Nuevo juego

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Mel.

Deberíais haber visto la cara de Sean cuando se lo dije. Pero yo siempre advertía a los chicos. Igual alguno se creía que yo era como la prota de Crepúsculo o de Tres Metros Sobre el Cielo. Está claro que ellas eran fuertes pero siempre necesitaban a alguien que las salvara. El mítico principe azul que va en moto con su fiel chaqueta del cuero. ¡Hip hip! ¡Hurra! VIVAN LOS TÓPICOS. Lo siento secta de chicas que necesitan un hombre para sentirse seguras yo me cuido mejor sola que como me podría cuidar cualquiera de esos salidos con dos cabezas. Siendo la de la entrepierna la más usada.

-Ya me he cansado de estar aquí ¿Vamos a por una copa?

-No me apetece ir a un bar ahora, y a ti, ¿Sean?

-Yo lo que vosotras digaís, me da igual.

Eso era lo que mas odiaba de cualquier ser humano, el ''me da igual'' Lucy lo sabía y la leí en la mente un ''mierda no debí preguntar''. 

-Vale ya lo tengo nos vamos en busca de un arcoiris para buscar el caldero de oro que se encuentra en su final. O mejor, nos vamos a un chino y te disfrazamos de mujer. Mejor aún, vamos a un sex shop y compramos un látigo, luego en una librería 50 sombras de grey y a ver lo que pasa.

Creo que tras decir esto le dieron ganas de salir huyendo a llorar a su mamá, en serio... Ojalá pudieraís ver su cara. Se parecía al cuadro de El Grito, sencillamente épico.

-Mel... por favor como si fueras normal

-Son grandes ideas, no podeís negarlo

-Yo tengo una idea mejor.-por fin el chico salió del estado de shock, creo que le había gustado la idea del sadomaso.- Una especie de rueda de preguntas.

-¿En serio creeís a eso mejor que mis ideas?

-Sí, me gusta la ida.-Nota mental: algún día haré que Lucy me las pague.

-Pues naaada oye, lo que digaís.

-¿De qué nombre viene lo de Mel?

-Mira Romeo, para saber eso mínimo te costaría unas cuantas copas y un polvo.

-Ahora me intriga más que nombre se tiene que ocultar para que la poderosa pelirrojase irrite tanto.

-Mel no es tan horrible, venga no te rajes.

-Sé a lo que jugaís pero os vaís a acordar los dos. Melania.

-¿Ese nombre? A mi me gusta

-Es demasiado cursi, como se le digas a alguien te acordarás de esta poderosa pelirroja.

A Lucy la entró la risa, será guarrosa, se ríe de mi gran desgracia. Sé que Melania no es un nombre feo pero no pegaba conmigo, me gustaba mas Mel.

-Me toca preguntar.

-Ah, vaya. Para eso si dejas de reírte e.e puti. 

-Sean, ¿alguna vez has roto algún corazón?

-No, no he salido con muchas chicas además.

-¿Y a tí te le han roto?-la curiosidad me pudo.

-Sí pero no quiero hablar de eso.

Mítico, fijo que o la puso los cuernos con una amiga suya o se volvió un imbécil del sol a la mañana.

-Chicos yo me encuentro mal me voy a ir ya a casa.

-Vale, voy contigo.

-No, Mel, quedaros un rato más.

-¿Cómo voy a dejarte ir sola?

-Me pido un taxi no te preocupes pasadlo bien chicos.

Traicionada por mi amiga, que me deja con un chico que está como para tener una noche loca encimade la mesa del McDonalls... Ese chico esta noche caía. Vamos Mel, acecha tu presa y hazla tuya.

-Yo lohe intentado bueno sigamos.. a ver que te pregunto....

-Error, me toca preguntar a mi.-Aghhh era cierto-. ¿Crees en el amor?

-No, eso solo es una patraña para hacer de la vida algo menos doloroso

-Eso lo dices porque no te has enamorado nunca

-O porque soy de las pocas chicas a las que las encanta hacerlo con quien quieran sin compromisos.

-Querrás decir que tú quieres ser de esas chicas que conoces en un bar, te llevas a la cama sin saber su nombre y al día siguiente presumes de ella con los colegas.

-Señorito O'donell ellos no juegan conmigo, juego yo con ellos

-Creo que vales demasiado como para solo querer ser el polvo de un baboso.

-Que va, es como si ahora yo tengo sexo contigo, luego podemos seguir hablando tan normales, puede que uno u otro nos llamaramos para quedar algún día más pero ahí se queda.

Sonrío de una forma jodidamente sexy, vamos campeón no puedo mandarte ya más indirectas.

-Menos mal que el romanticismo aún sobre vive en algunos pocos.

Nada, se ve que el chaval no las pilla ni al vuelo pero aún no tiraré la toalla. Me acerqué a él quedando a centímetros.

-Yo no creo en el romanticismo, creo en el deseo, la atracción.

-Una pena.-se apartó- Yo soy más de esos que van poco a poco

-Venga Sean, juguemos.

-Mel, yo no soy otro juguete.

Eso dolió y la verdad que dolió mucho.

-Yo te pongo y tú me pones,vamos debes de ser de los únicos que quieren más que un polvo

-De los pocos que respetan a la otra persona y quieren a una pareja. Vamos Mel, es fácil decir que no crees en el amor pero sé que si quisiera podría enamorarte.

-No me hagas reír moreno, yo no soy una princesa.

-Mejor, porque están muy vistas.

-¿Y qué propones?

-Que voy a enamorarte

-Si la idea que tienes de romanticismo es decir a la chica que la vas a enamorar yo quetú iría al técnico a que te cambie el riego sanguíneo que no debe de fluir.

-Huelo tu miedo a distancia

-¿Qué gano yo con esto?

-Nada, pero tampoco lo pierdes

-¿Y tú? 

-Demostrar a la jugadora que es más divertido jugar en pareja.

-Pero pretendes enamorarme de ti y ni si quiera se si te gusto, te pongo, te excito o qué 

-Ni lo sabras Mel, en el amor nunca se sabe

- Estas loco chaval.

-¿La jugadora no acepta el reto a un juego nuevo?

Nunca seré tu princesaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora