10. El amor es una mierda.

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Pablo entró en la habitación, las luces estaban apagadas y las persianas estaban bajadas, toda la habitación estaba totalmente a oscuras.- Hola.- ¿Quien es? ¿Marta?- Pablo no veía nada.- ¿Quién es Gina?- ¿Qué Gina? Marta, ¿de qué hablas?- Me despertaba y tú no estabas, me iba a dormir y tú no venías, iba a comer y tú ni te dignabas en venir conmigo.. ¿Y todo para qué? ¿Para tirarte a otra?- Aún que Pablo no lo veía, las lágrimas se deslizaban por la cara de Marta.- Marta, ¡no sé de que me hablas!- ¿Ah no? Bien, vayamos a la primera planta, habitación 9, ya lo preguntamos a Gina allí.- Pablo ya no sabía como justificar aquello.- Marta, yo..- ¡La besaste! ¡Me engañaste! ¡Yo te amaba Pablo! ¿Y todo para qué? ¿Para qué me engañarás con una cualquiera? Yo creía en tí.- Marta encendió la luz, sus ojos estaban todos emborronados y alguna lágrimas se deslizaban por sus pómulos.- Podrías habérmelo dicho, ¿sabes? Al menos así podría decir que fuiste sincero, y ni eso.- Marta abandonó la habitación, llorando.

- Soy gilipollas.- Pablo, no te culpes, tú no has hecho nada.- Debí haberle contado lo del beso.- Te besé yo y tú te apartaste.- Gina bajó la cabeza.- Gina..- Tranquilo, lo entiendo..- Ella no me cree, no me creerá, ¡Joder!- Pablo golpeó la pared con sus puños. Empezó a quejarse.- Pablo, ¿qué haces? ¿Eres imbécil?- Gina se acercó y cogió las manos de Pablo, las sostuvo un momento.- ¿Te duele?- Pablo se quejó.- Vayamos a junto el médico.

Marta dio un par de golpes en la puerta.- Adelante.- Abrió la puerta.- Oh, lo siento, yo esperaba que esta fuera la habitación de Gina.- No, espera, soy su hermana, Érike.- Marta asintió.- ¿Vienes por lo de Pablo, no?- Marta se hizo un hueco junto a la cama de Érike.- Mira Marta, yo no sé que Pablo te habrá explicado pero, créeme, Pablo nunca besó a mi hermana, nunca sintió nada por ella, sólo eran amigos, pero mi hermana fué estúpida y creyó en un amor imposible.- Marta la miró con inseguridad.- ¿Y cómo creerte?- ¿Crees que una persona en mis condiciones mentiría?- Marta sintió compasión.- Yo quiero a Pablo, pero no puedo perdonarle, me traicionó.- Marta, él jamás te traicionaría, es más, siempre te antepuso por todo.- Marta besó la mejilla de Érike.- Gracias..- Se acercó a la puerta y antes de abandonar la habitación dijo.- De todas formas.

- Hola Isabelle.- ¡Marta! Hola..- ¿Qué pasa?- Melanie, ya apenas tiene sensibilidad en las manos.- Isabelle miró a Marta y cogió su mano.- No sé que más hacer por ella.- Isabelle, lo siento.- ¿Y Pablo?- Pablo..- Marta soltó una pequeña lágrima.- Oh, ya veo..- Isabelle besó la frente de Marta.- No te preocupes, ¿eh? Los chicos vienen y van, mi marido me engañó con su secretaria, ahora yo estoy sola y estoy perfectamente.- Isabelle sonrió.- Además, tengo una hija preciosa.

- Melanie, cariño. ¿Cómo estás hoy?- No siento los dedos, y casi tampoco las manos.- La esclerosis avanza, sólo tienes un 18% de sensibilidad en las manos Melanie, en unos días no las sentirás.- ¿No podré volver a pintar?- Podrás cariño, claro que podrás, pero no por tí misma.- El Doctor besó la frente de Melanie.- ¿Qué te parece sí vamos a hacer unos juegos con los demás niños? Seguro qué te diviertes.- ¿Estará Clay, el chico de la quinta planta?- Melanie se sonrojó.- Mmmm.. Creo que sí.- ¡Bien!- Melanie sonrió.

- Hola Clay.- Melanie se sonrojó.- Hola Melanie.- Clay también.- Estás muy guapa.- Gracias.- ¿Qué tal estás?- Bien, gracias.- Melanie sonrió.- Esta noche..¿Puede quedar a tomar un helado?- ¿En dónde?- En la heladería de la calle Elden, nos llevará mi madre.- ¡Claro!- Clay besó la mejilla de Melanie y la cogió de la mano.

- ¿Hello? Digo.. Hola.- Myers se rió.- Hola Myers, soy..- ¿¡Magta?!- No exactamente, Marta puede que sí.- Ambos se rieron.- ¿Cómo me has reconocido?- Tú voz es difícil de olvidar.- Myers, ¿podríamos quedar a tomar un café y hablar.-Cuando quieras.- Esta noche, a las 11 y media, te veo en el sitio del otro día.

Para siempre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora