2.

261 41 15
                                    







—La encontraron Sam— repite Adam pues piensa que no lo he escuchado.

—¿Dónde? — pregunto aturdida.

—En un edificio de departamentos a cuarenta kilómetros de aquí.

—Bien. — respondo y doy media vuelta de inmediato. — ¡Envía la dirección a mi móvil! — grito por encima de mi hombro

—¡Aguarda! No irás sola— me dice Derek caminando a mi lado y sin detenernos.

Salimos de mi casa y me encuentro con uno de mis hombres de seguridad sosteniendo un ramo de flores. Lo miro confundida.

—Señorita, dejaron este arreglo en la entrada con esta nota— el hombre me tiende las cosas, las tomo y reviso la nota.

"Tu error fue creer que todos los corderos le tienen miedo al matadero. J"

Leo la nota mentalmente, está escrita a puño y letra de Jackson.

Arrojo las flores al suelo y me guardo la nota en el bolsillo de mi cazadora.

—¿Estás bien? ¿Quién las mandó? — me pregunta Derek a mi lado.

—Tu quien crees— respondo con sarcasmo.

—¿Cómo mierdas averiguo tu dirección?

—No tengo idea. — me giro y miro al hombre de seguridad. —Preparen tres camionetas con hombres armados y estén listos para salir en cinco minutos.

El hombre asiente y da media vuelta, después saca una radio y comienza a avisar a todos. Yo saco mi cajetilla y me llevo un cigarrillo a los labios, después tomo mi mechero y lo enciendo, la primer calada la doy profunda, muy profunda y me sabe a gloria, después Derek me pide el cigarrillo y yo se lo tiendo.

Da una calada a mi cigarrillo y ambos miramos la enorme fuente que hay frente a nosotros. Tras unos minutos en silencio Derek vuelve a hablar:

—¿Qué crees que va a suceder?

Me giro y lo observo detenidamente, su rostro refleja preocupación y temor.

Suspiro y le pido el cigarrillo que estamos compartiendo.

—Todo va a estar bien, ya lo verás. No puede esconderse por siempre, cometerá un error, y cuando lo haga, estaremos ahí para meter una bala en su cabeza.

—No lo entiendes. No quiero perderte en el proceso.

Dios, la honestidad y el dolor con que lo dice hace que mi pecho se oprima de una forma incomoda y dolorosa.

—No me perderás. Me tendrás aquí a tu lado, al alba y al atardecer. Lo prometo— le digo dando otra calada al cigarrillo y mirando hacia enfrente.

Lo siento girarse y mirarme atentamente.

—No sé qué diablos hiciste para hacerme perder la puta cabeza por ti. —me giro y lo miro sorprendida por sus palabras— Pero lo lograste, estoy más que loco por ti, estoy completamente enamorado de cada parte de tu cuerpo y de tu forma de ser. Ahora no imagino mi vida sin ti, en cada paso quiero que estés tú. Al alba y al atardecer.

Sonrío sintiendo un reflejo cristalino formarse en mis ojos.

—¿Lo prometes?

—No. Lo juro.

Carpe Diem III [Saga CARPE DIEM 3] *SIN EDITAR*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora