Anna, la mejor amiga de Thor, nacida en Asgard vive con la familia de Thor desde que sus padres murieron. Pasado un tiempo se enamora de la persona menos esperada y eso le cambia la vida por completo.
Me desperté y al ver que Thor no estaba, me fui donde me dijo que estaría Loki.
Mientras andaba, un sentimientos de miedo y ansiedad me comía por dentro, no sabía que hacer. Entré y lo vi ahí, solo nos separaba una capa gruesa de cristal.
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Al oír mis pasos se dio la vuelta y me miró, yo sin pensármelo se lo pregunté directamente.
-¿Te casaste conmigo por el trono?
-¿quieres saber la verdad?- me preguntó.
-Sí- le respondí.
-Esta bien, al principio esa era mi meta, leer contigo, pasar tiempo contigo... pero luego mi madre empezó a prepararme citas con mujeres cercanas (así tambien podría conseguir el trono) pero me di cuenta de que ninguna de ellas me llenaba, yo te necesitaba a ti. Así que fui acercándome más a ti y ahora estamos aquí. Anna tienes que saber que yo te quiero.
-¿Esa es la verdad?- le pregunté y el asintió.
Puse mi mano en el cristal y el puso la suya al otro lado, aunque esa capa gruesa no me dejaba sentir el calor de Loki...
-Ire a por Odin, no puede tenerte aquí sin haber echo nada.
Conseguí que Odín me escuchase, pero cuando Thor me vio con Loki en el jardín me acerqué a él y fui a explicarle todo...
-Thor, estabas equivocado...- me cortó.
-¿qué te crees que haces?- va a huir ¿no lo entiendes?- en ese momento le dio un empujón para apartarme, pero no controló su fuerza y me caí. Vi el enfado de Loki en sus ojos al hacerme eso y se acercó furioso a él.
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Eempezaron a luchar con sus espadas y empecé a gritar para que parasen pero no me hicieron caso. Me levanté del suelo, cogí una espada del suelo y poniéndola entre ellos dos los separé.
-¿vas a escoger a uno de los dos?- me preguntó Loki.
-No, no voy a elegir, si realmente me queréis demostradlo arreglando esta guerra, hasta entonces, me encontraré en mis aposentos- dicho esto me fui.
Era duro, mi mejor amigo contra mi esposo, yo sabía a quién quería más, pero aún así no me apetecía perder a nadie. Corrí por los pasillos llorando hasta mi habitación y después entró Frigga.
-Se que es duro por lo que estas pasando y has echo bien en no elegir a ninguno de los dos- me dijo ella.
-Frigga, todo esto es una locura- dicho esto la abracé.
-Lo sé cariño, lo se- me dijo acariciando mi pelo.