13.

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Miro a Drakekov preocupada por toda la ola de sentimientos que debe de estar teniendo en este momento.

—Drake... yo. —no sé qué decir.

—No te preocupes. Pero por favor Sam, promete que no iras. Es mucho mas probable que encontremos a Jackson en ese lugar, y yo... yo...

—Drake.

—No puedo perderte.

<<Mierda>>

Cierro lo ojos sintiendo una aguda punzada en mi pecho.

—Drake —pronuncio tratando de no sonar tan abatida como me siento, porque en realidad sé perfectamente bien por qué aún guarda ese sentimiento—, por favor. No me pidas que me quede aquí viéndolos arriesgar sus vidas por un error que yo cometí. —le digo con la vista clavada en el piso, sin atreverme a mirarlo.

Ahora ambos tenemos parejas a las que amamos, ya no hay vuelta atrás.

—Tu no cometiste ningún error. Todo esto no es mas que una serie de eventos desafortunados que acontecen uno detrás de otro.

—Sabes a lo que me refiero. —y me refiero a Thalia.

—Ella te amaba, eras como su hermana.

—Pero fue mi culpa.

—Nadie te culpo preciosa. Tomamos decisiones, eso fue todo. Tu no lo amabas, no querías estar con él, y yo... bueno, sabes bien lo que sentía.

Recuerdos regresan a mi cabeza aglomerándose y pasando uno tras otro con violencia, sin permitirme el tiempo de procesar cada suceso, y eso me marea.

Jamás quise que le pasara nada a Thalia, fue un accidente, un error.

Pero al fin y al cabo fue mi culpa. Como siempre, iban por mí.

—Drake —pronuncio su nombre tratando de no quebrarme en llanto por la punzada en mi pecho que aun siento—, ellos me buscaban a mí. ¿Cómo puedes no culparme?

—Nunca te culpe pequeña. Jamás lo hice Sam, te pedí que te quedaras, que me dejaras protegerte. Pero en cambio te fuiste sin decir nada. —me dice con tristeza tiñendo su voz.

—¡Trataba de protegerte! —un par de lágrimas, que se niegan a obedecerme, resbalan por mis mejillas y eso hace que Drakekov corra a mi lado, tome mi rostro entre sus manos y limpie las lágrimas rebeldes con sus pulgares.

Nos miramos a los ojos, sin saber muy bien que decirnos, pues ya nos estamos diciendo todo.

Gris contra azul, en una pelea interminable en medio de una horda de sentimientos encontrados, que a los dos nos están dañando.

Al final pega su frente contra la mía y ambos bajamos nuestras miradas. Los dos sabemos que ya no hay mas oportunidades, pero eso que ambos sentimos nunca morirá por completo, y estamos conscientes de ello. Por eso solo queremos mantener el uno al otro a salvo.

—Promete que te quedaras. Te quedaras aquí y la mantendrás a salvo.

—Dios. Pides demasiado.

Lo escucho soltar una risita. Pasado un minuto se separa de mí, deposita un beso en mi frente y se pone de pie caminando hacia la puerta.

—Quédate aquí, mantente a salvo, y mantenla a salvo. Por favor, por mí.

Dicho esto, da media vuelta y sale del lugar cerrando la puerta a sus espaldas y dejándome sola.

Carpe Diem III [Saga CARPE DIEM 3] *SIN EDITAR*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora