La mirada de Amîr estaba sobre la mía, viéndome con un brillo extraño en sus ojos, uno que me hacía sentir un poco ruborizada por la intensidad que tenía y por lo que me hacía sentir por dentro, a lo cual no sabía cómo llamarlo.
Luego de unos minutos él sonrió ampliamente, mostrándome esa sonrisa hermosa que tenía.
—Yo… sé que no hay muchas posibilidades de que me creas, pero prefiero mil veces arriesgarme y perder, que no haberlo intentado y no saber si al menos tenía una oportunidad de lograrlo o no contigo —tomó mis dos manos entre las suyas y luego miró la unión que él mismo hizo, lo que me hizo verla por unos segundos y luego verlo a él nuevamente—. Sé que la primer vez que nos vimos en tu casa fue solo a la distancia, incluso no estoy seguro de que lo recuerdes, o que al menos hallas sentido lo mismo que yo —me miró a los ojos—. Pero la razón por la que acepté todo este trato, del por qué estoy aquí contigo el día de hoy, es porque desde ese día supe que eras tú. Que tú eras la indicada, la mujer que realmente terminaría por llenar de alegría mi vida.
»Y sé que luego de haber visto el beso que Lina me dió, posiblemente creas que solo trato de engañarte, pero te aseguro que ese beso no significó nada para mí. Tampoco estoy a favor de ella, y sé que mis métodos no han sido muy efectivos para dejar ese punto en claro, pero solo me preocupo por ella porque ha sido mi única amiga desde mi niñez. Porque así como la miras, ella también ha sufrido lo mismo que yo al tener un padre casi como el mío.
—Pero eso no justifica sus acciones.
—Lo sé —dijo de forma compresiva—. Tampoco justifica las mías.
—En eso tienes razón —le dije—, pero creo que sí te esfuerzas por reparar el daño que hiciste y tratas genuinamente de cambiar, eso podría marcar una gran diferencia. Incluso demostraría que realmente eres valiente y que eres un buen hombre a pesar de todo lo que has pasado desde niño.
Amîr sonrió.
—He intentado de todas las formas posibles cambiar ciertas cosas de mi personalidad, como el hecho de que suelo hacerte creer todo lo contrario por mis contantes actitudes —se rió.
—Deberías esforzarte un poquito más —le dije a modo de broma y él rió un poco más ante eso.
—Bueno, al menos ahora sé que a mi esposa le gusta decir la verdad entre bromas —comentó y sonreí de forma nerviosa, sabiendo que lo que decía era cien por ciento cierto.
Luego de eso empezamos a charlar un poco más a petición mía, pues realmente quería conocer mucho más de él, ya que conforme pasaban los minutos me iba dando cuenta de que él parecía saber todo de mí cuando yo a penas conocía su nombre, su edad y a su familia. Lo cual me dejaba un poco en desventaja. Y así pasamos durante una media hora, si no es que más, la verdad no me importaba saber el tiempo. Solo me importaba lo que estaba pasando en estos momentos, lo que nos parecía estar uniendo a los dos.
Al menos fue así hasta que a él se le ocurrió sacar un par de temas dónde Lina también estaba involucrada, lo que ocasionó que hiciera un gesto de molestia al ver lo feliz que se veía hablando de ella.
Porque para ser solamente su amiga, parecía estar muy feliz con hablar y pensar en ella
Él, al darse cuenta de que yo ya no opinaba nada al respecto, terminó por enfocar su atención en mí, dándose cuenta de mi gesto que, sinceramente, no me esforcé en ocultar. Así que Amîr suspiró antes de acariciar mi mano con la de él.
— ¿De verdad te molesta que hable de ella? —Cuestionó con incredulidad.
Lo miré de forma incrédula antes de levantarme del tronco y soltar su mano de la mía.
— ¿Y qué esperas? ¿Qué me siente a escucharte hablar de ella después de que tu padre me dejó en claro lo unidos que son ustedes dos? —Me reí sin gracia—. No me molesta que me hables de ella ni que seas su amigo, me molesta que me ignores cuando lo haces. Cómo si realmente yo no te importara en lo absoluto.
—Claro que me importas, y mucho —aseguró antes de ponerse de pie—. Por eso mismo iré a hablar con él ahora mismo —y sin esperar alguna respuesta por mi parte, empezó a caminar por el sendero para poder llegar a la casa lo antes posible.
Intenté seguirlo para detenerlo, porque lo menos que quería era que el señor Jadad tuviera otra razón para odiarme y que Amîr tuviera más problemas con él. Pero antes de poder alcanzarlo noté como él empezaba a correr, llegando antes que yo a la mansión dónde rápidamente gritó llamado a su padre, lo que me hizo saber que esto no iba a terminar para nada bien.
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Capítulo Seis, Versión 2020🌻
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Pasión Árabe #1 [Completa]
Romanzi rosa / ChickLitSavannah Williams solo quería salvar a su madre al igual que su padre, pero todas las empresas que él manejaba, se fueron a la quiebra. Con la única solución para salvarla, tuvo que aceptar la condición de ese Amîr Jadad. Un sexy Árabe capaz de cons...
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