Capítulo 23 "Sucumbe a mí"

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El lunes, después de la noche de consuelo de Jesse, ya tenía las suficientes energías para seguir mi vida con toda la normalidad que se puede tener cuando te sientes como una auténtica traidora. Fui a la cafetería muy temprano e hice todos los cafés y desayunos con una velocidad impresionante. Necesitaba mantener la cabeza distraída para no volver a encerrarme en mi cuarto durante días, Anne me mataría.

Pero hoy es un nuevo día, martes, y nunca se sabe lo que te depara el futuro. Hoy vuelvo a estar expuesta.

Por esa y muchísima otras razones, entre las cuales sólo una encabeza la lista, esta tarde no puedo ir a casa de Clare. Para tener la excusa perfecta he cogido también el turno de tardes de hoy y le he dejado la tarde libre a mi tía.

No podría estar en la misma habitación que la persona a la que he traicionado, pero sobre todo, no estoy preparada para enfrentarme a él, es demasiado pronto para ver a Harry. Por otro lado yo soy totalmente prescindible, no me necesitan para pasar una buena tarde de películas.

Aparto el inoportuno dolor que se ha instalado en mi pecho por unos instantes.

Para mantener mi mente entretenida aquí me encuentro, en la cafetería. Y como al inicio de todo este tiempo leo un libro. Pero no leo "Matar un ruiseñor". Lo acabé tirando, me trae demasiados recuerdos...

-Perdona, un cortado.

Mi lectura se detiene y mi corazón también. Siento como lo hace durante un segundo, lo que tardo en reconocer esa voz. Levanto lentamente mi cabeza y me encuentro con unos ojos verdes preciosos. No puede ser.

-Harry ...

¿Qué hace aquí? Debería estar en casa de Clare.

-Necesitaba verte -responde rápidamente a mi pregunta implícita-. No puedo seguir así, me va a dar algo -Conforme habla rodea poco a poco la barra hasta llegar a mí-. Cuando Clare me dijo que no acudirías, que tenías que trabajar, ya sabía a dónde debía ir.

Una de sus manos se sitúa en mi cintura y la otra aparta un mechón rebelde de mi frente.

-Por favor, para -Pero más que una orden decidida suena como una súplica frágil.

Me ignora y dirige su boca entreabierta a mi oído, haciendo que su aliento choque contra él, susurrando:

-No puedo.

Besa esa zona.

-Te lo estoy suplicando.

-Pues yo tendré que suplicarte que sucumbas a mí -Su respiración vuelve a colisionar contra mi oreja, arrancándome todas las fuerzas que me quedan.

Me tiemblan las piernas. En mi interior las ganas de que siga y las que, por el contrario, quieren que pare se pelean.

-Harry...

-¿Qué? ¿Qué es lo que tú quieres May?

Esa es la pregunta, ¿qué quiero yo?

No quiero hacerle daño a Clare. Pero su cercanía...

¡Qué demonios! Tiene que parar, estamos a plena vista de todos, o bueno, por ahora de mi tía ya que la cafetería está vacía. Sólo Joe se encuentra sentado en una de las mesas del exterior y por suerte mantiene a Anne entretenida con su entretenida charla. Pero inevitablemente nos verá si Harry no se detiene.

-Qué bien hueles... -dice pegando su nariz a mi coronilla-. Y esto me encanta- Posiciona sus labios en mis calientes mejillas, rojas por la presión del momento, y las besa lentamente-. Pero estos mucho más -Ahora dirige el peligroso recorrido hasta mis labios y antes de que haga lo que me temo que va a hacer tapo con una mano mi boca, impidiendo su roce. Rechazándolo.

Se congela y sus ojos se abren desorbitadamente.

-May... no lo hagas -Esta vez suena triste, le ha dolido.

Por un segundo, al ver su propia miseria me dan ganas de consolarle y... besarlo. Pero no lo hago, sería darle señales contradictorias y liaría todo aún más.

-Harry, lo siento.

-May, no me...

<<Rechaces>> acabo por él en mi mente.

-Vete

Es lo último que digo antes de ver la profunda mirada que me dedica. Después se va.

Cierro los ojos y suspiro, me ha llevado demasiado esfuerzo y siento que en cualquier momento me desplomaré. Cuando los vuelvo a abrir me encuentro con los de Anne. Me observa sorprendida, lo ha visto. Si no todo, la mayoría de lo ocurrido. Intento explicárselo, abriendo la boca, pero ella niega con la cabeza y vuelve a salir al exterior con una mirada decepcionada plantada en su cara.

He sido una traidora por haber permitido lo ocurrido en la exposición y sigo siéndolo porque, a pesar de haberlo echado, deseaba que los dos fuésemos libres y que nunca me soltara.

Clare no merece que manosee a su novio, Harry no merece que yo lo meta en todo este drama, Jesse no merece sentirse culpable por lo de su madre, pero yo si merezco que Anne me mire así.

Dulce May (DTHE#1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora