Final

15 0 0
                                        

Agustín

Veo la tumba.

Susan Hilton

15 de enero

2001-2019

Hasta tu último respiro

— Ya han pasado 10 años desde que no estás. Quién lo diría, he vivido desde entonces contigo adentro de mí. Y vaya que has hecho un buen trabajo, te felicito. Sabes... Edward ya está graduado, está casi por terminar su especialidad, estoy en contacto con él, ya sabes, por lo del hospital. Estoy seguro que estaría muy feliz de tenerte a su lado. Pero todo lo que está haciendo es por ti. Se metió a neurología, quiere terminar algo que por desgracia tú no pudiste. Ya sabes, tengo un hijo. Ya te lo he traído aquí, Nathan. Hice que le hicieran algunos estudios para ver si era propenso a sufrir del corazón, lastimosamente sí. Tanto mi papá como yo hemos tenido intervención por el corazón, solo le pido a Dios que él no tenga que pasar por esto. Solo quería decirte que, cada cumpleaños tuyo voy a tu casa, me siento y llevo dos emparedados y dos leches con chocolate, ¿te acuerdas? Nos encantaba comer eso. Es... es grandioso lo que ha pasado hace 10 años. Ya estoy graduado y no solo tengo un salón de belleza o un hospital, tengo una inversión en la construcción de una barriada. Emilio y yo somos socios. Es algo... muy fabuloso. Me encantaría que estuvieras aquí. Bueno, si estás, conmigo, literal. Cada pálpito es tuyo. La sangre que recorre por mi cuerpo es gracias a ti. Solo... espero que estés en un buen lugar y que... nos estés cuidando. Gracias por todo Su. Y recuerda. Daré mi último respiro, cuando tú quieras reclamar tu corazón. Hasta pronto Su.

Me levanto del suelo y me sacudo.

Llego a la casa y veo que Liam está con Nathan. Ninguno de los dos se inmuta cuando me ven. Levanto una ceja y toso.

Nada.

Toso por segunda vez y nada.

Amelia sale de la cocina junto con Ashneska.

Emilio y Ashneska decidieron vivir juntos después de estar dos años juntos, hace unos días nos dieron la noticia que está embarazada.

Amelia me sonríe cuando me ve, igual Ashneska. Le hago una seña para que vea a Liam y a Nathan.

— Mierda. —grita Liam.

— No digas esas palabras. —lo regaña Nathan.

Una sonrisa se forma en mi rostro.

Nathan deja de ver la televisión y me mira. Ambos nos sonreímos.

— Tío, papá está viendo.

Liam se alza de hombros. Me acerco a él y le doy un golpe en la cabeza.

— Eso es imposible.

Escucho la voz de Emilio. Me volteo un poco y veo a Emilio con mi papá.

— Claro que no. —dice mi papá—. Te lo digo yo, te recuerdo que tengo toda la influencia.

Emilio pone los ojos en blanco.

Nathan al ver a mi papá se levanta del sillón y corre hasta donde él. Connor comienza a reír y lo abraza.

— Abuelo, ya sé. Voy a ser cardiólogo, como tú.

Mi papá me ve y luego vuelve la vista a Nathan.

Nathan ya lleva un tiempo diciendo que quiere ser doctor. Me sorprende que ya también sepa que especialización quiere.

— Vaya, creo que soy el único Klein no preso de un hospital.

AgustínDonde viven las historias. Descúbrelo ahora