Capítulo 8

21 1 0
                                        


Agustín

Abro los ojos, la puerta la siguen tocando. Quito la sabana y me doy cuenta que estoy desnudo, miro que mi bóxer está en el suelo, me levanto, lo agarro y me lo pongo. Miro a la cama, y ahí está ella, Susan tiene todo el cabello revuelto, la luz del sol le da en toda la cara. La imagen de Amelia se me viene a la cabeza y sonrío, sacudo la cabeza rápidamente, la puerta suena de nuevo. Voy hasta mis pantalones, me lo pongo y abro la puerta, Liam está parado con su pijama puesta y con los ojos rojos. ¿Estaba llorando?

— Liam ¿Qué pasa?

Él niega.

— Tengo hambre.

¿Hambre? ¿Qué hora es?

— ¿Qué hora es Liam?

Él se alza de hombros.

— Más o menos las 8.

Abro los ojos. Son las 8, no le di de cenar a Liam ayer, me quede dormido.

— ¿cenaste algo Liam?

— No, bueno, solo un emparedado.

Diablos.

— ¿mamá no ha llegado?

Niega.

— ¿Roger?

Niega.

Liam mira adentro de mi habitación y luego la vuelve a poner en mí.

— ¿esa es Amelia?

Cierro la puerta rápidamente.

— No, no es ella.

Liam piensa mucho en su respuesta, hasta que dice.

— ¿Es tu novia? ¿Por qué se quedó dormida aquí?

No le digo nada, solo le extiendo la mano. Él la examina por unos segundos y después la agarra. Lo llevo hasta la cocina.

— ¿Qué quieres desayunar?

— No fui a la escuela. —ignora mi pregunta.

— Ni yo a la universidad.

Escucho unos pasos, Liam desvía su mirada de mí y se voltea. Susan está vestida, Liam se voltea y agacha la cabeza.

— Hola. —saluda Susan.

Liam hace una mueca con su boca. Susan se acerca a él y le muestra una sonrisa, pero él no la está mirando. —Liam—. Lo llamo. Él levanta la cabeza y le muestra una sonrisa forzada.

— Quiero Pancake.

No dice nada más. Sin mirar a Susan, pasa a su lado y sale de la cocina. Susan y yo vemos cómo se va, ella dirige la mirada a mí. —Nunca le caeré bien ¿verdad?—, no quería mentirle, ella ya sabía la respuesta, no era necesario que dijera algo mi cara lo dice todo.

— ¿Cómo dormiste?

Busco la cajeta de Pancake, le hago seña a Susan para que me pasara el aceite.

— Bien, bastante bien.

Esperaba algún beso o alguna sonrisa de parte de ella, pero no hay nada, su cara está totalmente seria. La miro otra vez en busca de alguna expresión, pero no, no hay nada.

— ¿Pasa algo?

Susan hace una mueca con la cara. No sé exactamente interpretar esa mueca.

— Susan, ¿Pasa algo?

AgustínDonde viven las historias. Descúbrelo ahora