Vivan los pequeños placeres

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Podría contaros lo magnífico que fue ese día con él, lo grandes que resultaron esos meses con él pero ya sabeís que la vida no es color de rosa. Como a veces dicen el amor es el mayor error y lo mejor que te ha pasado... 

El primer trimestre ya había pasado, habíamos ido al instituto a por las notas. Ambos estábamos cada vez más pillados, cada vez dependíamos más el uno del otro. Lucy por su parte llevaba unos días conportandose de una forma muy extraña. Creo que estaba hablando con algún chico pero Sean pensaba que solo eran imaginaciones mías. Nos dieron las notas por orden alfabético como de costumbre. Cuando me las dieron fui al pupitre de Sean

-¿Qué tal te ha ido?

-Me van a matar

-¿Por qué? ¿Has dejado alguna?

-No pero he bajado mucho...

-Bueno, no es lo mismo primero que segundo.-dije intentando animarle pero vi que no conseguí nada.-¡Hey!- le levanté la cara de las notas para hacer que me mirara.- Yo te apoyo, todo irá bien.

-Todo irá bien no, así no podré entrar a medicina.

-Queda mucho curso aún

Se quedó pensativo durante unos minutos, no sé que se le estaba pasando por la cabeza pero me hubiera encantado saberlo.

-¿Tú qué tal?

-Bastante bien, ya sabes que tengo muy buena memoria y se me da bien todo esto.

-Me voy a ir a casa

-Pero si nos íbamos a ir a comer.

-No me apetece mucho Mel

-Por favor.

-Estoy de mal humor y si voy por cualquier chorrada lo pagará contigo

-O puede que consiga animarte. Venga, solo quiero comer con mi chico.

-Siempre te sales con la tuya

-Te quiero

Salimos del instituto a la calle. Le había convencido menos mal pero no me gustaba nada como veía porque tenía la sensación de que intentaba forzar las sonrisas. Mentir sobre como se sentía en realidad, y eso conmigo no hacía falta. Me gustaba por esa misma razón, porque era sincero y no tenía miedo a llorar o mostrar como se sentía. Bajo mi punto de vista eso le hacía ser valiente, lo único que ocultaba eran el motivo de sus enfados y me sacaba de quicio.

-Y yo a ti, ya lo sabes. A ver, ¿dónde quieres ir?

-Me da igual la verdad, solo quiero pasar un buen rato contigo

-Eso suena muy tierno, raro en ti

-¿Quieres que sea borde acaso?

-Para nada, me haces sentir bien la verdad.

-No me gusta esto

-¿Qué es esto?

-Pues que ya sabes que odio saber que te pasa algo y que tú te muestres como si nada. Pero disimulas mal y te noto a leguas que estás mal por algo. 

-Por favor, no te enfades

-Para nada estoy enfadada pero odio verte así porque me siento impotente.

Empezó a acariciar mi rostro y a sonreír.

-Mira, sigo pensando lo de las notas pero intento alejar mi mente y disfrutar de este momento contigo. Porque solo tú haces esto, que cuando tengo un día de mierda se me olvide todo. Eres la persona que  mejor me conoces, no entiendo cómo logras entederme pero lo haces de esa forma tan... No puedo explicarlo, ¿sabes? Simplemente es único, especial, es como me haces sentir. Asi que cuando vuelva a casa tendré una bronca monumental lo más seguro por eso quiero disfrutar el momento.

No dije nada, cualquier palabra hubiera jodido lo que me había dicho, por eso le besé. Después ninguno de los dos dijimos nada. Él tomó mi mano y yo  le seguí entrando por el bar que él escogió para comer. La verdad me gustó bastante, era un bar decorado estilo a los 80s bastante mono la verdad. ¿Mono? Era completamente adorable. 

-¿Habías venido alguna vez?

-Pues no la verdad, pero me encanta está genial

-Sabía que te gustaría, debí habertelo enseñado antes

-Este momento es tan bueno como cualquier otro

-Mel necesito preguntarte una cosa

El camarero le interrumpió tomándonos nota. Justo en ese mometo, todo el tiempo que estuvo hablando mi mente estaba centrada en pensar lo que me iba a preguntar. Ambos pedimos lo mismo: una hamburguesa con patatas. Nada mejor que una buena hamburguesa para comer. Placeres de la vida.

-¿Qué me querías preguntar?- le dije cuando se fue el camarero

-Es una chorrada pero no sé.

-Dispara anda

-¿Qué vas a hacer cuando acabe el instituto?

Tragué saliva, la pregunta me había incomodado porque ni yo misma me la había preguntado aún

-No lo sé

-¿Volverás a tu ciudad?

-No puedo decirte que si o que no porque no tengo ni idea. Lo siento

-En realidad no debes sentir nada. Es una bobada, no debí preguntartelo.

Nos trajeron la comida pero yo estaba pensando en lo que me había preguntado ¿Cómo es que no se lo que pasará después? No tenía ni idea de lo que iba a pasar con mi vida después de unos meses. Y si tenía que volver...¿perdería a Sean? No lo sabía, no sabía nada solo quería estar con Sean y por eso me había centrado en vivir en el presente. Odiaba pensar demasiado, por eso no hacía planes de futuro. Aunque no puedo negar que me encantaba la idea de que me futuro pudiera llegar a ser con él.

-Mel deja de pensar que se te va a quedar fría la hamburguesa y sé lo mucho que te gusta. Tú y el comer sois cosas complementarias.

-Menuda fama tengo, ni que me pasara la vida comiendo.

-Pues casi casi.

Puse los ojos en blanco y empecé el combate contra mi hamburguesa. Obviamente gané yo. Asi que avisad a todas las hamburguesas del mundo de que no las tengo miedo.

Sean también acabó su hamburguesa y poco después nos despedimos. Me daba bastante apuro dejarle solo. Esperaba que él solo exagerara al tomarse así lo de las notas. Aprovechando que estaba por el centro aproveché a comprar algo a Lucy por navidad. No sabía exactamente que estaba buscando pero fijo que cuando viera algo sabría que eso era lo adecuado. Cuando salí de una tienda me quedé en estado de shock ¿Cómo iba a ser eso cierto? No podía ser real lo que estaba viendo. No, no, eso no podía ser. 

Nunca seré tu princesaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora