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-¡La mocosa está por allá! -Agotada y sin poder resistir más. La atrapan 

Lucy sabía que el suicidio no ayudaría a los pocos que quedaban. Estaba rodeada por los principales responsables de la muerte del abuelo

-Eres la causante de esta guerra sin sentido. ¿Sufrirás por ellos o dejarás que sigan muriendo más inocentes? -Había logrado despertar aquella mujer sin escrúpulos

-El abuelo murió por ti. Ahora sigue Natsu ¿Quieres que más de ellos mueran? -Como es que había llegado a provocar esas muertes sin darse cuenta.

-Ello-

-No eres digna de ayudarlos -El deseo de poder probar mas maldad habían logrado poseerla por completo. Rena estaba destinada a perecer por la eternidad y su destino estaba marcado

Todo se puso sombrío.

Desesperanza y confusión albergaban en la mente de aquel muchacho desesperado. Los pasos cada vez más rápidos lograban cansarlo más de una vez pero la insistencia por seguir, lograban que su fuerza de voluntad aumentara

El mal presentimiento le carcomía los pensamientos. El único lugar al que quería llegar era su hogar, deseaba ver las sonrisas despreocupadas de todos sus amigos, oír el regaño de los ancianos, ver molestar a los pequeños hermanos y a ella, escuchar su dulce voz al menos

Pero no esperaba ver el desastre en su llegada, ver quemadas las casitas, las capas de nieve dispersas con el extraño combinado de un rojo carmesí intenso alrededor de todo el lugar. Cada rincón cubierto de ese tono. La sensación de miedo se apoderó de él. El terror de perder a lo más queridos para él. Su abuelo, su único padre y apoyo desde que tenía consciencia

Su mirada desesperante lo buscaba, temía lo peor. Sin saber que su mayor pesadilla ya sía tirado a las lejanías de su pequeña aldea. Sus pies torpemente seguían ese olor familiar, caminando, luego corriendo como si su vida dependiera de  los movimientos de las piernas. Con el aliento desbordándose oyó el último suspiro

-No -El semblante sombrío de aquel hombre provocaba un escalofrío. La única fuente de reservar su perversidad se había esfumado

-Despierta abuelo -Sus movimientos bruscos azotaban el descuidado cuerpo inerte. El jalón se detuvo luego de varios minutos. Efectivamente ese cuerpo estaba vacío, el alma del anciano se había resignado a dejar el mundo de los vivos

Natsu estaba devastado, sus amigos se encontraban sin vida. El tan solo ver a los hombres le daba una idea de que Porlyusica se habría llevado al resto o tal vez no

Lo último que desearía pensar o difícil de aceptar sería el ser arrebatados de su libertad, o de sus vidas en el peor de los casos

La falta del pensar razonablemente se apoderaban de él, la mente de aquel hombre perdía la poca cordura que tenía, convirtiéndolos en amargura y resentimiento. Su ira iba cegando cada sentido consciente

Nunca, nadie podría saber lo irónica que era la vida. Pues todo el rencor se había fundido en un recipiente y siendo así, era necesaria reprimirla, y pobre aquel alma que se apareciese en su camino. Sentiría el verdadero miedo y tal ves sería lo ultimo que vería en su corta y simple vida. La muerte

Si. Como se dijo en un principio, el destino de cada ser estaba marcado

-¡Gray! -Una mujer de cabellos azules claros se aproximaba a su perdición, mas ella no sabía en cuestión lo que le sucedería. El pensamiento de solo encontrar a su amado se desbordaba, el peligro acechaba pero Juvia no se mantenía al tanto por la desesperada dicha de ver a su esposo y padre de su pequeña criatura

Las pisadas torpes que realizaba podrían llamar la atención de cualquier desconocido que se encontraba a distancia de ella, pero quien podría ser expuesta a él

El mínimo sonido que había causado al tropezarse con aquellas rocas la estaban delatando. A lo lejos una bestia hambrienta de venganza la observaba. La consciencia de Natsu estaba nublada por el dolor consumido, y ver a una presa tan vulnerable hacía que quisiera atacarla sin piedad, pero como podría adivinar que esa mujer se trataba de la misma amada de su peor enemigo

"Actuar por instinto" Es lo que muchos pensaban, pero él solo estaba resentido y desdichado por la pérdida de sus seres queridos. 

Un salto, un simple movimiento de las piernas hicieron que ambos cuerpos tocaran el suelo sin cuidado. La mujer temerosa quiso retroceder pero era demasiado tarde. Aquella bestia con sed de sangre estaba encima, su delicado cuerpo solo imploraba mas su voz no salía. El sobresalir de sus ojos incitaba a la bestia hacerla sufrir pero su olor le era familiar

-No-no me mate -El miedo se apoderaba de ella a cada instante mientras Natsu ni se inmutaba por sus ruegos. Quería ver sangre, verla morir seria una de sus grandes placeres

El silencio le dio una mala idea a la víctima pues, el mínimo paso que  uso para retroceder le costó un gran rasguño

Un grito causado por aquel dolor lograron causar mas desesperación en ella. Era consciente de que su hijo estaba en peligro, el pequeño bebé, su más preciado anhelo podría morir. Sabía que el golpear a una bestia enojada causaría aun mas problemas pero era la única oportunidad de ganar tiempo y huir

Sin pensarlo, un golpe se propino en una de las orejas del animal gigante, causando en él un gruñido doloroso. La humana, agitada corrió y corrió como nunca, pensando lo peor. Las luces de tal ves un pueblo se encontraban a lo lejos. Una pequeña esperanza la precipitó pero no estaba al tanto de su cazador quien acechaba muy de cerca

brincando iba hasta sentir nuevamente la desgarradora mordida en uno de sus brazos. El grito se oía en todo el lugar mas no había quien la auxiliara. Estaba sola, en un bosque desconocido, nadie la salvaría. Ni Gray, quién juró protegerla

-¡Ah! -Las feroces voces no cesaban pues el animal no la soltaba, mientras más forcejeaba, más incrustaba sus colmillos en ella

Otro desliz hizo que esta vez Juvia fuera la víctima de una tragedia. El débil cuerpo no resistiría la caída, si. Aquellas luces eran las de un pequeño pueblo que se encontraba al lado de un abismo. Sin necesidad de asegurarse de la muerte de la pobre mujer, la bestia huyó.

Mundos DistintosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora