Las chicas continúan practicando con sus armas cuando yo comienzo a tomar varias cosas y a meterlas en la caja de donde saque las Glock's que ahora sostienen.
—Listo, ya pedí permiso, ahora solo hay que esperar que lo autoricen. —comento sentándome sobre la caja y recargando mis palmas hacia atrás.
—¿Qué lo autorice quién? —pregunta Marissa.
—Mi novio. —respondo y Beka comienza a reír.
—¿De verdad crees que Derek te va a dejar salir?
—Lo hará si vamos con hombres de seguridad y si obedezco las condiciones que él ponga. —le digo encogiéndome de hombros.
—Creí que la palabra "obedecer" no formaba parte de tu vocabulario. —me dice Beka y yo inclino un poco mi cabeza.
—Supongo que por única ocasión tendrá que formar parte de mi lenguaje.
Entonces si que suelta una carcajada.
La miro mal y estoy a punto de ponerme de pie y soltarle un puñetazo, cuando alguien nos interrumpe.
—¿Señorita? —habla una voz masculina a mis espaldas.
Me giro y me encuentro con Morgan.
—¿Sí? –le pregunto como diciendo "¿Qué se te ofrece?".
—El patrón dio autorización, pero con tres condiciones.
—Te escucho. —le digo un poco fastidiada, aunque ya sabia que iba a haber condiciones para salir.
—1. Saldrá con una escolta y se montará un anillo de seguridad en el sitio donde estén. 2. Tendrá que obedecer a todas nuestras indicaciones y 3. Tenemos que regresarla aquí antes de que anochezca.
Miro el reloj en mi muñeca, son las cinco treinta.
—Pues entonces no perdamos mas tiempo. —le digo a Morgan y después me giro hacia las chicas— Vámonos.
Me pongo de pie y tres hombres toman la caja en donde estaba sentada y la sacan del departamento.
Observo a las chicas y me doy cuenta de que aún hay algo mal.
Aleena, camina de la misma forma que yo; completamente erguida, la cabeza hacia arriba, la mirada al frente y su andar demuestra seguridad. Pero las demás...
Rebeka camina como una niña pequeña. Lay como si estuviera en pasarela y Marissa no levanta la mirada de sus pies.
—Oh, Dios. —exclamo y ellas me miran— No, no, no, no, no, ¿qué rayos es eso? —las señalo con mis manos y ellas me miran confundidas.
—¿De que hablas? —me dice Beka.
—De acuerdo, también hay que cambiarles la actitud. — pronuncio más para mí que para ellas.
—¿Qué? —me pregunta Lay más que confundida.
—Okay, lección uno para para ser una buena narcotraficante; la mirada hacia enfrente y la postura completamente erguida. Se supone que intimides, no que causes risa. Tienen que recordar cual es su lugar ahora, y cual es la clase de vida que llevaran de aquí en adelante y comenzar a comportarse de esa manera.
Ellas se miran unas a otras. Y corrigen su postura.
—Su lenguaje corporal debe demostrar seguridad y gritar "soy una cabrona". De otra forma serán blancos fáciles y nadie las tomara enserio. —las miro y comienzo a señalar una por una— Aleena, tu estas bien. Beka, no tienes cinco años, así que no camines dando brinquitos. Lay, no estamos en pasarela, pero supongo que puedes caminar de esa forma, solo trata de lucir mas arrogante. Y Marissa... no agaches la cabeza, no te encorves y no bajes la mirada. Tu lenguaje corporal grita "soy la mujer más sumisa e insegura del mundo. Anastasia Steele se queda pendeja ante mí". —Marissa me mira sin saber muy bien que hacer, así que me acerco a ella y lo hago yo.

ESTÁS LEYENDO
Carpe Diem III [Saga CARPE DIEM 3] *SIN EDITAR*
ActionLa guerra entre carteles que provocó Jackson por fin a comenzado. Las alianzas entre las cinco familias más poderosas de narcotrafico están hechas. Cada uno ha elegido su bando, cada uno quiere vengarse de algo y al final todos saben que alguien va...