espectros impregnados en su piel; se apartó la sabana azul que lo envolvía y se sintió casi desnudo por la delgada bata que traía puesta y también se dio cuenta que en su dedo índice izquierdo tenía un pequeño aparato que le tomaba el pulso y que estaba conectado a una gran máquina.
- Esto es parecido a mi sueño- se dijo observando a su alrededor.
El cuarto lucía distinto al que había soñado; junto a su cama había un pequeño buro con una lámpara y frascos, con distintas etiquetas, encima de él, mientras que arriba de este mueble en la pared, estaba una ventana medianamente grande con los vidrios abiertos de par en par, a través de ella entraba la suave luz del medio día y las cortinas se meneaban con la suave brisa del viento, ya afuera solo logró ver las nubes esponjosas moviéndose en calma por el firmamento azul; a su lado izquierdo había otra cama bien tendida y limpia, lista para ser ocupada, y al lado de ésta estaba el aparato que había escuchado durante la noche, que era el que le tomaba el pulso; ya en el resto de la habitación había unos cuantos archiveros con varios cajones y encima de estos solo había vendas, jeringas, distintas medicinas y pastillas a medio abrir o ya vacíos.
Se puso en pie y se quitó del dedo el aparato que lo conectaba a la maquina y ésta dio un pitido de advertencia mientras formaba una línea recta color verde en la pantalla.
- ¿Dónde es que estoy? Probablemente me trajeron aquí después de ese ataque- se dijo caminando hacia la puerta cerrada de la habitación.
Estuvo a punto de girar la perilla y abrir la puerta, para explorar y saber el lugar donde se hallaba o encontrar a alguien más para que le dijera lo qué había sucedido, pero entonces escuchó pasos que venían del pasillo fuera de su cuarto. Se asustó, pensando que se metería en problemas por no esperar a que algún doctor o enfermera llegara a informarle, esta vez se devolvió rápidamente a su cama mientras se tapaba otra vez con las sábanas y se preparaba mentalmente para hablar con quien entrara a través de esa puerta.
La perilla giró lentamente y la puerta se abrió dejando ver a una doctora distraída con una tablilla en su mano, revisando que sabe que cosas en ella. Traía puesta una bata bien abotonada demasiado larga que le llegaba más allá de las rodillas y de las mangas, ya que le cubrían los brazos y manos completamente, su cabello era corto, llegándole por el mentón, y negro con un pequeño mechón cerca de su oreja de color violeta y en su cabeza le adornaba una pequeña cofia con una cruz roja bordada en medio.
- Bien, parece que estás despierto- le dijo sin apartar la tablilla de su vista mientras buscaba unos medicamentos entre los archiveros. - La verdad no creí que despertarías pronto, tus heridas eran bastante graves por la esencia de las plagas que se impregnaron a tu cuerpo pero si no fuera por ese par de idiotas que te salvaron ni siquiera estuvieras aquí-
- ¿Usted los conoce?- preguntó ya menos nervioso por lo que le decía la extraña mujer.
- Por desgracia sí- contestó de un modo sarcástico. - Te trajeron a la mitad de la noche gritando como un par de locos afuera de mi jardín, estaba a punto de golpearlos y gritarles si no fuera porque te vi con ellos-
Esta vez dirigió su mirada a él, que aún la veía sentado en la camilla tapado con las sábanas, él notó que sus ojos eran del mismo color violeta que el de su mechón pero que resplandecían junto con la luz del sol que entraba por la ventana.
- Oh señor, en verdad te pareces a él- balbuceó devolviendo la vista a la tablilla.
- ¿Qué fue lo que habrá dicho?- se preguntó algo confundido, ya que algo en la mirada de la doctora cambió cuando volteó a verlo pero no supo interpretar qué trataba de decir.
Después de unos segundos tomó unos cuantos frascos de las repisas y estaba a punto de salir cuando le dijo:
- Por ahora descansa, ellos vendrán a visitarte en un par de horas más- fue lo último que le dijo y cerró la puerta tras de sí.
Él se quedó pensativo con la charla que tuvieron y mejor obedeció a lo que le decía la doctora, ellos vendrían a visitarlo y sabría por fin lo que pasó en la noche y... ver al chico del mechón naranja que lo rescató que esperaba obtuviera respuestas por lo acontecido en su sueño.
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Entre la Vida y la Muerte
FanfictionUn firmamento azul apareció ante sus ojos, y lo que parecían ser las ramas de un árbol enorme lo cubrían de los primeros rayos del sol de la mañana. El cantar de las aves lo trajo de vuelta a la realidad, dándose cuenta más o menos de dónde se halla...