Parte 16

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—Tú puedes dormir en el sillón —hablé al entrar a la habitación de invitados que mi madre había preparado para los dos.

Aunque, si mi madre supiera que todo esto es una farsa, de seguro y me permite dormir en mi habitación. La que es mía por derecho. Pero, como ella desconoce todo esto, debía fingir y hacer el intento de que esto sea lo más creíble. Porque si ella recibía está noticia de que todo era en base a un contrato, una, me mata y dos, puede ser fatal para su salud.

— ¿En el sillón? —Preguntó mientras miraba el sillón que era  para una persona y cuando enfocó su atención en mí otra vez, frunció el ceño—. ¿Acaso estás loca? ¿Al menos sabes lo incómodo que sería eso?

—Lo sé. Porque sé cuan incómodo es dormir en la misma habitación contigo...

—No es lo mismo —afirmó.

— ¿Por qué no? ¿Por qué tú lo dices?

—No —sacudió su cabeza—. Deja de confundirme.

— ¿Perdona? —dije sin poder creerlo. Porque, ¿De qué manera lo estaba confundiendo? ¡Él era el que estaba haciendo todo un lío! Sé que anteriormente yo metí la pata, y muy grave, pero tampoco es como para que él diga eso ni para que actúe de esa manera. ¿Qué le costaba decir sí desde un principio?

— Olvídalo —habló, dejando su maleta a un lado del sillón—.  Hablaré con tu madre para que me deje dormir en el sillón de allá abajo —dicho eso, caminó hacia la puerta de la habitación. Para cuando salí de mi estupefacción, corrí hacia él y detuve la puerta con ambas manos—. ¿Podrías quitarte?

Negué con la cabeza, haciendo que me viera con cierta irritación en sus ojos.

Pero qué lindo.

—Tú no saldrás de esta habitación y, mucho menos, vas a hablar con mi madre sobre dormir en el sillón de allá abajo —sentencie. Sin darle mucha importancia a su estatura y lo pequeña que me hacía sentir, junto a esa mirada que desconocía por completo.

Sí él salía de aquí, no sería buena señal. En parte, por qué sería darle puertas abiertas a mi tía y prima para que ataquen a mi esposo. Lo admito, soy orgullosa. No voy a admitirle eso en voz alta a nadie. Desde que tengo memoria, mi prima siempre ha ido por todo lo que quiero. Claro que en su época era una tonta bocona que le ecía todo sin pensar o ponerme a reparar en lo que podría pasar.

Como ver a tus "crush" besarse con tu prima.

Esos eran golpes bajos. Golpes que, ahora, me han hecho ser más inteligente.

Y tal vez un poco más orgullosa de lo que solía serlo con anterioridad.

Pero por otra parte, eso haría sospechar a mamá. Y eso sí que no.

— ¿Y qué esperas que haga? ¿Dormir en ese sillón del demonio? —Bufó—. Estás loca.

Sí, en realidad eso esperaba. Pero viendo las circunstancias, me temo que tendré que pensar en otro plan. Porque yo ni loca duermo en ese sillón.

Es un dolor en el trasero. Lo juro.

— ¿Podemos pensar en otra solución al menos? —Dije casi suplicándole al cielo para que accediera y no salía por esa puerta. Era consciente que de un solo empujón me haría a un lado y podría salir. Pero estoy segura que él no quería hacerlo, pero, ¿Por qué no?

—Yo tengo una mejor —habló, haciendo que alzará mi ceja derecha en espera de su solución a este problema—. Dormiremos en la misma cama —sonrió burlón con una pizca de triunfo cruzando sus ojos.

Pasión Árabe #1 [Completa]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora