Capítulo 14

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Agustín

Mi pecho duele, siento que me falta la respiración. Me levanto y tomo una bocanada de aire. Cuando ya estoy calmado miro a Liam que está profundamente dormido. Camino hasta la puerta y salgo, bajo las escaleras y busco agua.

Qué diablos me pasa.

Miro el reloj de la cocina y marca las 4:20 A.M.

Roger y mamá deberían estar todavía en el hospital.

Vuelvo y camino hasta el cuarto de Liam y me acuesto.

— Agustín.

Escucho que me llaman.

Abro los ojos con cuidado y veo a Liam.

— ¿Qué paso? —digo soñoliento.

— Mamá ha llamado, dice que necesita que hagas unas cosas.

Mierda. Quiero seguir durmiendo.

— Está bien, está bien.

Me levanto y me voy directo al baño. Demoro 15 minutos y voy hasta mi cuarto.

Veo que Amelia sigue durmiendo, miro el reloj y marca las 10:50 a.m. busco la ropa que me voy a poner. Amelia se mueve un poco y deja al descubierto mi bóxer.

Ayer la mande a bañarse y le di ropa mía, pero al parecer solo se puso un suéter y un bóxer.

Agarro la sabana y la cubro bien. Ella abre los ojos y me ve. El sol le pega en la cara y entre cierra los ojos. Le sonrío y ella me devuelve la sonrisa. Me inclino un poco y le beso en los labios. —Buenos días—. Ella aprieta la boca y niega con la cabeza.

Rio ante su acción.

— Tranquila, todos tenemos mal aliento en las mañanas.

Ella se sonroja y se sienta en la cama.

— Tengo que salir, mamá quiere que haga unos mandados.

Ella me mira pero no dice nada.

— Si quieres puedes quedarte. No creo que tarde. Iba hacerte el desayuno pero mi mamá me está apurando.

— Tranquilo, yo espero.

— Si quieres puedes hacerte algo mientras. Te traeré algo para que comas cuando llegue.

— Está bien. ¿Liam comió?

No me acordaba de Liam.

— Mierda no lo sé. —rio—. Él solo me levanto y ya.

— Tranquilo, yo le hago de desayunar, ve tranquilo.

Sonrío.

— Muchas gracias, de verdad.

Me acerco a ella de nuevo y la beso, iba hacer el beso más profundo pero ella se aparta.

— Si quieres también puedes usar mi cepillo de dientes.


Llego hasta el hospital y busco a mi mamá. Entro a un cuartito y la veo que está atendiendo a una señora.

— Bien, sus resultados estarán en una hora. —le dice mi mamá con tono dulce.

La señora asiente y con una sonrisa se levanta y pasa a mi lado y se va.

Mi mamá me ve y sonríe.

— Tardaste. —dice.

— Disculpaaaaa. Interrumpiste mi sueño y tienes el descaro de reclamarme.

AgustínDonde viven las historias. Descúbrelo ahora