Después de dejar a Amelia en su casa. Me voy directo a la mía. Me siento muy cansado y me duele un poco el pecho.
Los dolores que me han dado últimamente no me están gustando.
Llego a mi casa y parqueo el auto. Veo que no está el carro de Roger, hay otro. Frunzo el ceño y me bajo del carro.
Abro la puerta y cuando estoy adentro veo a mi mamá y está acompañada.
Mi mamá me ve. Mi rostro se frunce cuando veo al doctor de la vez pasada en mi casa.
Connor.
Él me mira y comienza a caminar en mi dirección. Cuando está al frente de mí me ve y después se va.
No sé qué acaba de pasar, pero eso fue muy raro.
Busco la mirada de mi mamá pero ella está mirando a la nada.
— ¿Qué hace ese señor aquí? —pregunto mientras me acerca a ella.
— Él —hace una pausa—: él vino a buscarte.
Su tono es neutro.
— ¿vino a buscarme?
Mi ex tío ha preguntado por ti.
La voz de Emilio resuena en mi cabeza.
— Sí.
— Emilio me ha dicho que él ha preguntado por mí.
Mi mamá frunce el ceño.
— ¿Emilio lo conoce?
Parece preocupada.
— Sí, te recuerdo que él estuvo casada con su tía Sacha.
Mi madre pone cara como si no entendiera.
— No... no sabía eso.
— Bueno, ya lo sabes, pero... ¿a qué vino? ¿Qué quiere conmigo?
— A disculparse.
¿Ah?
— ¿Por qué vendría a eso? Él no me echo nada.
Mi madre me ve por un instante y veo como su rostro se comienza descomponer. Sus ojos se comienzan a cristalizar. Tiene la boca media abierta.
— ¿Qué pasa? —la abrazo—, oh mamá que pasa.
Ella se separa de mí y dice.
— Ve a verlo. Él tiene cosas que contarte.
— ¿Qué cosas tiene que contarme?
— Es mejor que hables con él. Y después... hablamos tú y yo.
No entiendo nada.
— Él te está esperando en la cafetería que íbamos con Roger cuando eras pequeño.
— No quiero ir, no hasta que me digas que tiene el que hablar conmigo.
— Solo ve. —me dice con suavidad.
Entonces asiento.
Me llevo 10 minutos llegar hasta la cafetería. Veo el lugar y me trae bonitos recuerdo. Tengo tanto tiempo de que no vengo aquí. Busco a Connor y lo encuentro. Creo que tiene la costumbre de siempre ver su reloj, es eso o que su tiempo vale mucho.
Él levanta la vista y me ve. Pero no sonríe ni nada.
Me acerco hasta él, nuestra vista no se apartan.
