-¿Por qué no? Abuelo -El anciano estaba muy serio pero sus facciones cambiaron a una sonrisa en un segundo
-Porque no me lo preguntaron -Los niños cambiaron su expresión y fueron a él
-Sean considerados con Lucy -Ellos rieron
-Ya es tarde. Descansa conmigo Lucy -Wendy siempre me pedía dormir con ella y esta vez no era la excepción
-Bien. Vamos, hasta mañana abuelo -Romeo fue con él
-Te mostraré como eran mis padres -Estaba tan emocionada
Una pequeña casita, con el techo de paja y las paredes de madera vieja eran su hogar
-No está muy ordenado pero siempre nos mantiene calientes en noches de frío como estos -Su sonrisa era tan sincera
-¿Ambos viven aquí? -Ella asintió sin ningún problema
-Abuelo siempre nos lleva a conseguir comida y es bueno con nosotros
-¿No extrañas a tus padres?
-Ellos está conmigo. Aquí -Con ambas manos pequeñas una sobre otra, las llevó a su pequeño corazón, indicando que ella estaba bien
-Jamás conocí a una niña como tú. Hubiera deseado ser fuerte así como Wendy -Ella me abrazó
-Nuestros padres nos observan Lucy y si estás alegre, ellos también lo estarán
-Lo sé -La abracé
Entramos en la pequeña casita y habían un montón de cosas alcolchonadas. Dormían ahí
Ambas nos sentamos ene se lugar y Wendy me pidió un cuento, inventé uno. Como siempre lo hacía
-¿Por qué los cuentos siempre tienen un final feliz, Lucy?
-Es porque es necesario hacerles ver a las personas que a pesar de toda circunstancia, sea buena o mala. Alguien puede crear un hermoso final con esfuerzo -No ví cuando, la pequeña se había dormido entre mis brazos
-Buenas noches -A pesar de ser de noche. Aun podía ver su disimulada sonrisa entre la escuridad
A pesar de lo que le pasó, ambos hermanos salían adelante y... eran fuertes
También necesitaba dormir, me acurruqué a su lado e intenté cerrar los ojos, supuse que inconcientemente ella se iba acercando a mi lado
-Mamá -A pesar de ser fuerte, sería imposible que no la recordara y el simple hecho de recordarlo, me hacía sentir mal por haberle preguntado de sus padres
Unas gotas de cristal salían de sus ojos cerrados. Con un beso en la frente, salí por un poco de aire. Me sentía culpable
Las caminatas mas extensas de mi vida, mientras iba perdida pensando hasta llegar a ese lugar. El acantilado
-Pasó algo pero no estás aquí -Sonreí irónicamente
-Aún no podía acercarme
-¿Por qué me evitaste durante tanto tiempo?
-... -Su silencio decía mucho ¿Talvés ella tenía razón?
-Ayudé a los niños. ¿Ahora qué? -Estaba sentada con las rodillas casi en el rostro tratando de no verlo, las corrientes de aire lograban que se me erizara la piel
-No lo sé. Planeaba dejar que te alejaras cuando los ayudaras, pero ahora simplemente no sé que haré contigo -¿Era una carga? Y si lo era. ¿Qué esperaba a decírmelo?
-Prometí enseñarles a escribir y leer a Wendy y Romeo -Sonreí
-No pueden aprender tan sencillo. Se aburrirán -¿Por qué era tan negativo?
-Haré que aprendan
-No lo lograrás. Date por vencida
-Ellos estaban entusiasmados. Quieren aprender nuevas cosas aparte de solo cazar
-No sabes nada de ellos. Yo sí, ellos crecieron solo con esos hábitos de sobrevivir, todo lo que no sea eso. No les dará la mínima importancia
-Talvés no los conociste suficiente
-Sé más que tú. No te metas en lo que no te incumbe
-¡Recibí la aprobación del abuelo! Aunque pidas que me aleje de los niños. No lo haré -Me levanté enojada
-No quiero que sigas cerca de nosotros Lucy -Me negaría a todo lo que dijera
-Puedes evitarme si quieres. No controlas la vida de los demás -Observé sus ojos decidida a no apartarlos ocacionando una molestia en él
-Tenía razón -Un susurro me lo dijo todo. ¿Me alejaría por esa persona?
-Creo que debiste seguir alejado de mí. Iré con Wendy -Bajé la cabeza pero él me sostuvo la mano. El corazón palpitó más, talvés era por la adrenalina de la pelea
-Alejate de nosotros -Esperaba otro tipo de comentario. Tiré mi brazo con fuerza hacia atrás pero no conté con que estaba a un paso del acantilado dando un último pié tocando la nada
Solo llegué a observar sus ojos,
Esperaba ver ese par de joyas con profundo asombro pero era la única que soñaba. Suponía que su actitud calmada se debería a que al fín se libraría de un peso más. Esto era un desperdicio, pensar calmadamente mientras te diriges a tu perdición. La muerte
Su presencia se desvaneció en aquella orilla. ¿Se fue? Cerré los ojos dolida, que podía esperar de una criatura que solo se saciaba talvés comiendo a los de mi especie y siendo tan frío con todos
-Patética -Fuí sostenida por un par de brazos fuertes, correspondí su acto pero por qué se lanzaría con una simple mortal
No lo entendía. Solo oí el sonido de una masa siendo golpeada contra el montón de arbustos que disimularon la caída
-¿Natsu? -Con pesadéz levanté los musculos. No podía negarlo, también había recibido el impacto de la caída
-Natsu... -Moví sus patas. No me había percatado de la forma que llevaba en ese instante.
-No volverás a verme pero porfavor despierta. Abre los ojos, Natsu. Me alejaré de los niños pero no dejes de respirar -Una y otra vez, lo movía pero no mostraba rastros de vida
-¡Natsu no te mueras! -No lo soportaba. Los árboles no me ayudaban, no sabía donde verlo. Si estaba dañado o no, como podría saberlo
Las lágrimas iban saliendo, no queria ocacionar esto. Que diría el abuelo... los niños
-¡Natsu!
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Mundos Distintos
Random-¿Crees en mis palabras? -Yo, tengo miedo -Sentí algo por tí. Una bestia que llega a querer a una simple humana en mi mundo, es un pecado -Es injusto -El destino es injusto. Lucy
