No había dejado de recriminarse lo que hizo hace varios días atrás, cuando no pensó en las cosas y sólo se dejó llevar, permitiendo que Taemin lo besara, pero lo peor a todo aquello fue que él correspondió al beso, sin importarle que era un menor de edad o que Chae Young podía verlos, pero luego de eso sólo abandonó el despacho para ir hacia su recámara y no volvió a salir de ahí hasta que escuchó que el adolescente se iba del apartamento.
Sabía que de cierta manera se comportaba como un cobarde incapaz de enfrentarse la situación, pero fue como se sintió, porque a Taemin prácticamente lo había visto crecer, y pensaba que aquel enamoramiento que éste aseguraba sentir por él no era más que una confusión, o tal vez llegaba a parecerle atractivo, pero más de eso no era, aunque la insistencia que el adolescente tenía con él, le hacía creer que tal vez sentía algo un poco más que sólo atracción.
Pero eso no se trataba de Taemin, sino de él mismo, porque a pesar de que no tenía ningún inconveniente con las relaciones del mismo sexo, y él mismo había estado con varios hombres, no podía verles un futuro juntos, ya que siempre estaba presente toda esa diferencia de edad que había entre ellos, además de que había visto crecer al adolescente, y para él era muy difícil pensarlos juntos, y creía que lo que sea que el joven estaba sintiendo se le pasaría en algunas semanas más.
Min Ho había aprendido a no aferrarse a las personas porque éstas entraban y salían de su vida a cada momento, pero por primera vez desde que conocía a Chae Young, quiso que ella no se fuera de la ciudad, ya que cuando estaban juntos no había necesidad de preocuparse por Taemin; eso si no contaba los laxantes que éste le dio.
Cuando llegó a su apartamento luego de un día cansado de trabajo, caminó hacia su habitación, dejándose caer sobre el colchón y colocó su antebrazo izquierdo sobre sus ojos, y mientras intentaba despejar sus pensamientos fue cayendo dormido, sin darse cuenta que cuando llegó no había sido el único ahí, sino que cierto adolescente que estuvo todo el día en su cabeza también había invadido su vivienda.
Taemin sonrió al ver a Min Ho dormido, pensó que iba a ser fácil de detectar, pero Choi ni siquiera encendió las luces del apartamento, sino que se dirigió en obscuras hasta su habitación, en donde sólo lo acompañaba una ligera luz proveniente de la mesita de noche, y que para él fue perfecta para lo que había pensado hacer.
Sabía que todo el tiempo estaba apresurando las cosas y que desde la última vez todo parecía tener un futuro, pero él no estaba dispuesto a esperar a que Min Ho se decidiera por darle una oportunidad, o a aferrarse a la idea de que sólo era un niño, o también a la diferencia de edad, porque estaba cansado de eso, y sabía que podría darse por vencido, no obstante, no quería hacerlo, deseaba a Choi Min Ho para él, ¿Por qué era tan difícil de entender?
Desabotonó su camisa que era parte de su uniforme del instituto y la dejó caer al suelo, luego siguió con sus pantalones, medias, bóxer. Mordió su labio inferior, notando que Min Ho no había despertado, y se sintió algo nervioso porque podría ser rechazado otra vez, y la idea le disgustaba, ya que no quería perder el logro que tuvo, que fue que Choi correspondiera a su beso, aunque ahora sabía que su arma más letal eran sus lágrimas.
Con cuidado se acercó a la cama, y colocó las manos en el colchón, mirando detenidamente a Min Ho, y luego estás se dirigieron a ese pantalón de vestir que parecía hacerlo ver más alto y con una figura estilizada, imponente a pesar de todo. Con cuidado desabrochó su cinturón, siempre pendiente que no se despertara, y segundos después estuvo desabotonando el pantalón.
Una sonrisa traviesa apareció en su rostro, y humedeció sus labios en el momento que se inclinó más, dejando un beso en la pelvis de Min Ho; miró hacia arriba con temor a que se hubiera despertado, y al verlo igual que antes, no dudó en introducir su mano derecha en el pantalón de Choi, esperando cualquier reacción, ¿de verdad se había dormido profundamente?
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Encanto letal
FanfictionTaemin sabía que con sólo mover sus pestañas, y dar una pequeña sonrisa que demostrara inocencia y cierta travesura en sus ojos, podría tener a cualquier hombre a sus pies, él había aprendido que podía sacar provecho a su belleza, y no quedarse en e...
