Se sentía muy cómodo con su rostro escondido en el cuello de Min Seok, ya que olía tan bien que le hacía sentir relajado, que casi cayó dormido de inmediato cuando se metió a la cama con él, porque a pesar de ser medio día, su amigo no se despertaba todavía, y si logró ingresar sin parecer un ladrón o teniendo a los vecinos llamando por allanamiento de morada, se debía a que llegó antes de que el señor Kim saliera de la casa.
Los padres de Min Seok no habían preparado algo especial por el cumpleaños de su hijo, y Taemin empezaba a creer que ni siquiera lo recordaron, después de todo, no sería la primera vez que sucedería.
Cuando llegó y prácticamente invadió la cama de Min Seok, éste sólo había abierto un poco sus ojos luchando contra el sueño, y al darse cuenta que era Taemin, lo abrazó, arrastrándolo con él a los brazos de Morfeo, pero luego de dos horas de estar durmiendo moviéndose muy poco, y con la luz del sol entrando insistente por la ventana, tuvieron que despertar.
Min Seok se sentó en la cama frotando con su puño su ojo derecho, mientras que Taemin gruñó mucho antes de sentarse y abrazarse a él, colocando su mejilla izquierda contra la espalda de éste, todavía deseaba seguir durmiendo.
—Feliz cumpleaños, Min Seok —murmuró.
Su amigo sonrió y se giró un poco para pasar su brazo sobre los hombros de Taemin, que abrió sus ojos y le devolvió la sonrisa, apretándolo un poco más fuerte.
—Gracias —Min Seok se quedó en silencio un momento —Taemin, ¿cómo entraste?
Su sonrisa se amplió y se alejó un poco, para luego salir de la cama y buscar su regalo, ese que le había costado encontrar porque debía de ser perfecto, y al final de todo, terminó comprando la sudadera que sabía que a Min Seok le gustaría.
—Tu papá me dejó entrar —dijo tomando la bolsa de regalo —tu mamá ya no estaba, te traje un regalo —se lo extendió.
—Taemin —Min Seok sonrió tomándolo —sabes que no es necesario, con que estuviera aquí es más que suficiente.
—Quería darte algo lindo —se encogió de hombros —ábrelo, quiero saber si te gusta, o podríamos cambiarlo.
Taemin volvió a subir a la cama y esperó a que Min Seok abriera su regalo, sin perderse ninguna expresión en su rostro, porque sabía que su amigo era capaz de decirle que le gustó para no causarle ninguna molestia, pero cualquier gesto que hiciera en un principio, sería la verdad, y lo primero que vio fue sorpresa, luego una sonrisa que decía que sí le agradó.
—Taem... es... wow, es hermoso —se levantó de la cama colocándoselo sobre su pijama —y de mi talla.
—Temía que no te gustara, más no que no fuera tu talla.
Porque habían ido de compras juntos tantas veces que sabía exactamente su talla, además de que en algunas ocasiones tomaba su ropa prestada, así que eso fue fácil, y si no fuera por Yun Ho y Chan Yeol, su problema principal habría sido el dinero, porque con sus ahorros no hubiera podido comprarle ese regalo.
—Taem —Min Seok se quitó la sudadera y se sentó en la cama —no lo tomes a mal, pero... ¿de dónde sacaste el dinero?
Por un momento se sintió descubierto, de lo que sucedió con Chan Yeol, y por primera vez sintió que era algo que no debería de decirle a Min Seok, ya que éste no estaba en total de acuerdo con que quisiera conquistar a Min Ho, y dudaba que le hiciera feliz saber todo lo ocurrido en ese día.
—Me lo dio Me lo dio Yun Ho.
Min Seok alzó sus cejas sorprendido, ya que sabía la mala relación que Taemin tenía con su padrastro, no porque el hombre fuera malo, pero a su amigo no le gustaba aceptar nada de él, decía que era el causante de sus problemas, porque si él no hubiera aparecido, su mamá no habría dejado de quererlo; un pensamiento erróneo, pero nadie lo haría cambiar de parecer.
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Encanto letal
Hayran KurguTaemin sabía que con sólo mover sus pestañas, y dar una pequeña sonrisa que demostrara inocencia y cierta travesura en sus ojos, podría tener a cualquier hombre a sus pies, él había aprendido que podía sacar provecho a su belleza, y no quedarse en e...
