Agustín
Mi pecho duele, siento que me falta la respiración. Me levanto y tomo una bocanada de aire. Cuando ya estoy calmado miro a Liam que está profundamente dormido. Camino hasta la puerta y salgo, bajo las escaleras y busco agua.
Qué diablos me pasa.
Miro el reloj de la cocina y marca las 4:20 A.M.
Roger y mamá deberían estar todavía en el hospital.
Vuelvo y camino hasta el cuarto de Liam y me acuesto.
— Agustín.
Escucho que me llaman.
Abro los ojos con cuidado y veo a Liam.
— ¿Qué paso? —digo soñoliento.
— Mamá ha llamado, dice que necesita que hagas unas cosas.
Mierda. Quiero seguir durmiendo.
— Está bien, está bien.
Me levanto y me voy directo al baño. Demoro 15 minutos y voy hasta mi cuarto.
Veo que Amelia sigue durmiendo, miro el reloj y marca las 10:50 a.m. busco la ropa que me voy a poner. Amelia se mueve un poco y deja al descubierto mi bóxer.
Ayer la mande a bañarse y le di ropa mía, pero al parecer solo se puso un suéter y un bóxer.
Agarro la sabana y la cubro bien. Ella abre los ojos y me ve. El sol le pega en la cara y entre cierra los ojos. Le sonrío y ella me devuelve la sonrisa. Me inclino un poco y le beso en los labios. —Buenos días—. Ella aprieta la boca y niega con la cabeza.
Rio ante su acción.
— Tranquila, todos tenemos mal aliento en las mañanas.
Ella se sonroja y se sienta en la cama.
— Tengo que salir, mamá quiere que haga unos mandados.
Ella me mira pero no dice nada.
— Si quieres puedes quedarte. No creo que tarde. Iba hacerte el desayuno pero mi mamá me está apurando.
— Tranquilo, yo espero.
— Si quieres puedes hacerte algo mientras. Te traeré algo para que comas cuando llegue.
— Está bien. ¿Liam comió?
No me acordaba de Liam.
— Mierda no lo sé. —rio—. Él solo me levanto y ya.
— Tranquilo, yo le hago de desayunar, ve tranquilo.
Sonrío.
— Muchas gracias, de verdad.
Me acerco a ella de nuevo y la beso, iba hacer el beso más profundo pero ella se aparta.
— Si quieres también puedes usar mi cepillo de dientes.
Llego hasta el hospital y busco a mi mamá. Entro a un cuartito y la veo que está atendiendo a una señora.
— Bien, sus resultados estarán en una hora. —le dice mi mamá con tono dulce.
La señora asiente y con una sonrisa se levanta y pasa a mi lado y se va.
Mi mamá me ve y sonríe.
— Tardaste. —dice.
— Disculpaaaaa. Interrumpiste mi sueño y tienes el descaro de reclamarme.
