La ceremonia estaba por comenzar, la iglesia estaba arreglada, los invitados habían llegado y tomado asiento, el padre estaba revisando que todo estubiera en su lugar, los padrinos estaban en sus puestos, los anillos eran perfectos y los tenía el padrino.
El novio gruñón se encontraba sonriendo nerviosamente y evitando a toda costa gritar el extenso vocabulario que se sabía al ver pasar los minutos y que su prometido no apareciera, ya estaba en el estúpido altar y su amado no llegaba.
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- no....no...no....no....no puedo...no - estaba en un debate mental en el cuarto ubicado en la iglesia justo para que las novias se dieran un último retoque - es que...no puedo...esto...está mal...muy mal....no quiero .....no puedo esto....
- vamos Izu... - entro Mitzuki sin tocar, ya había tardado mucho como para seguir esperando lo por eso fue a buscarlo, pero no pensó que encontraría a ese chico muriendo de nervioso y llorando.
- no puedo....lo amo....pero no puedo - susurraba tantas cosas, interrogantes si lo que hacía era o no correcto, que no podía estar en paz.
- ven - se acercó y limpio sus lágrimas - tienes que lucir perfecto.
- no... - la alejó - no voy a casarme - se sentó en una silla - no puedo.
- no vaz a hacer esto el día de la boda, no decías amar a mi hijo, ese bastardo no te merece pero igual están juntos, o mentiras acaso...
- yo lo amo - le dijo fuerte y firme - pero no...
- piensas que lo es correcto, que está mal, que no deberías amarlo como lo haces, que encontrará a alguien mucho mejor y aún así lo quieres para ti...eso es estar enamorado yo me sentía igual con mi esposo - trato de calmar sus nervios.
- es diferente, esto está mal por muchos motivos...yo no puedo...
- escúchame, si esto es por qué piensas que son hermanos eso no es así....
- que dice - estaba sorprendido.
- veras yo también se lo que es amar y tener miedo de perder a esa persona por eso mentí, Bakugo no es hijo de Masaru, fue un embarazo por inseminación artificial, el padre era un donante cualquiera - trato de ser clara - no lo digo solo porque quiera que te cases con mi hijo, Masaru lo sabe igual, lo confesé cuando él me dijo sobre tu existencia...
- lo lamento - bajó la mirada sin saber qué más hacer.
- me enoje mucho, pero no contigo ni tu madre, sino conmigo yo nunca pude darle hijos a mi marido y busque cualquier método para que no me dejara por lo mucho que lo amo, siempre estube dispuesta a verlo irse de mi lado cuando le fallara como mujer, pero no significaba que me iba a dar porvencida e hize lo que cualquiera en mi lugar haría, luche por amor y aún hoy puedo decirte que no me arrepiento de nada.
- mi madre si se rindió, prefirió que usted y él fueran felices y siempre me dijo que nunca se arrepintió de nada - al confesar eso sí la miro a lo ojos, pues era la verdad, aunque muchas de esas cosas se enteró por las cartas que su madre nunca envío y siempre guardo.