Agustín
Llego a la casa y abro la puerta.
Mi mamá está en el sillón junto a Roger y Amelia también está aquí. Me sorprendo al verla ahí.
— Agustín es grande, solo digo que él sabrá cómo solucionarlo. —escucho la voz de Emilio.
Emilio aparece en la escena con un vaso en su mano. Él me mira y corre hasta mí y me abraza.
— Yo solo digo —dice—: que todos estamos contigo.
Lo miró con una pequeña sonrisa.
— ¿Cómo estás? —dice mientras pone sus dos manos en mis brazos.
— Bien, bien.
Él alza una ceja y después frunce el ceño.
— ¿Bien, bien? ¿solo bien, bien? Oh vamos amigo, tu padre no está muerto, aparece así nos mas, y cuando aparece nos enteremos que es el mismito Klein, el cardiólogo más famoso y no solo eso. —levanta su dedo—. Es el tercer hombre con más dinero.
Asiento.
— ¿Y qué con eso?
Emilio niega con la cabeza, levanta sus dos manos y lo deja caer rápidamente.
— ¡vaya! ¿acaso soy el único que tiene cierta emoción? —Emilio mira a los que están sentados en el sillón.
— Ya amigo, si, es grandioso.
Paso de largo y voy directo a las escaleras. No quiero hablar con nadie, quiero dormir.
Hay muchas cosas que tengo que pensar.
Subo las escaleras y llego a mi cuarto, entro cerrando la puerta detrás de mí.
Amelia
Veo a Agustín entrar y me da un apretón en el corazón.
No se ve triste, ni feliz. Cuando se da cuenta de mi presencia se sorprende. Y es normal, me imagino que no sabe que yo sé lo que está pasando. Su mamá me llamo cuando él fue donde su padre.
Emilio sale de la cocina diciendo.
— Agustín es grande, solo digo que él sabrá cómo solucionarlo.
Es evidente que Emilio no sabe de la presencia de Agustín. Emilio lo ve y corre hasta él.
Ellos hablaron, pero Agustín se ve cansado. Después de una leve plática con Emilio camina de largo. No mira a nadie, ni siquiera a mí. Sube las escaleras y se va.
El timbre de la puerta suena y Emilio la abre.
Veo que Emilio frunce el ceño y se pone a un lado para que la persona que toco la puerta entrara.
Susan aparece y nos mira a todos. Después posa sus ojos en mí.
— ¿Qué haces aquí?
Emilio se cruza de brazos.
— Yo..., —no quita la mirada de mí—. Agustín me pidió que viniera.
Mis ojos se abren un poco.
¿Agustín ya le había chateado a ella? ¿Ya le había dicho a ella y no a nosotros? Me enderezo y no quito la mirada de ella.
— ¿en qué momento Agustín te chateo?
Susan busca su celular y lo mira, busca algo en él y se lo muestra a Emilio. Él examina el celular y dice algo entre dientes.
Ella camina hasta la mamá de Agustín, la saluda y después saluda a Roger. No me dice nada a mí, solo sigue y comienza a subir las escaleras.
