capitulo 7

10 1 0
                                        


Amelia

¿Era tan obvia?

Claro que estoy triste, hice pedazos a Edward y todo por el hombre que tengo al frente de mí.

No sé si responderle, en realidad ¿Qué le voy a responder?

Oh mira, lo que pasa es que termine con Edward y todo por ti, te amo y tú amas a otra ¿Cómo quieres que me sienta?

— No pasa nada.

Él no me cree.

Agustín se cruza de brazos y me mira.

Está esperando que le responda.

Como siempre me comienzo a sonrojar, no puedo contralar esta sensación.

— La verdad. —comienzo—. Es que termine con Edward.

Agustín no parece sorprendido, esperaba otra actitud de su parte, pero no hay nada, no se sorprende.

— ¿Ya lo sabias? —le pregunto.

Se alza de hombros.

— No, pero sospechaba. —dice secamente—. En realidad, lo dudaba, ¿Cómo iban a terminar? ¿Por qué terminarían? Son... eran la pareja perfecta, la pareja envidiable.

Éramos la pareja perfecta. Sonrío. Éramos, ya no, y todo porque no pude olvidarlo.

— Creo que todo tiene un final.

Él niega.

— Puedo preguntar ¿Por qué?

— ¿Por qué? ¿por qué, qué?

Agustín se acerca un poco a mí.

— ¿Por qué terminaron? ¿Por qué se acabó?

Por ti.

— Claro. —dice—. Si puedes y si quieres decirme.

No puedo mantener más los ojos en él.

— ¿te fue infiel?

Niego.

Yo le fui infiel. Yo lo engañe, yo lo ilusione, yo lo utilice, yo fui la que hice todo mal.

— ¿Entonces?

Él agarra mi cara y me obliga a que lo mire, mis ojos se comienzan a cristalizar. Diablos, no puedo mirarlo, no sin sentir todo esto. A mi mente se vienen imagines de un beso, soy yo con Agustín, ambos nos estamos besando. Entonces se escapa una lágrima.

— Amelia. —susurra.

No puedo.

Ya no.

Me levanto, agarro mi bolsa y camino rápido hacia la puerta. —Espera—. Escucho que me dice, abro la puerta y ahí está ella. Susan se me queda mirando con mucha sorpresa, no digo nada, solo agacho la cabeza y me voy. No volteo, no miro hacia atrás, solo sigo caminado.

No podía seguir caminando, se iba hacer de noche y podía ser peligroso. ¿Por qué no traje mi auto? Saco mi celular de la bolsa y marco el número de Edward.

Uno.

Dos.

Tres.

Hola.

Como siempre su voz es suave y dulce. Siempre es así cuando le llamo.

— Edward.

¿estás bien Amelia?

AgustínDonde viven las historias. Descúbrelo ahora