Entramos a la casa y yo estoy prácticamente trotando detrás de Derek tratando de alcanzarlo.
—¡Derek, espera! —le pido, pero la verdad es que aún está muy molesto.
Y tiene razón para estarlo siendo honestos. Mate al hombre que podría habernos conducido directo a Jackson de una buena vez por todas.
Pero claro, yo y mi maldita necesidad de desafiar a todo aquel que trata de imponérseme.
—¡Una orden Samantha! ¡Una puta jodida orden de mierda que no pudiste seguir! —se gira y me mira hiperventilando— ¡Te pedí que nos esperaras aquí! ¡Solo eso! ¡No te pedí la paz mundial, ni que fueras María Magdalena, SOLO TE PEDI QUE ESPERARAS AQUÍ! ¡Y una mierda! —se pasa una mano por su cabello mientras que su mano izquierda descansa en su sien aun sosteniendo la AK-47— ¡Te importo TRES HECTAREAS DE MIERDA! —expresa elevando de apoco la voz hasta terminar gritando— ¡Ahora tendremos que encontrar a Beatriz y rogar por que ella nos lleve hasta Jackson!
Me giro a buscar apoyo en alguno de los chicos, pero todos niegan la cabeza al mismo tiempo y yo ruedo lo ojos y les extiendo el dedo medio.
—Lo siento Sam —comienza a hablar Dániel—, pero esta vez estoy del lado de Derek.
Miro a mi hermano en busca del apoyo necesario, pero él también me lo niega.
—A mí no me mires. Te dije que siempre que se trate de tu seguridad voy a estar de su lado —me dice Ed cruzando sus brazos sobre su pecho haciendo que sus bíceps tatuados se marquen de una forma intimidante.
Entonces siento la mirada de alguien más clavada en mí. Por inercia, dirijo mi vista hacia el lugar que me produce esa extraña sensación y me encuentro con la gélida mirada de unos penetrantes ojos grises. Es Drakekov quien esta vez me mira furioso.
—Te pedí que, por favor, te quedaras aquí. Te pedí que te quedaras y te mantuvieras a salvo, a ti y a ella. Te dije por qué no quería que fueras. Me lo prometiste —me dice de forma dura y no solo luce molesto, también luce decepcionado—. ¡Rompiste tu palabra y te pusiste en riesgo Samantha! —grita y me hace pegar un brinco, después reacciono.
—¡Yo no te prometí nada! —suelto sin medir mis palabras y su reacción es como si le hubiese soltado un puñetazo en la boca del estómago, pero se recupera después de un momento y me mira nuevamente molesto.
— ¡¿Entonces explícame en que mierdas estabas pensando?!
Siento la presión encima de mí, recuerdos aglomerándose en mi mente con el rostro de Drake dominando cada uno, buenos y malos. Después, un recuerdo doloroso, de un incidente que nunca debió haber pasado me golpea y me arrastra como el viento se lleva las hojas de otoño y, presa del pánico latente, suelto lo primero que se me viene a la mente:
—¡No quería perderte!
Todo permanece en silencio, hasta que alguien lo rompe con una pregunta simple, pero, por la forma en la que la dice, se siente como si me clavara un puñal.
—¡¿Qué?! —exclama Derek sonando, lejos de molesto, dolido.
Me giro y lo observo sin contener el pánico que sé que está inundando mi mirada.
<<Oh, Dios>>
Él da media vuelta y comienza a alejarse subiendo las escaleras.
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Carpe Diem III [Saga CARPE DIEM 3] *SIN EDITAR*
AcciónLa guerra entre carteles que provocó Jackson por fin a comenzado. Las alianzas entre las cinco familias más poderosas de narcotrafico están hechas. Cada uno ha elegido su bando, cada uno quiere vengarse de algo y al final todos saben que alguien va...