—¿Crees que se me mira bien el vestido? —Bufé al oír a mi prima preguntarle lo mismo a mi tía por... ¿Qué número iba ya? ¿Quince? ¿veinte? ¿teinta? Había perdido la cuenta desde hacía un buen rato.
Desde que Amîr y yo salimos de nuestra habitación mi prima no ha estado más que solo viendo que vestido le queda mejor para la cena de esta noche. No es que yo fuera a ir para nada arreglada, pero tampoco estaba exagerando de esa forma.
Amîr me tenía entre sus brazos mientras con sus dedos rozaba mi piel en una suave caricia. Admito que eso también me distrajo en llevarle la cuenta a mi prima. Amîr solo se dedicaba a reírse de mi cada vez que hacía un sonido de desesperación.
—¡No te burles! —Le dije, tratando de que dejara de reírse de mí.
—No lo hago, bombón —besó mi cabeza y siguió prestándole atención al programa que pasaban en la TV.
Volví la vista hacia donde estaba mi tía y su hija, y sonreí al ver la mueca de desagrado de mi tía. ¿Era enserio? Por mí que siguiera así y que no fueran a la cena.
Un tanto egoísta de mi parte tal vez, pero poco me importaba.
—Joder —dije al sentir otra punzada de dolor.
Sí. Cuando desperté me llevé el tremendo susto de que mi periodo había bajado. Primero, la sangre de las sábanas eran porque... Bueno... Era virgen. Segundo, sí que me había bajado.
—¿Sucede algo? —Sentí mis mejillas arder al percatarme que lo había dicho más fuerte de lo que había esperado decirlo.
Aún me daba pena decirle que... Bueno... Me había bajado. Tal vez era algo estúpido, pero si me llevó un horror decírselo a mi mamá y luego a mi padre, no digamos ahora a él.
—No... Nada —me separé de él, lo cual lo hizo fruncir el ceño—. Iré por un vaso con agua... Ya vuelvo.
Él sonrió y besó mis labios en un beso corto y lento. Me levanté del sofá y lo dejé viendo la televisión solo. Cuando entré a la cocina, busqué un vaso y luego agua fría. Bebí un poco y sentí como bajaba por mí garganta. Se sentía sumamente refrescante.
Era extraño. Sentía que algo había cambiado entre nosostros dos. Amîr se habían relajado bastante y parecía haber olvidado mi gran torpeza en el avión. Por otro lado, se le veía más sonriente conmigo y siempre que podía me daba un beso o me miraba con una chispa en sus ojos que me era difícil decifrar su significado. En esos momentos no existía nadie más que él y yo. Ni mi prima, ni mi tía, mi Lina ni su familia. Puesto que la mayor parte de la familia de él era donde radicaba el problema. Mis padres eran unos soles, al igual que la madre de Amîr. Eso no voy a negarlo. Pero sabía que detrás de esa amorosa mujer existía un volcán que tarde o temprano terminaría por explotar.
La puerta de la cocina se abrió y por ahí entró mi tía hablando por teléfono. Siguió hablando sin darse cuenta que yo estaba ahí.
—¿Podrías avisarle? Estaremos en el mismo restaurante que siempre... Sí... Perfecto. Mi sobrina lo estará esperando con ansias —finalizó la llamada y me quedé de hito en hito. ¿Qué era lo que iba a esperar con ansias? ¿Qué se fuera? ¿Oh qué mi prima por arte de magia cambiara?
Imposible.
—¿Qué se supone que voy a esperar con ansias, tía? —Hablé y ella dió un brinco en su lugar. Llevó su mano a su pecho y soltó un suspiro al ver que era yo.
¿Qué esperaba? ¿Un fantasma?
—¿Pues que más va a ser? La cena, querida —sí, y yo me chupaba el dedo así de fácil.
—¿Oh, enserio? Porque eso no parecía...
—Sí has escuchado todo... ¿Para que preguntas? Es obvio que ese muchacho no te merece. Él merece a alguien mucho mejor que tú, como lo es mi querida Lindsy —me miró de pies a cabeza—. Tú te mereces a Ramón, ese pobre mendigo.
—¿Mendigo? —Dije incrédula. ¿Ahora que había de malo con él? ¡Joder! Qué ellas dos estaban locas.
—Lo que has oído.
Me reí
—¿Es una especie de broma? ¿Acaso no veces que Amîr y yo nos amamos? Si viene o no viene Ramón a esta cena, no va a afectarnos para nada —le dije firmemente, tratando de que se fuera cuenta que lo que decía era verdad.
—¿Ah, no? ¿Estás segura? — Asentí con la cabeza—. Eso lo veremos esta noche. Luego no digas que no te lo advertí.
Sin más, salió de la cocina. ¿Es que qué les pasaba? ¿Qué tenían en mi contra? ¿Acaso no les importaba la salud de mamá? Aparentemente no.
Pero la otra cuestión era el siento sobre que Ramón iría a la cena de esta noche, la misma que mi madre había propuesto está misma mañana en el desayuno.
Pero quizá podía lograr que cambiarán el lugar por otro, o bien, decirle a Amîr la verdad sobre quién iría a la cena.
—No —me dije—. Amîr no lo tomara bien...
Y como si la vida se empeñara en ponerme en circunstancias difíciles, Amîr entró por la cocina y lo que fruncía el ceño.
—¿Qué es lo que no voy a tomar bien?
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Capítulo Diecinueve, Versión 2020☘️
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Pasión Árabe #1 [Completa]
ChickLitSavannah Williams solo quería salvar a su madre al igual que su padre, pero todas las empresas que él manejaba, se fueron a la quiebra. Con la única solución para salvarla, tuvo que aceptar la condición de ese Amîr Jadad. Un sexy Árabe capaz de cons...
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