Pasaron dos horas y Connor sale. Su cara es de tristeza. Marge se para y los dos se miran por unos segundos.
— Me dijeron lo que tienes pensado. —veo un brillo de esperanza en el rostro de ella.
Él asiente. Pone sus dos manos en los hombros de ella y la empuja un poco y la abraza. Ella tarda unos segundos, pero después lo abraza. Veo a Roger, él ve la escena en silencio, al igual que Emilio.
— Yo, —Connor se separa de ella—. Yo iba a darle mi corazón, pero —tira un sollozo—: no puedo, hace dos años tuve una intervención justamente en el corazón. —veo como las lágrimas se resbalan por su mejilla—. Mi corazón no es sano, no puedo dárselo.
Marge se tapa la cara y comienza a llorar.
Mi mundo comienza a dar vuelta. Me mareo y cierro los ojos para tratar calmarme, tengo nauseas.
Siento una mano en mi hombro, cuando abro los ojos veo que es Emilio. Su rostro expresa mucha preocupación.
Entonces veo entrar a Edward. Sus ojos están muy rojos.
Me acerco a él y lo abrazo.
El me corresponde de una vez.
Me separo de él, lo veo y le doy una sonrisa.
Veo a Connor y me acerco a él.
— Yo... yo le daré mi corazón.
Marge me mira, no parpadea. Abre la boca. Sé que quiere decir algo, pero no le sale nada.
— Amelia...
Escucho que Emilio dice con sorpresa.
— No dejare que Agustín tenga el corazón de otra persona. Quiero que el viva y que viva con mi corazón.
Todos me miran. Edward se acerca y piensa en su respuesta.
— Amelia... no... no tienes que hacer eso.
Asiento.
— Claro que sí. ¿Cuántas personas hay en espera? —miro a Connor.
— 5. Hay 4 por delante de Jace.
Trago duro.
4...
Hay 4 personas que necesitan de igual manera un corazón.
Comienzo a negar. Ya no me salen las lágrimas.
— Quiero hacerme las pruebas.
Marge se acerca y me abraza.
— Hija... no sé qué decir, yo...
— No tiene que decir nada, yo... yo quiero hacerlo, no puedo dejar que el muera.
Ella me mira y las lágrimas se le salen.
— Iré por el doctor. —me dice Connor.
Asiento.
Él se va del lugar a toda velocidad.
Las miradas siguen en mí.
No quiero que Agustín se muera. No puedo permitirlo. No puede morir, mientras yo pueda salvarlos.
¿Qué haría por amor?
Esto. Haría esto.
Agustín lo vale. Agustín tiene un mundo por recorrer, y sé que yo también, pero, no, él tiene un hospital que ver, una vida que recobrar con su padre, ver crecer a Liam... tiene que cuidar nuestro negocio.
Él tiene que vivir.
Él tiene personas que lo aman, personas por las que vivir.
Mientras que yo.
Yo solo lo tengo a él, y si él se va. Estaré sola.
El doctor Llorente sale junto con Connor y se acerca a mí.
— ¿está segura de lo que quiere hace?
El doctor está serio. Sus ojos se clavan en mí y asiento.
Nunca antes había estado más segura.
— Sí, quiero darle mi corazón.
