Había llegado a mi destino hace 5 minutos, Sean me escribió avisando que estaba un poco atrasado, que no desespere. Conseguí una mesa alejada de la gente y al lado de una ventana que tenía vista hacia la carretera. Era miércoles por la noche, hacia frio y la gente buscaba amor en un abrazo, un beso o una simple caricia, era miércoles por la noche y la mayoría en este lugar estaba abrazado por la soledad, con un café en mano y la vista perdida por algún lado del local.
Esto parecía una fiesta de fenómenos perdidos, encontrados y desvelados. Me tomé el tiempo de visualizar a todo el mundo, Los perdidos, eran aquellos que tenían el café en la mano, unas ojeras que decoraban su rostro y la vista desplazada por la ventana.
Los encontrados, estaban acompañados por otro individuo, sonreían y reían, pero parecían tan falsos que me daba ganas de gritarle al director de esta novela que apague las cámaras y los deje ser individuales.
Los desvelados estaban trabajando tras el mostrador, tomaban órdenes, servían café, hamburguesas, pizzas, lo que pedían los extraños.
Y yo no sé en qué posición estaba.
Sean entró por la puerta y mis ojos fueron directos a él, estaba bellísimo como siempre. Me buscó con la mirada por todo el lugar, hasta que finalmente dio con mis ojos y sonrió.
El muchacho se acercó hacia mí, me levanté para recibirlo con beso en la mejilla.
―¿Cómo estás? ―preguntó, mientras tomaba asiento frente de mí.
―Bien y ¿Tu?
―Bien
Por los parlantes del restaurante se escuchaba una música que desconocía completamente, pero que sonaba lindo en este momento que estábamos teniendo con Sean. En mi plato se encontraba media hamburguesa, no podía terminarla, sentía que, si metía un bocado más de eso tan grasiento, explotaría.
―Debes terminarte eso, el lugar ya va a cerrar ―dijo riendo, era un chiste este lugar era 24 hs.
―Cállate Sean, te juro que esta riquísima pero no puedo más.
―Está bien ―sonrió ―¿Quieres caminar?
Asentí y salimos del establecimiento, nos dirigíamos al parque que se encontraba a unas dos o tres cuadras no estoy segura, los vehículos quedaron abandonados en el establecimiento.
Me preguntó si podía tomarme de la mano y asentí, me sentía una de esas parejas que llevan 3 años de noviazgo y son inseparables. Me sentía sacada de una novela barata donde el chico se casa con la chica y tiene 2 hijos. Pero eso aquí no pasa.
En un momento dado de la noche, noté en mi reloj que eran la 01:22 Am, instantáneamente el "No llegues tarde" de mi abuela se hizo presente. Por suerte tenía llaves de la puerta y no tendría que llamarla para que me abra. Estábamos sentados en silencio, en un banquillo del parque. Él me tenía abrazada por la espalda y yo estaba recostada en su pecho, debo admitir que esta sensación no era mala, me sentía tranquila y en paz. Se puede decir que está, era una primera buena cita.
―Ya debo volver a casa ―susurré y el respiró profundo el aroma de mi cabello.
―Me quedaría así, toda la noche
―Yo igual, digo... esto es lindo.
Me corrí para tenerlo de frente. Su mano derecha se acercó para acariciar mi mejilla y acercarme hacia él. Nuestros labios se tocaron para formar un beso tranquilo, mi mente estaba en blanco, solo sentía la sensación de sus labios pegados a los míos sin hacer movimiento alguno y el ruido de la naturaleza a nuestro alrededor.
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Aroma a Café
Romance¿Qué es el amor? No lo sé, dicen que es una sustancia que entra por tus ojos como una fuerte atracción. Que esta ahí, pero no lo ves hasta que empieza a picar y te saca ronchas enormes. Te lastimas, pero te gusta, es necesario ese pequeño dolor que...
