Capítulo 22

9 0 0
                                        


Me explican todo lo que pasara después de que mi corazón este en el cuerpo de Agustín.

Los doctores se preparan para la operación. Como ya me lo imaginaba Connor iba a estar ahí, es lógico.

El mejor cardiólogo del país tenía que estar en esta operación y más porque está su hijo de por medio.

Me pongo la bata y me acomodo en la camilla. Marge, Roger y Emilio entran al cuarto y me miran. Todos tienen una sonrisa triste.

— Agustín estará agradecido, ya que vivirá por ti y tendrá tu corazón.

Pone su mano en mi mejilla. Sonrío. No me queda nada más que hacer. Busco a Edward pero no lo veo.

— ¿Edward? Me gustaría despedirme.

— Él... uhm... él dice que no quería estar aquí.

Oh.

Me siento mal. Quería despedirme de él, pero si él no quiere, no puedo obligarlo.

Le digo a Emilio que me pase mi celular, cuando me lo da, busco el número de él y lo llamo.

Al segundo timbre contesta.

Eres algo grandioso ¿sabes?

— Yo solo estoy haciendo lo que mi corazón quiere.

Que irónico. —ríe—. Yo solo... no puedo estar ahí ¿entiendes? Solo... solo no puedo.

— Lo sé, lo entiendo. Solo quería decirte, que fuiste una persona muy importante para mí. Me diste los mejores momentos de mi vida. Gracias por eso Edward.

Gracias a ti. Gracias por todo Amelia.

Entonces cuelgo. Una lágrima se resbala por mi mejilla pero la limpio de una vez. Miro a todos. Busco en los mensajes el nombre de Agustín. Y ahí estaba, vi su foto y mi mundo se derrumbó. Tiene esa sonrisa que siempre lo caracteriza, y sus ojos, dios, este hombre no se puede ir, tiene muchas cosas grandes pro hacer.

Levanto la vista y comienzo a hablar.

— Quisiera... quisiera dejarle una nota de voz a Agustín.

Todos asienten y salen dejándome sola en el cuarto.

— Hey... hola —comienzo a hablar—. Yo... solo quería decirte que te amo, pero eso ya lo sabes. Sabes... siempre me pregunte quería yo por una persona que tanto amo, y bueno, ya me estoy respondiendo, no podía dejar que nadie te diera un corazón, quizás suena egoísta, pero es así, quiero que vivas con él mío. Quiero cada vez que lata te recuerdes que vivo dentro de ti. —las lágrimas comienzan a salir y trago saliva—. Quiero que cuando comiences a sentir emociones, te recuerdes que yo la sentiré también, te estaré cuidado, desde donde yo esté, te cuidare. Quiero que seas feliz... tu... tienes muchas metas pro cumplir todavía, y tranquilo, yo estoy bien, te estaré vigilando. Cuando vuelvas a querer a otra mujer, porque sí, quiero que seas feliz, quiero que cuando cada vez que te palpite el corazón sepas que estoy contigo y que te apoyo. Te amo Agustín, te amo y espero que mi corazón de buenos resultados. Pero hey, no es un adiós, sino hasta un hasta luego. Te estaré esperando en otra vida, pero... espero que demores en llegar. Te amo.

Dejo el celular a un lado.

La puerta se abre y deja ver a varios enfermeros. El doctor Llorente entra y se acomoda la bata.

— ¿Lista?

Asiento.

— ¿puedo ver a Agustín?

AgustínDonde viven las historias. Descúbrelo ahora