-¿Crees en mis palabras?
-Yo, tengo miedo
-Sentí algo por tí. Una bestia que llega a querer a una simple humana en mi mundo, es un pecado
-Es injusto
-El destino es injusto. Lucy
Una semana, una tan corta y deprimente semana para dejar mi hogar. Sabía que ir a un mundo desconocido no estaba en mis planes, no hasta después de haberlos conocido
-Lucy ¿Estás segura de esta decisión?
-Fuiste la primera en darle esas ideas de mudarse -Gajeel tenía razón pero no la culpaba
-Ella estará mas lejos de nuestro alcance -No era así, recordaba que en algunos de mis libros decían que la distancia unía más a los corazones
-Estaré bien -Levy me había dado las llaves de su casa en la capital, el encontrarlo sería una gran aventura
-Lu-chan ¿Que pasará con ellos? -Nos alejamos un poco de Gajeel
-Estarán bien. Natsu los lidera y, y no hace falta nuestra presencia
-Entiendo -No podía permitirle volver a ese lugar. La manada sospecharía de ella también
-Lucy -Di la vuelta antes de marcharme al escuchar la voz del gran hombre
-No, no es nada -No entendí lo que iba decir pero lo ignoré
-¿Por qué no le dijiste que los soldados andan rondando por aquí?
-No es necesario, ella se irá y dejemoslo así, Levy
Happy esperaba paciente en la puerta de la cabaña. Moviendo su colita juguetona mientras se daba un baño habitual de lengua
-¿Listo para una nueva aventura? -El minino ronroneó y entramos juntos. La casa se sentía mas solitaria, los pequeños muebles estaban empacados, los baúles llenos de recuerdos se encontraban sepultados unos tras otros, las cosas de papá y mamá se encontraban ahí
"Se fuerte cariño mío"
***
Las muestras de afecto y amor, se iban quedando atrás. La mujer cuya luz había traído a su vida se iba, tal vez para siempre pero ¿Que pasaría con él? Dejar a su familia no era una opción. Exacto, por más doloroso que fuera, debía dejarla ir. Comenzar de nuevo con su vida, arrepentirse de haberla conocido era muy penoso
-El mocoso no se encuentra por ningún lado
Se había escondido en su propio mundo, tratando de entender ese sentimiento aterrador y despreciable que lo hacía odiar a todo el resto. Maldecía una y otra vez haberla encontrado, haberse acercado a ella, primero por beneficio propio y luego por necesidad de sentir más su calidez
-¡Maldita mujer!
"Una bruja" es lo que Natsu pensaba al recordarla pero en realidad era una humana quien lo había hechizado, una simple mortal que pasaba por las mismas confusiones que él, preguntándose tantas cosas mas no las dejaba salir
-¡Natsu! -La abuela de la tribu lo buscaba pero él aún no se sentía dispuesto a volver
-Vete
-¡Mocoso! Te necesitamos en la aldea -La preocupación y desesperación de la anciana no hacía que la criatura mostrara interés
-¡Tu pueblo está en peligro! -Aquellas palabras fueron suficientes para devolverle las ganas
-A que te refieres
-Nos encontraron -El joven decaído volvió en si mismo de inmediato, abriendo en grande los ojos y como si el viento se lo llevara, salió en busca de sus seres queridos
Algo estaba mal ¿Como los habían encontrado? ¿Quien los había traicionado?
Las montañas estaban cerca, los bosques congelados no hacían efecto en el cuerpo cálido de aquel muchacho. La masacre estaba a la vuelta de las rocas que eran la entrada principal hacia su hogar
Mujeres, niños, ancianos.Todos, todos estaban desesperados corriendo por su vida
-¡Natsu! -Volvió a sus sentidos al verlos. Casas quemadas, todo lo que habíamos logrando en este tiempo ya no existía ¿Quién lo había hecho?
-Te dije que no confiáramos en esa mujer -No, mil veces no. Ella no podría hacerlo ¡Definitivamente no!. En ningún momento aquel hombre podría dudar de ella
-¡Lleva a todos al refugio! Los niños y mujeres deben de estar a salvo -No podría verlos sin hacer nada. Los ancianos estaban en dificultades, la edad aveces era un maldito reto
-El abuelo, donde está el abuelo. Porlyusica
-Él, él estaba en la cueva -Uno de sus grandes miedos se podrían hacer realidad
-Date prisa y saca a todos de aquí -La preocupación por perder a su padre era desesperante, a cada minuto que pasaba. Las cosas podrían empeorar y más para él que aún no estaba del todo recuperado
La cueva estaba llena de humo, todo alrededor estaba totalmente quemado, las cortinas y telas que se encontraban ahí solo eran pedazos consumidos por el fuego. La madera que hacía que resistiera el techo de rocas se estaba desestabilizando
-¡Viejo! -El humo le nublaba la vista, y el olor era tan fuerte. Las pócimas que esa posible traidora había traído se vertían con el fuego logrando que el cuerpo casi desmayado no soportara
Se adentraba más y más hasta al fin ver a un debilucho anciano moribundo entre las tablas aplastadas. Con sumo cuidado lo cargó y sacó del lugar. Una explosión detrás de él fue lo ultimo que oyó para luego caer inconsciente
¿Ella lo había hecho? ¿Por qué razón? ¿Esto volvería a repetirse? una de tantas imposibles incógnitas sobresalían en su cabeza ¿Y si era así? Que haría. Su pueblo era la única prioridad ahora. Natsu pensaba que uno de los motivos por el cual Lucy se iría, era porque no soportaba la idea de lidiar con ellos
"Si me odiaba ¿Por qué se acercó a nosotros?" No.
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Él no lo iba creer así. Aquella mujer de aspecto tan inocente y noble corazón no los traicionaría
"No puedo dejarla ir". Un sentimiento extraño de soledad invadió su frío corazón logrando que despertara de ese oscuro sueño
-¿Como están los demás?
-Aterrados. Mi nieta los mantiene calmados pero muchos piensan que la causante de este lío, es aquell-
-¡No fue ella!
-Necesito un respiro, Natsu
-No hay manera que fuera ella. Lucy no pudo haber sido -Su corazón se lo decía pero aunque hayan pasado varios años que lo ignoraba, ahora era diferente
-No puedes irte a ningún lugar, te necesitamos aquí. Como el líder de nuestra manada, necesitas protegernos
-Yo-
-Es tu obligación. Natsu, tu aldea está devastada y si continuamos así. No nos queda otra opción más que volver a separarnos
-De que hablas anciana
-La regla debe de seguir en pie y como tal, necesitamos de un sucesor para saber que los nuestros, se aferren o disolveremos la unión. No te pediré que no dejes este lugar pero estas cometiendo un grave error al ir tras esa simple humana -Las crudas palabras de aquella mujer hacían que las emociones del pelo rosa debatan en su interior. Dejar a su manada por una mortal o dejarla ir para siempre asegurando a los suyos ¿Que tan capaz era de aceptar su destino?