Parte 11

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- ¿Puedo hablar contigo? -Levanté la vista de mi libro y observé a Kala frente a mí.

Su expresión no era la de siempre. Está era más triste y desorientada. Suspiré al recordar las palabras de Lina y una fuerte impotencia se apoderó de mí. ¿Por qué siempre andaba metiéndose donde no debía? ¿Por qué hacer demasiado daño a los demás? ¿Qué ganaba con eso?

-Claro Kala, siempre tengo tiempo para ti -le dije y dejé el libro a un lado para poder prestarle toda mi atención.

Ella, por otro lado, sonrió tímidamente y asintió con la cabeza. Le indiqué que tomara asiento y así lo hizo. La puerta de mi habitación estaba cerrada, pero estaba segura de que si hablábamos en voz baja, nadie sería capaz de escuchar más allá de unos simples murmullos.

-¿Qué sucede? -Me atreví a preguntar cuando observé que ella no hablaría primero.

-Sucede que...-Silencio-. Creí que algo así podía sucederme... ¿Entiendes? Creí que por fin viviría mi cuento de hadas y esas cursilerías -sonrió tristemente-. Pero no fue así.

- ¿Qué hizo Akram? -Pregunté y unas lágrimas no derramadas se acumularon en sus ojos-. No llores, aquí estoy, ¿Vale? -le dije antes de tomar sus manos entre las mías en lo que trataba de sonreírle de la mejor manera posible.

Pero por desgracia, sabía lo que se sentía estar en su situación. Y la entendía a la perfección porque sabía que era confiar en alguien a quien amabas tanto, para que al final solo te hiciera daño. Y quizá yo no amara a Amîr, pero eso no cambiaba el hecho de que me hacía daño, y mucho.

Lo que nunca creí es que Akram fuera igual que él.

-Quiero odiarlo... De verdad que sí... Pero no puedo y por eso me odio a mí misma-soltó un leve sollozo-. Es que... No entiendo qué hice mal, Savannah. Le di todo de mí, sabiendo que esto podría pasar, pero... Me arriesgué y a él no le importó -me miró con bastante tristeza-. Dime, Savannah, ¿Qué tiene ella que no tenga yo?

-Tú lo tienes todo, Kala. Eres amable, dulce y hermosa, y no tienes las intenciones malvadas como esa arpía -me miró fijamente, como si aún no pudiera creer en lo que le decía-. Kala, si Akram fue capaz de estar con ella y hacerte esto, él no vale la pena. No merece ni tus lágrimas, porque alguien que solo te causa dolor, no es alguien que realmente te convenga. Mucho menos que merezca que aún le ames.

-Lo sé, pero duele -argumentó antes de soltar otro sollozo, solo que esta vez un poco más fuerte que el anterior-. Le dí varios años... y él no lo supo valorar.

Cuando estaba por decirle unas cuantas palabras más de apoyo, Akîr interrumpió en la habitación, quedándose quieto al ver que no estaba sola, pero avanzando al ver como Kala lloraba entre mis brazos. Al verla, no necesitó que ella le dijera lo que sucedía ni lo que había pasado, y supuse que sería porque Lina ya se había encargado de decirle la nueva noticia a todos.

Por eso mismo me limité a ver cómo Akîr la consolaba y le decía que no estaba sola, que nos tenía a los dos, a él y a mí para apoyarla. Y cuando Kala lo abrazó, Akram entró por mi habitación. Mal interpretando todo y dejando que su molestia lo ganará por completo, ya que se le lanzó encima a su hermano quién, al verlo, alejó a Kala de su lado para poder hablar con su hermano. El mismo que fue detenido cuando Kala le lanzó una fuerte cachetada, lo que hizo que Akram reaccionara al instante.

- ¿Por qué me pegas? -Le cuestionó mientras se tocaba su mejilla.

Akîr suspiró con burla en lo que Kala lo miraba con furia.

-Porque te lo mereces, eres un desgraciado al que no quiero volver a ver en mi vida -le escupió antes de salir de la habitación, y aunque quise seguirla para ver qué estuviera bien, me detuve al ver su mirada de advertencia.

La misma que los otros dos notaron.

Cuando Kala estuvo afuera de la habitación, Akram se volteó a ver a su hermano con rencor.

- ¿Acaso la pusiste en mi contra? -Le reprochó, lo que hizo que Âkir soltara un suspiro de molestia.

- ¿Sabes algo, hermano? Antes de venir y echarme la culpa a mí, deberías recordar lo cobarde que fuiste para caer en los chantajes de Lina -negó con la cabeza-. ¿Enserio ella vale la pena? ¡Tienes a Kala! ¡Se hombre una vez en tu vida y ve detrás de ella! -Le gritó, y al ver que Akram no reaccionaba, se le acercó para guiarlo a la salida de mi habitación-. ¡Vamos! Ve y explícale todo.

-Solo me va a odiar más de lo que ya lo hace -comentó con aire derrotado.

Suspiré.

-Akram, ella te va a odiar más sino vas en este mismo instante a contarle la verdad -me acerqué a él-. Hazle caso a tu hermano y ve por ella.

Él, al ver que ambos le decíamos eso, terminó por salir de la habitación para poder seguirla y aclarar las cosas. Y, aunque tenía mis dudas sobre eso, tenía la esperanza de que aún no fuera demasiado tarde para ellos. Pero al ver que solo estábamos Akîr y yo en la habitación, sentí como si algo hubiera cambiado entre los dos. Quizás eran ideas mías, pero al ver que él también estaba un poco incómodo como yo, supe que no eran ideas mías.

Pero, ¿Qué podía haber cambiado entre los dos?

-Vaya, y yo que creí que el único idiota de la familia era Amîr -comentó en aire bromista antes de ver como Ares dormía en su canasta.

-Ni me lo recuerdes -le pedí antes de sentarme en mi cama-. Parece que el único bueno aquí eres tú -le dije antes de ver como sus ojos adquirían un nuevo brillo, lo que me hizo sentir un poco más incómoda que antes-. Pero mejor dime qué necesitas, supongo que sí venías a buscarme era por por algo, ¿No?

Asintió con la cabeza.

-Así es -afirmó-. Solo te venía a avisar que durante los próximos días no estaré en casa -alcé ambas cejas ante eso, lo que lo hizo reír-. Tengo que resolver unos negocios, pero haré lo posible por volver antes.

-Está bien, pero, ¿No deberías decirle a tu madre?

-Ya lo he hecho, solo venía a despedirme de ti y del cachorro -lo señaló con un movimiento de cabeza y sonreí.

-Se llama Ares -le dije, haciendo que él sonriera ante eso antes de que se despidiera de los dos.

Y, al verlo partir, sentí una sensación extraña dentro de mí. A la cual no quise darle mucha importancia porque lo único que quería era descansar. Por eso mismo me adentré al cuarto de baño para darme una ducha, y mientras estaba allí, escuché como la puerta del baño se abría. Por un momento pensé que era Ares, pero él no podía ser porque la puerta había estado cerrada por completo. Y supe que no se trataba de él al ver ese cuerpo cubierto con una toalla negra en sus caderas y al ver su torso desnudo y, en definitiva, ese no era Ares, sino que era Amîr.

Pero, ¿Qué se suponía que estaba haciendo él aquí?

Pero algo estaba claro, y eso era de que él no había venido a charlar conmigo, sino a hacer algo más.

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Capítulos Once, Versión 2020☘️



Pasión Árabe #1 [Completa]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora