El deseo de mi padre

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Tenía mucho que estudiar por culpa de mis distracciones. Últimamente, mi mente sólo estaba centrada en Serena y en cómo poder ayudarla. Me daba cuenta de que no era correcto pensar tanto en ella, pero, ¿cómo evitarlo? Entonces, ese día decidí ir a la biblioteca para intentar concentrarme sin tenerla frente a mí. Ni siquiera le avisé dónde estaría, porque en verdad necesitaba estar solo. Su compañía me volvía cada vez más loco...

Creo que en algún punto en el que leía cosas de química me quedé dormido del agotamiento, ahí mismo en el suelo en el que estaba sentado. Nunca me había sucedido, ya que era muy ordenado en cuanto a mis estudios, pero, estaba tan cansado que mi cabeza se nubló hasta que perdí la noción del tiempo y del espacio.

Comencé a soñar con ella, que me acariciaba el rostro con delicadeza, mientras me miraba con sus intensos ojos celestes. Se veía hermosa, tan concentrada en deslizar sus dedos tentadores sobre mi mejilla que cuando llegó con su mano hasta casi tocar mi boca, la detuve lleno de asombro por su osada actitud. Pero, como sólo era un sueño, me dejé llevar por mis propias emociones y me acerqué a su rostro, esperando su reacción. No retrocedió ni avanzó, sólo se mantuvo en la misma posición, con sus mejillas rojas y sus ojos abiertos, en espera de lo que haría a continuación. Muchas veces soñaba algo parecido, y siempre yo hacía lo mismo... la besaba con desesperación, como si el mundo se fuera a acabar en los próximos minutos. Y esa vez no fue la excepción.

Tiré de su muñeca, atrayéndola hacia mí, lo que provocó que nuestros labios se encontraran en una caricia casi obligada. Su boca temblaba mientras recorría sus labios envolviéndolos con los míos, primero de forma lenta y devota, para luego transformarse en una búsqueda por memorizar su forma, su sabor, su calidez y su suavidad. Ella no se apartaba, nunca lo hacía en mis sueños, por lo que tenía todo el tiempo del mundo para continuar con mi atrevida acción, dedicando mi atención a su labio inferior en ese momento. Sin embargo, toda la magia se desvaneció de repente.

-Da-Dari... en... -la oí susurrar. La Serena de mis sueños nunca hablaba cuando la besaba, ya que era una imagen residual de nuestro primer beso, pero ahora ella me estaba llamando. ¿Por qué? ¡Dios! ¿De verdad estaba soñando?

Me retiré de golpe, asustado por lo que de un segundo a otro entendí que había hecho. Mi corazón latía acelerado, golpeando mi pecho con fuerza, mientras veía su rostro sonrojado y sorprendido por lo sucedido. No podía articular palabra, porque mis ideas estaban revueltas y sólo pensaba en que la había ¡besado! Y ni siquiera había sido como nuestro primer y único beso, sino que la había besado con todas las ganas del mundo. ¿Cómo explicar lo inexplicable?

-Sere... na...

Su nombre salió de mis labios como una súplica, esperando que en verdad estuviera en un sueño y que siguiera dormido en la biblioteca, pero todo a mi alrededor me gritaba que había sido tan real como las contrastantes emociones que estaba sintiendo.

-Yo... perdón... no sé qué me pasó. Estaba durmiendo... pensé que era un sueño...

Mis excusas salieron sin pensarlas primero y eso me condenó de diversas formas.

-¿Un sueño? -repitió, tocándose los labios, una imagen demasiado sugerente para mí en ese instante- ¿Sueñas conmigo, Darien?
-No... o sea, sí... -solté. En verdad mi cabeza estaba muy alborotada y no lograba hilar ninguna idea coherente, por lo que sacudí mis cabellos en demostración de mi frustración-. Perdón, estoy confundido aún...
-No te preocupes. Creo que todo fue mi culpa -dijo de pronto, levantándose de mi lado-. Nos vemos...

Su voz sonaba triste, como desilusionada por lo que le había dicho. ¿Acaso quería que la besara de verdad? No... ella tenía a Seiya y sólo era mi amiga. En realidad, debía estar perturbada por mi actitud tan osada, eso debía ser. Dejé caer mi cabeza hacia atrás, golpeándome contra la pared por mi estupidez. ¿Cómo pude creer que estaba soñando con ella? Sin embargo, mis labios aún sabían a los suyos y ese recuerdo sería realmente imborrable...

Boda por amistad Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora