-¡Está loca! -Dije al ver como Amîr la evitaba con el carro. Escuché como había sonado el carro ante los golpes que ella logró dar con sus manos en puños.
¿Pero qué le ocurría?
Es más, ¿Cómo se había enterado que nos íbamos?
No quería creerlo, pero sí que era una acosadora.
«Acosadora y lo que le sigue».
Salimos de la mansión y cuando me giré a verlo, su cuerpo estaba tenso y su mirada volvía al retrovisor de vez en cuando. Como si estuviera comprobando que Lina no viniera detrás de nosostros.
Ya estábamos lejos, pero la creía capaz de hacer algo así.
Era Lina, después de todo.
-Creí que...-Que la tirarias, pero no. Lo cual es una mala decisión y una buena.
Mala, porque sigue viva y seguirá por allí fregando la vida de los demás. En especial la mía.
Buena, porque no terminaría en prisión con él. Tal vez no estaba yo detrás del volante, pero no haberlo parado hubiera hecho que me dijeran que era cómplice. Aunque, sin Lina en el mundo...
-Lo siento. No quería... No entiendo cómo pudo hacer eso -dijo finalmente, soltando un gran suspiro.
-Yo si que lo sé -dije y me vio de reojo, esperando que siguiera hablando-. Es obvio que está loca, y eso no es bueno de ninguna forma, Amîr.
-¿Loca...? -Dijo vacilante, a lo que me molestó un poco.
-Sí. Es obvio que está loca por ti. ¿Eres ciego? Porque si es así, déjame decirte que ella, al hacer eso, demostró que es capaz de todo -me reacomodé en el asiento-. Ella de verdad te quiere. Sino es que está obsesionada contigo, lo cual no la llevaría a nada bueno.
-¿Y tú? -Preguntó.
-¿Yo? ¿Yo qué? -Pregunté y él sonrió de lado, apoyando su brazo en la ventana y viendo directamente hacia la carretera. Una sonrisa torcida apareció en sus labios carnosos y deseé verlos más de cerca, pero luego me reprendí por eso. ¿En qué estaba pensando?
-¿Harías algo por mí? ¿Serías capaz de quererme? -Preguntó, a lo cual no supe qué responder. Porque, siendo sincera, ¿Sería capaz?
No consideraba a Amîr como el peor ser del mundo, pero tampoco lo consideraba como el mejor de todos. Tenía un maldito ego más grande que su mansión, su cuerpo lo dejaba claro, al igual que su actitud, que se creía el rey del mundo. Y si lo era, me valía cinco pepinillos con cacahuates.
Porque, ¿Acaso debía caer rendida ante él? Claramente no.
Pero, si todo hubiera salido como pensé que sería desde un principio, hubiésemos sido amigos... ¿Cierto?
Dejé de divagar en mis pensamientos mucho tiempo después en el que ni Amîr ni yo habíamos pronunciado palabra. Aunque bueno, tampoco es como si me hubiera percatado de ello. Estaba tan sumergida en mis pensamientos, que ni siquiera lo noté.
Me acomodé mejor en el asiento y observé la carretera que estaba frente a nosotros. Según podía ver, no habían más carros transitando en esta hora de la noche. Qué, hablando de ello, ¿Qué hora debían ser? Dispuesta a averiguarlo, saqué mi móvil y lo vi. 12:34 pm. Abrí los ojos ante eso y luego lo volví a guardar cuando me di cuenta que ya era demasiado tarde y el aeropuerto quedaba a unas dos o tres horas de la casa de Amîr. ¿Oh era de dónde estaba quedándome antes de la boda? Ni idea. Como sea, era tarde ya y mis párpados comenzaban a cerrarse de apoco. Me dije que no me dormiría, que ver el paisaje a través del cristal de la ventana de mi lado me ayudaría, así que me giré hacia la derecha y me dediqué a observar, sin darle cuenta de cuando me quedaba dormida.
(...)
Llegado un momento sentí como alguien me movía en lo que pronunciaba mi nombre, pero era tanto mi cansancio que no quise abrir mis ojos. Por lo que sentí como alguien me levantaba y me llevaba a cuestas sobre sus brazos. A lo lejos sentí el olor a una colonia que se me hizo vagamente familiar, pero no logré recordar de quién era.
Luego de eso sentí como nos deteníamos en lo que unas voces hablaban sobre maletas, y aunque creí que ya habíamos llegado a nuestro destino, sentí como nuevamente nos empezábamos a mover. Hasta que alguien me acomodó sobre algo y empezó a tararear una canción que me trajo muchos recuerdos. Tantos, que una sonrisa se plasmó en mis labios en lo que volvía a caer en el sueño, hasta que la voz cesó por completo. Lo que me llevó a hacer un puchero en lo que le pedía que siguiera cantando, por lo que nuevamente escuché su voz en lo que una risa ronca salía de él.
Cuando estuve acostada sobre algo cómodo, sentí como alguien me abrazaba, por lo que al siguiente segundo dejé de sentir frío, y en lo que escuchaba la misma canción, un recuerdo vino a mi mente y sonreí a la vez que decía:
-Ramón -sin darme cuenta de a quién se lo decía.
(...)
Me desperté por una turbulencia del avión... ¿Turbulencia? Me senté de un solo en mi asiento y observé que Amîr miraba a través de la ventanilla del avión que estaba a su lado derecho. Su expresión era... Nula. No demostraba nada. Lo cual era normal... ¿Cierto?
-¿Cómo llegué aquí? -Pregunté mientras me frotaba mis ojos.
-Cargada -respondió sin dar más detalles sobre eso.
¿Cargada? ¿Por quién?
-Oh -dije nada más antes de reaccionar que había sido por él- Lo siento, no te quería incomodar -le dije y él soltó un sonido de molestia antes de levantarse del asiento sin mirarme si quiera.
Me quedé en mi sitio intentando peinar o arreglar el desastre de mi cabello. Hasta que recordé que donde había estado acostada, era sobre el regazo de Amîr. ¿Eso podía suceder?
Una señorita, que debía ser la aeromoza, se acercó y me sonrió.
-¿Desea desayunar ya? -Preguntó y observé su cabello rubio, sus pecas... Era linda. Toda una conquista para Amîr.
-Si fuera tan amable, sí -respondí.
Ella, en cambio, me dedicó una mirada dulce y asintió.
-Volveré en un segundo -dijo y caminó hacia la parte trasera del jet.
Cuando regresó y me dió mi desayuno, levanté la vista y vi como Amîr comía en otra parte. Lejos de mí. ¿Acaso había hecho algo para molestarlo? Cuando él se percató que lo estaba viendo, intentó sonreír, pero luego pareció recordar algo y negó con la cabeza, siguiendo con su comida y hablando por teléfono.
-¿Y ahora que carajos hice? -Susurré. Sin ver que la aeromoza estaba a un costado mío en ese momento.
-No quiero sonar entrometida, pero que tu esposo te cargué, te arrulle y luego escuche como pronuncias el nombre de alguien más... Eso duele y molesta -¿Pero qué...?
¿Cómo que decir el nombre de alguien más? ¿El de quién? ¿En qué momento?
La miré con sorpresa.
-¿Perdón?
- ¿Te suena ese nombre de Ramón? -Cuestionó antes de ver hacia Amîr.
Joder. Lo había estropeado todo. Y aún más cuando él por fin se portaba lindo conmigo.
Tapé mi cara con ambas manos antes de negar con la cabeza y decir que era una idiota por hacer eso, lo que hizo que ella me dijera que sí lo era antes de irse y dejarme con la cabeza hecha un lío.
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Capítulo Trece, Versión 2020☘️
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Pasión Árabe #1 [Completa]
ChickLitSavannah Williams solo quería salvar a su madre al igual que su padre, pero todas las empresas que él manejaba, se fueron a la quiebra. Con la única solución para salvarla, tuvo que aceptar la condición de ese Amîr Jadad. Un sexy Árabe capaz de cons...
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