Capítulo 11

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KyungSoo trató de acercarse de nuevo a JongIn, pero algunos miembros de la legión lo detuvieron de entrar en aquel remolino formado por demonios y por primera vez en mucho tiempo, el humano lloró y suplicó.

KyungSoo se rompió.

Cayó de rodillas y les suplicó que hicieran algo o que le dejaran ir a él a hacerlo si nadie más se movería, pero los ángeles lo tenían bien sujeto y fue cuando el quejido más lastimero abandonó su garganta que el remolino de demonios de repente se dispersó, expandiéndose como producto de una explosión, los demonios parecieron chillar al tiempo que la luz los cortaba a la mitad y desaparecían.

Todos pudieron entonces fijarse en JongIn de nuevo, que tenía los ojos por completo ennegrecidos y en un parpadeo se enrojecieron de nuevo. Él miró fijamente a KyungSoo y caminó hacia él ignorando todo lo que lo rodeaba, empujando con fuerza a todos los ángeles que sostenían a KyungSoo.

JongIn estiró la mano hacia el más bajo, quien sin dudarlo la tomó y la apretó, los ojos del ángel caído volvieron a la normalidad en cuanto sus pieles hicieron contacto, y aquel espantoso suceso pareció terminar por fin.

Sin embargo, entonces, una fuerte y profunda risa llenó el callejón y todos se giraron a mirar a aquel hombre que aún tenía las manos manchadas con la sangre de Taemin.

-Ustedes no están hechos para el cielo-Se burló, refiriéndose a JongIn y Taemin-No estoy seguro de que clase de mentiras les cuentan allá arriba, pero les aseguro que no es así

-Aléjate de él-Habló amenazante uno de los ángeles, acercándose hacia el cuerpo lastimado e inconsciente de Taemin

-No voy a hacerle daño-Se apresuró a decir el hombre, levantando las manos-Al menos no más...-Se burló, mirando sus manos ensangrentadas

El ángel empujó su luz hacia la herida de Taemin, haciendo que esta se cuele entre el rio de sangre que salía de su espalda y lo empezara a curar desde dentro. En solo unos segundos, la piel cicatrizó y Taemin empezó a removerse despertando de nuevo.

KyungSoo sintió envidia de él, recordando lo mucho que JongIn había tardado en sanar al no tener un sanador cerca, y en cambio para Taemin estaba siendo diferente, teniendo suerte de que uno de los ángeles de la legión resultara ser un sanador.

-Min...MinHo...-Murmuró Taemin, reconociendo al hombre solo unos minutos antes le había arrancado las alas con tanta saña

-Hey babe~

-Por qué...-La voz de Taemin, a diferencia de como la escuchaban siempre, ahora estaba rota, y sus ojos cristalizados, no luciendo para nada como el fastidioso ángel hibrido que molestaba a KyungSoo cada vez que podía

-De cualquier manera, deberías agradecerme...sabes lo que sucede cuando matas a uno de sus preciados ángeles...-Escupió MinHo, y Taemin tenía que darle la razón, al igual que casi todos los demás ángeles ahí presentes

Pues no era un secreto para ningún habitante del cielo, que el peor crimen que podrían cometer era el de asesinar a otro ángel, siendo ese un motivo, no solo para perder las alas, sino también para ser marcados como condenados sin derecho a un ángel guardián que los protegiera.

Era como encerrar a alguien en una jaula de tigres hambrientos, específicamente para ser su alimento.

-Ellos no van a hacerlo...ellos...

-Ellos te necesitan con alas?-Completo MinHo-No seas estúpido Taemin, ellos te hubieran encerrado con todo y alas por toda la maldita eternidad...quieres eso de nuevo?

-No entiendo...-Habló entonces Suho, confundido

Y muy a su pesar, MinHo tuvo que explicarles su presencia y conexión con Taemin, cuando la legión de ángeles lo rodeó dispuestos a dar pelea.

Como era sabido por prácticamente cada ser que conocía a Taemin, él era el ángel más pecador que cualquier humano o incluso algunos demonios de bajo rango. Y es que a lo largo de su vida, en más de una ocasión, Taemin se había codeado con demonios del nivel de MinHo, quien era igual a él o JongIn, un condenado convertido en ángel a quien más tarde le arrebataron las alas, él terminó convirtiéndose en un demonio.

Ellos habían tenido mucho más que unos pocos encuentros, cada uno de ellos plagado del pecado de la lujuria, sin embargo, por largo tiempo, estos encuentros habían dejado de suceder y en cuando MinHo se enteró de la nueva estadía de Taemin en la tierra, no dudo ni un solo segundo en ir en su busca.

Grande fue su sorpresa al encontrar a Taemin en medio de aquel lugar plagado de una maldad que ni siquiera él estaba acostumbrado a presenciar.

La maldad más grande conocida por cualquier ser del cielo o el infierno, siempre sería la de un ángel impuro y guiado por el pecado. Taemin no estaba muy lejos de aquello tampoco.

Por eso, MinHo no dudo en que ese ángel moriría en manos de Taemin, y por supuesto, planeó decir que quien lo había asesinado había sido él, ya que de cualquier manera, él no tenía demasiado que perder siendo ya un demonio. Pero con lo que no contaba era con que un ángel de la muerte estuviera ahí también y Taemin lo asesinara por ello.

MinHo supo que en cualquier momento alguien vendría a buscar al hibrido para encerrarlo en algún lugar del cielo, y sabedor de que ese no era el futuro que Taemin deseaba para sí mismo, tomando gran valor, él mismo le arrancó las alas al ángel, convirtiéndolo así en un caído.

Ahora solo dependía de él el dejarse convertir en un demonio o seguir luchando contra éstos hasta el final, pues de un momento a otro, de la misma manera que antes había sucedido cuando JongIn perdió sus alas, la marca de condenado de Taemin se hizo notar al instante, llamando a todos los demonios hambrientos por poseerlo.

Fue entonces, que JongIn, de alguna manera había logrado controlar a aquellos demonios, haciéndolos reunirse a su alrededor formando un remolino y cortándolos después con una luz que había salido de su interior.

La única explicación que MinHo pudo dar a eso, fue que JongIn, de alguna manera se estaba convirtiendo en un demonio incluso antes de morir, lo cual podía pasar cuando un condenado acumulaba ya demasiados pecados como para ser absuelto.

Aquello, por supuesto, no tenía ningún sentido, pues JongIn llevaba un mes siendo un caído, y ni siquiera se había vuelto a acostar con KyungSoo, sin embargo, que una legión de ángeles hubiera estado oculta, cerca, desde hace tiempo, solo les confirmaba que la teoría de MinHo era verdadera.

-Para los ángeles caídos que también son condenados suele ser...diferente-Había sido la explicación final

-Estas diciéndome que aunque no quiera, de cualquier manera me convertiré en un demonio?-Pregunto JongIn, mirando a MinHo con una mueca fea en el rostro

-Oye, no me mires así, los demonios no somos como te lo pintan allá arriba, verdad cariño?-Miró a Taemin con una sonrisa, quien le devolvió una mirada seria y asintió

-Cierto...son peores

-HEY!

-Me arrancaste las putas alas, idiota-Le reclamó Taemin y MinHo suspiro, sabedor de que aquello sería algo que Taemin siempre recordaría

-Sí, pero fue por tu bien

-Mi bien? Mi trasero...-Masculló-Ahora como se supone que sepa que pecado soy?

-El algoritmo no va tan lejos, simplemente eres el ultimo pecado que cometiste antes de perder tus alas-Respondió el ángel sanador de la legión

-Y tu mataste a dos ángeles así que...ira?-Probó MinHo

-Y que eres?-Interrumpió KyungSoo

-Lujuria-Sonrió ladino, prendiendo las alertas de JongIn con esa sonrisa, posicionándose enfrente de KyungSoo mientras gruñía con el ceño fruncido-Pero que posesivo~-Se quejó, pero JongIn no bajó la guardia, sabiendo que los demonios de lujuria tenían poderes extraños sobre los humanos que los hacia querer acostarse con ellos

El callejón se oscureció de nuevo, y las sombras se entrecruzaron por todos lados, miles de demonios acercándose a los condenados, y esta vez, los ojos de JongIn no se oscurecieron y los demonios no le obedecieron.

-Mierda...otra vez...-Susurró Sehun, antes de lanzarse de nuevo ese día, a matar más demonios de los que había visto en su larga vida.

Fallen[SooKai/2Min]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora