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—¿Entonces todo fue una trampa? —pregunta Laylani abrazada a Drakekov.

—Así es. Jackson solo quería alejarnos de aquí para poder llevarse a Samantha —habla Dylan sobándose la nuca.

—¿Cómo se dieron cuenta de que todo era una farsa? —les pregunto a los chicos sosteniendo una bolsa con hielo contra el golpe de mi frente.

—Derek se dio cuenta de que algo estaba mal en cuanto llegamos. Cuando no encontramos ni gente ni armas ni nada por ningún lugar. Tu hermano hizo la pregunta maestra: "¿Para qué fingirían que esto era un prostíbulo con mucha actividad si no hay ni un a mierda en este sitio?" Y después de un momento de silencio Derek pronuncio: "Para alejarnos del infierno". Entonces todos corrimos de regreso a los autos y cuando Adam nos llamo para avisarnos ya veníamos a medio camino —explica Lucius tomando un trago de su bebida alcohólica.

Derek se acerca a mí, coloca uno de sus brazos detrás de mis rodillas y otro en mi espalda, después me levanta, toma asiento y me deposita sobre su regazo. Mi cabello, húmedo por la reciente ducha que he tomado, le moja un poco el pecho. Me envuelve en sus brazos como a una niña pequeña y frota dulcemente mi pierna con su mano.

—¿Y ahora que vamos a hacer? —les pregunta Derek a los chicos, su voz sonando un tanto extraña pues mi cabeza esta recargada en su pecho.

—Tomemos la opción de Dylan —comenta Dániel encendiéndose un cigarrillo.

—Es la mejor opción para dejar de darle tantas vueltas a esto. Comienza a cansarme —habla mi hermano.

—¿Sacar a ese "contacto" de prisión?, ¿Enserio? —les dice Derek.

—¿Tienes una mejor opción? —responde Lucius.

Después de un minuto de silencio Derek responde:

—No.

—¿De que hablan? —pregunto a los chicos en general.

—Dylan tiene un contacto en prisión que podría ayudarnos con lo de Jackson —me explica Edward.

—¿Y de quien se trata o cómo?

—Se trata del que era la mano derecha de Jackson —responde Dylan.

—¿La mano derecha de Jackson? —pregunta esta vez Aleena.

—Si. Mi padre tenia un trato con él, pero... emmm, digamos que las cosas se complicaron mas de lo pensado —le explica Dylan medio riendo.

—¿Y que te hace pensar que va a ayudarnos en lugar de entregarnos? —le pregunto a mi amigo.

—Le voy a dar su maldita libertad, eso debería bastar.

—¿Y si no?

—Está en peores términos con los Petrov que con nosotros —me asegura Dylan.

Ruedo los ojos.

—Si tu lo dices —respondo retirando la bolsa de mi frente.

—Bien, entonces no se diga más —habla Drake.

—¿Y como diablos se supone que lo van a sacar de prisión? —pregunta Aleena.

—Eso es simple. Déjamelo a mi —comenta Dylan dejando caer la cabeza hacia atrás y mirando al techo.

—¿Estás seguro? —le pregunta Ed.

—Sí. Ya va siendo tiempo de que les ayude con algo.

—Yo te ayudo —lo secunda Dániel dándole otra calada a su cigarrillo y tirándole un poco de ceniza.

Carpe Diem III [Saga CARPE DIEM 3] *SIN EDITAR*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora