11. El héroe discreto.

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- ¿Llueve mucho, eh?- Marta dirigió la mirada hacia el chico que le hablaba.- Mi mamá dice que no hable con desconocidos.- Pues entonces hazle caso.- Marta volvió a mirar al frente.- Pero yo no soy un desconocido.- Yo a usted no le conozco, ¿quién es?- Mmmm.. ¿Tú eres amiguita de Pablo, verdad?- ¿Pablo Rial? Ese es tonto.- Marta frunció el ceño, y dirigió su mirada de vuelta al frente.- ¿A qué esperas?-No debería hablar con usted.- El hombre asintió y abrió la puerta del bar dispuesto a meterse dentro. Marta en seguida contestó.- A qué venga mi mamá a por mi.- El hombre cerró la puerta.- ¿De qué conoce usted a Pablo?- Soy.. Su.. Tío.- ¡Pues dígale que es tonto y que no me cae bien!- Marta dió un golpe con su pie en la pared.- ¿Qué te ha hecho?- El hombre se rió.- Me ha besado delante de Dani y ahora Dani ya no me va a querer.- Marta gritó esta última frase bien alto.- El hombre se reía.- A mi no me hace gracia.- Un coche paró delante de Marta, la ventanilla se bajó.- Marta, cariño, venga vamos, llueve mucho, sube al coche.- Adiós señor.- No digas adiós, di hasta luego, algún día nos volveremos a ver, entonces ya seréis algo más que amigos y entenderás lo que se puede llegar a querer.- Marta no entendió esa frase, pero pensándolo mejor, ahora, si que la entendía.

- Un té f.. Pensándolo mejor..Un ron-cola, por favor.- Marta se apartó en pelo de las mejillas.- Empezamos bien la noche, ¡eh!- Myers se reía.- Marta sonrió.- Yo tomaré una cerveza, gracias.- Marta se reía.- ¿Qué ocurre?- Myers sonreía.- Tu acento..Sigue siendo muy.. Raro y gracioso.- Myers asintió.- Y dime.. ¿A qué vino esta llamada tan.. Repentina?- Necesitaba salir de allí.- Bueno, no te he preguntado casi nada, la otra vez nos pasamos hablando de tonterías, así que dime, ¿tienes pareja?- S.. Quiero decir, no.- Marta sonrió. ¿Y tú?- Esa es una buena noticia.- Myers rió.- No, yo tampoco.

- Mmmmm...mmmm...- Melanie, decídete.- Clay emitió una breve carcajada.- Es que no sé.. Mmm.. Limón.- ¿limón? Bleeg, el limón es ácido y sabe fatal.- Melanie dudó.- Pues.. ¡Fresa!- ¿Fresa? La fresa es asquerosa.- Naranja entonces.- ¿Naranja? Qué asco.- Pues entonces elígelo tú, listo.- Melanie se cruzó de brazos.- Manzana.- Clay se relamió los labios.- La manzana no, soy alérgica idiota.- Vale.. Entonces limón.- ¿Pero no era que no te gustaba?- ¿limón entonces?- La camarera movía la pierna de forma nerviosa.- Sí, limón.- La camarera se dirigió hacia la barra.- Que difícil escoger un sabor de helado.- No te hagas el tonto, ¡lo has hecho a propósito!- Clay se rió.- Un poquito..- Clay puso su mano sobre la de Melanie, esta la apartó de inmediato.- Ahora estoy enfadada.- Su mirada era rígida y sus brazos estaban cruzados.- Eres tonta, si sólo era una broma..- Clay acarició la mejilla de Melanie.

- Bueno, nosotras ya nos..- Gina agachó la cabeza. Pablo acarició su mejilla.- ¿Nos volveremos a ver algún día?- Sí..- Prométemelo.- Pablo le levantó la cabeza.- Prometido.- Le dió un besó en la mejilla y se dirigió a Érike.- Cuida de Marta, ¿eh? No hagas que me arrepienta de haber hablado con ella.- Érike se reía.- Gracias por todo.- Pablo le dió un enorme abrazó a Érike.- Te echaré mucho de menos.- Susurró Pablo.- Y yo a ti, mejor amigo.- Pablo besó la frente de Érike; las lágrimas se desplazaban por sus pómulos.- Érike se metió en el taxi, cerró la puerta y bajó la ventanilla.- Le anime più forti sono piene di cicatrici.- Pablo pretendía preguntar que significaba aquello, pero ya era tarde, el taxi había emprendido rumbo a Barcelona.

Marta y Myers se besaban inconscientemente. Los labios de Myers rozaban la delicada piel de Marta y ella estiraba su largo cuello simulando placer. Su piel estaba suave, era tan delicada.. Myers la miraba con temor a hacerle daño, pero eso no impedía que siguieran basándose. Myers la tiró sobre la cama. Le desabrochaba la camisa poco a poco cuando..- Para para para.- Marta empujaba a Myers.- No.. No puedo.- Marta bajó la cabeza.- Yo lo siento.. Intentaba..- Olvidar.- Myers sonrió.- No importa.- Se abrochó la camisa y le ofreció su mano a Marta para levantarla.- Myers, eres muy buen chico pero..- No soy cómo él.- Marta se quedó perpleja.- ¿Cómo..Cómo lo sabes? - No era tan difícil de adivinar, ¿sabes? - Myers yo..- No tienes que disculparte, yo lo sabía, y me arriesgué a ello.

La puerta de la azotea se abrió y emitió un ruido un tanto molesto. Pablo miró hacia atrás.- Oh perdona, creí que no había nadie yo..- Tranquila, puedes quedarte, si quieres.- La mujer cerró la puerta y se sentó en el borde, al lado de Pablo.- ¿Sueles venir por aquí? - No, es la primera vez. ¿Y tú? - Pues yo vengo bastante, y no suele haber nadie, así que no me esperaba encontrarte aquí.- Ella sonrió.- ¿Cómo te llamas? - Sara; cocainómana, alcohólica y lesbiana; encantada.- Sonrió.- Pablo; cojo, lisiado e imbécil.- Pablo también sonrió.- Así que lesbiana, eh..- Ambos se rieron.- ¿Sólo te has quedado con eso? Pues sí, lesbiana. ¿Y tú? Tú no serás gay, ¿no?- Pablo se rió.- No, creo que no.- Se quedaron en silencio.- ¿Qué te ha pasado?- Sara miraba fijamente para la pierna de Pablo.- Accidente de coche.- Ummm..- Sara asintió.- Yo, como ya te he dicho antes, soy una drogadicta.- Sara sonrió.- ¿Por eso estás aquí?- Ajá. En la puta "desintoxicación", pero sigo siendo la misma.- Sara abrió su camisa del hospital, y sacó una pequeña bolsita de su bolsillo interior.- ¿Ves? Esto nunca me abandona.- Sonrió.- ¿No piensas dejarlo nunca?- Algún día, pero hoy no.- Sara formó una "raya" de cocaína.- ¿Quieres?- Pablo tambaleó la cabeza.- No, gracias.- Sara la esnifó y movió la cabeza, mostrando confusión.- ¿Es fuerte, eh?- Bastante.- Sara sonrió. Algunas sirenas empezaron a sonar y dos ambulancias surcaban las carreteras a rápida velocidad.- Pablo se sobresaltó.- ¿Qué habrá pasado?- preguntó.

Para siempre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora