Parte 3

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Cuando me giré para ver qué era lo que había votado al suelo, hallé un jarrón que, de solo verlo, dejaba en claro de que era muy antiguo y sumamente caro. Por lo que sabía que tarde o temprano terminarían por cobrarme lo que valía ese jarrón. Cuando regresé la vista al jardín, hallé a Kala y a Akram viendo el jarrón y luego viéndome a mí, lo que hizo que Kala me viera con un poco de miedo.

Finalmente Akram sonrió, como si realmente le hallará gracia a todo esto.

—Odiba ese jarrón enserio —comentó y luego me miró de forma pensativo, hasta que finalmente habló—: si tú no dices nada de lo que viste aquí, yo diré que fue mi culpa lo del jarrón —lo señaló y lo miré con asombro, pues no había esperado esa reacción por su parte.

Finalmente me encogí de hombros y acepté su propuesta, la cual era muy buena. Aunque de todas formas no pensaba decirle que tenía planeado guardar su secreto.

Le sonreí a los dos antes de decirle que lo mejor sería que Kala se fuera conmigo ya que más de alguien debió escuchar el pequeño accidente. Por lo que minutos después estábamos entrando a la amplia cocina que ellos tenían, quedando sorprendida por lo que veía.

Kala me preguntó qué deseaba comer, por lo que le pedí algo ligero ya que no tenía mucho apetito. Ella me miró sorprendida pero de igual forma me sirvió algo ligero, viéndome fijamente hasta que de digno en decir que quizá debería comer algo más ya que no había almorzado con ellos. Le dije que estaba bien y al terminar de comer me despedí de ella para poder subir a la habitación, quedándome dormida tan pronto estuve sobre la cama.

(…)

Me desperté por el sonido de mi móvil, por lo que haciendo un esfuerzo sobrehumano lo tomé de la mesita de noche y contesté sin darme cuenta de quién era el que llamaba.

— ¿Diga? —Mi voz se escuchó un poco ronca, ya que acaba de despertar.

—Buenod días, preciosa —saludó Amîr del otro lado de la línea—. ¿Te desperté?  —Preguntó al escuchar mi voz.

Suspiré.

—Algo así —respondí.

— Bien y, ¿Cómo estás? —Preguntó e inmediatamente revisé mi cuerpo, dándome cuenta que todo seguía dónde exactamente debía de ir.

—Estoy bien, mi cuerpo aún sigue entero y no estoy en una especie de calabozo —dije y él se rió por mi respuesta.

—Me alegra saber eso —volvió a reír—, te llamaré luego —dijo y finalmente colgó, por lo que supe que era hora de levantarme.

Me di un rápido baño con agua caliente, sintiendo el olor a fresa y chocolate, lo que me hizo sonreír. Al salir del baño hallé que sobre la cama ya estaba un conjunto de ropa seleccionado para mí, lo cual no me gustó mucho. Y no porque no le agradeciera su gesto a Kala, sino porque me gustaba elegir mi propia ropa.

Quizás era inmaduro de mi parte, pero poco me importaba eso.

Me dirigí al clóset y decidí colocarme unos pantalones negros, una camiseta y una blusa de cuadros de color negro con rojo. Me peine el cabello y lo dejé suelto para que se secara al natural, para finalmente salir de la habitación y caminar por el pasillo donde  una voz chillona llegó a mis oídos.

¿Quién podía hablar tan agudo?. Bajé los escalones y cuando vi a la familia reunida, pensé que Amîr había vuelto de su viaje, pero no sé trataba de él. Si no de una morena con ojos verdes que vestía muy similar a mí, solo que ella usaba un vestido entallado.

Cuando terminé de bajar los escalones de la escalera, la señora Aneesa se percató de mi presencia, por lo que le sonreí al ver su gesto amable.

Pasión Árabe #1 [Completa]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora