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Decidí ignorar su mirada y salí del cuarto, tratando de escapar del peso de su presencia. Al hacerlo, me encontré con un cuarto decorado en tonos guindas, una sorpresa, ya que no parecía un pasadizo sino más bien una habitación lujosa.

Bueno… ya… pueden retirarse... – dije, evitando mirarlos.

Todos se fueron en grupo, pero no sin antes lanzarme miradas curiosas. El único que no salió fue Chrollo, pero ya me había dejado de sorprender. No solo por lo que había sucedido antes, sino porque ahora estaba casi segura de que este era su cuarto.

Al menos, puedes voltearte… me incomodas – le dije, sin poder evitar que mi voz se quebrara ligeramente. La tensión era palpable.

Chrollo me miró, pero sin decir una palabra, se dio la vuelta. Comenzó a quitarse el saco, luego la corbata, y cuando llegó a los pantalones, se volteó completamente, dándome la oportunidad de ponerme una ropa ligera. Cambié mi tono de piel y cabello para adaptarme un poco más a lo que consideraba "normal". Cuando él me miró, frunció el ceño, evaluándome.

Te ves rara… – dijo, como si no estuviera muy satisfecho con lo que veía.

Me miré de pies a cabeza. No veía ninguna imperfección, pero entendí lo que quería decir. Entonces, transformé mi cuerpo a su forma original, revelando las escamas aguamarina y dejando las membranas entre mis dedos.

Ahora sí, me gustas mucho más – dijo él, acercándose a mí sin camiseta y con los pantalones desabrochados.

Su comentario, aunque inofensivo, me hizo sentir incómoda. No estaba acostumbrada a sentirme expuesta de esa manera, sobre todo cuando sabía que él no estaba ajeno a la situación. Sin embargo, respondí a su cercanía con firmeza.

¡Lárgate! – exclamé, intentando esconder lo nerviosa que realmente estaba.

Él frunció el ceño, como si estuviera algo molesto, pero no dijo nada más. Sin embargo, sentí una creciente incomodidad, como si la situación estuviera fuera de mi control. Sin decir una palabra, me puse un enterizo negro y celeste con unas zapatillas, intentando cambiar el rumbo de la conversación. Cuando me recogí el cabello en un moño, él, de manera inesperada, lo deshizo con una sonrisa en su rostro.

Te ves mejor con el cabello suelto, ¿sabías que me encantan las morenas?

Decidí ignorar su comentario y me concentré en lo que tenía que hacer. Terminé de vestirme rápidamente y me senté en la cama, esperando que él, de alguna manera, comenzara una conversación. Pero él no lo hizo. Solo me observaba en silencio.

Finalmente, no pude más y decidí hacerle algunas preguntas. La curiosidad me estaba matando.

¿Y bien? ¿Qué son ustedes?

Chrollo me miró de una manera calmada, casi como si la pregunta no fuera nada importante para él.

Somos simples ladrones… No te asustes – respondió, sin mostrar ni una pizca de arrepentimiento en su tono.

Lo miré, tratando de leer sus intenciones. Su rostro tranquilo me dejaba claro que no me mentía, pero algo en su actitud me decía que no todo estaba tan claro como él quería que fuera.

¿Y bien? – insistí, esperando que me diera más detalles.

¿Por qué aceptaste? – preguntó él, como si estuviera genuinamente interesado en mi respuesta.

Me sorprendió la pregunta. No creí que le importara tanto, pero decidí responder con sinceridad.

¿Acaso lo dudas? Ahora soy la "ama" y señora de unos ladrones… Mi vida antes era buena, pero ahora… es mucho mejor.

Chrollo me miró fijamente, evaluando mis palabras. No pude evitar sentir que no me creía completamente.

¿La verdad? – preguntó, su voz más grave ahora. – ¿No era porque tu hermano está mal? ¿Y querías ayudarlo con el dinero? Pensé que te ibas a escapar desde un principio…

Su pregunta me tomó por sorpresa. ¿Cómo sabía eso? Mi mente dio vueltas mientras lo miraba fijamente, sin saber cómo reaccionar. Algo me decía que él no estaba tan equivocado.

… ¿Qué? – susurré, sin poder evitarlo.

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-una recién salida del manicomio.

el humo impregnado en ti (HxH)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora