Epílogo.

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Pasaron muchos sudores y lágrimas. Muchos momentos amargos. Muchas recaídas, pero también muchas reconquistas. Consiguieron, tras muchos meses y debates, adoptar a un niño, o más bien a un adolescente.

Su cabellera era de un extraño azul, sus ojos avispados y su lengua afilada. Jordan había tenido muy claro quién quería que se convirtiera en su hijo, sabía la historia hecha de lágrimas por la que había pasado Aitor. Y también sabía que, a pesar de su carácter rebelde y aparentemente desapegado, en el fondo era sensible. Por otra parte, era el niño con el que más se había encariñado de todos lo que habitaban en el orfanato, el tiempo que pasaban juntos había creado entre ellos un fuerte lazo. Xavier no puso objeción alguna, le hacía gracia el carácter del adolescente y le enternecía la forma en la que lo miraba Jordan.

Y así, después de meses de diálogo, pruebas psicológicas que les costó mucho superar para demostrar que estaban capacitados para adoptar un niño, y la colaboración incondicional de sus amigos, consiguieron que Aitor tuviese un nuevo hogar, donde el amor y el cariño no faltaban por ningún lado.

A Aitor le costó un poco adaptarse. Aprendió por las malas a no comerse el helado de Jordan, a no tocar los aparatos electrónicos de Xavier, y a no pasar por determinadas zonas de la casa a determinadas horas de la noche. Eran unos padres encantadores, pero muy "especialitos", como el decía, para sus obsesiones.

Todos en el Raimon se alegraron por él. Ya era hora de que alguien que, a pesar de todas las dificultades que suponía su personalidad, era un solete, entrase a formar parte de una familia que le quería. Se lo merecía. En realidad, los tres se lo merecían. Había llegado su hora de ser felices. No más lágrimas, no más penas, no más dolor. La dicha y el amor era lo único que entraba en sus planes ahora.

Aitor supo que sus padres adoptivos lo querían de verdad a causa de dos grandes golpes que arremetieron contra él: *spoiler de mis otras dos novelas* el grave estado de Gabi tras usar Escorpión y la muerte de Arion. Durante esos duros momentos, sus padres le apoyaron de manera incondicional, lo envolvieron entre sus brazos y lo besaron hasta que sus lágrimas dejaron de manchar su rostro.

Aitor, por primera vez en mucho tiempo, se sentía querido. Y lo mismo ocurría con sus padres. Xavier y Jordan cada día se querían más, cada día estaban más ilusionados, cada día amaban más la vida y a su hijo. 

Sí, habían pasado por penurias, lágrimas y mucho, mucho dolor. Pero todo eso quedaba atrás, lo habían apartado de su corazón para dejar espacio a los nuevos sentimientos que reinaban en su vida. Ya no había más sufrimiento, por fin, después de todo, eran felices.

Tremendamente felices.

Pero recordad, su historia no acaba aquí. Aquí acaba una parte de su vida. Aquí muere su antigua vida. Pero nace otra, con nuevos retos, metas y obstáculos. Pero eso, es otra historia.

FIN.

Roxy.

Nostalgia {HiroMido}.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora