Capítulo 59 -"Una bienvenida"

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"Feeling we're about to break up,

Just wanna kiss and make up one last time."

-Kiss And Make up by Dua Lipa and BLACKPINK.

Me levanté de la cama totalmente confundida, luego recordé que estaba en Chicago y la razón del porqué.

Tenía sueño, mucho. Solo había logrado dormir unas cuantas hora porque: primero, llegamos demasiado tarde anoche de ese casino-bar; y, segundo, no podía creer que había visto al mismisimo Isaek en mi cara, y, para rematar, había hablado con él. Mi cabeza dolía como si hubiese tomado mil shots de tequila, e, irónicamente, no había bebido ni una sola gota de alcohol.

Me volteé a ver la cama tendida de Arlet porque compartíamos habitación en el hotel. Era una buena compañera de habitación, a decir verdad. No se quejaba ni hacía mucho ruido, era ideal. Me lamenté al pensar que tal vez no la había dejado dormir muy bien por estar moviéndome en la cama toda la noche, pero parecía respetarme porque no había dicho ni una palabra.

Ella siendo comprensiva y yo una perra que no la deja dormir.

Bravo, Rebecka.

Empecé a tender mi cama aún muy dormida cuando abrieron la puerta.

-Creo que sigue dormida... - escuché el acento de Arlet entrando. Luego entró y me vió – oh, hola.

-Hola – dije tratando de mirarla a los ojos.

A su lado estaba Blaise, recién bañado y con el cabello mojado. Era impresionante como, casi empapado, su cabello se seguía viendo igual de rubio platinado. Su cara estaba limpia y roja por el calor del agua, seguramente; sin embargo, estaba clara como una manzana en referencia a su cutis – no parecía tener ninguna imperfección.

Me miró mal.

-Buenos días a ti también – dije, bruscamente.

Me fui al baño que quedaba a unos pasos de nustras camas y me miré al espejo.

¡Que espanto!

Con razón Blaise me había mirado así, parecía un espantapájaros. Mis ojos parecían cansados y con unas pequeñas bolsas debajo de ellos, mi cabello estaba hechos mañas por no habérmelo cepillado anoche, para recalcar, un grano se posicionó a un lado de mi mejilla; podía pasar desapercibido, por ahora. Por lo menos yo estaba muy segura de porque había salido ese grano. Menos mal me había quitado el maquillaje anoche, o si no, ese no sería mi único amigito.

Me lavé la cara y me cepillé los dientes, escuchando como Arlet y Blaise hablaban entre ellos. Era muy curioso como entre ellos hablaban muy relajadamente, y, con otras personas, eran extremadamente callados. Salí luciendo un poco más presentable para encontrarlos sentados en unas sillas de una pequeña mesa.

Me recosté en la cama sintiéndome muy cansada y, otra vez, se abrió la puerta. Levanté la cabeza y me encontré a Daniel.

-Hola, Dan – lo saludé.

Perfecto, reunión en mi habitación.

-Hola, Beck – dijo, mordiendo una manzana y masticando con la boca cerrada - ¿quieres una?

Asentí y me levanté de la cama.

-Gracias. Me muero de hambre – dije.

Le di un mordisco y lo saboreé, cerrando los ojos.

Daniel rió y me miró.

-Te ves encantadora esta mañana, Becka – dijo.

Reí, irónicamente, sentándome en una silla.

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