Primer acto: Kardia Antares al llegar a su amada ciudad natal Atenas , descubre que esta no es lo que era antes , decide tomar justicia con sus propias manos para que su bello pueblo vuelva a lo que fue , al conocer al Hermoso doncel Degel Versau qu...
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Una candente pared de mortal fuego carmesí se alzaba imponente ante ellos, los sentidos del heleno se agudizaron...empezó a estudiar las posibilidades y las maneras de salir ilesos, a su derecha había fuego...a su izquierda también, adelante y atrás ya los había alcanzado el mortal calor, se vio pasmado sin saber que hacer.
—Kardia...—Lo llamo Degel desde el suelo, el heleno lo ayudo a ponerse de pie y al hacerlo el menor denotó un gesto de dolor.
—¿Te lastimaste?—Pregunto angustiado teniéndolo frente a frente.
Tal vez no era el momento pero el fuego hacia ver los ojos de Degel espléndidos...
Tan candentes y apasionados...
Ok, definitivamente no era el momento sintió el calor acariciarle la piel y el humo invadiendo sus pulmones, tal vez si vivan podría seguir perdiendose en la mirada de su príncipe de ojos amatista. Por el momento era mejor idea sobrevivir.
—Se me clavo un vidrio en el pie...—Dijo con lagrimones amenazando con salir, le dolía mucho.
El mayor fijo su atención hacia esa zona y una pequeña lagunita de sangre se formaba a sus costados.
—¡Por Zeus! Que cosa...dioses esto se ve muy mal—Le asombraba la sangre, apesar de ser un intrépido que a diario arriesgaba su vida le tenía impresión.
—No creo poder caminar...trata de huir Kardia, salvate tú—Le dijo con la mano en el pecho dramáticamente.
—De que me sirviria vivir si tú no estás...
—Si muero quiero que sepas algo Kardia—Lo miro con determinación y el heleno sabía lo que significaba.
Definitivamente se trataba de una confesión, el galo al verse en aquella situación tan critica sacaría a relucir su más secreto sentir, pero lo que Degel no sabía es que Kardia no lo dejaría morir, ese día ninguno moriría.
El es Kardia Antares y Degel Versau es su amado.
No se permitiría morir sin antes oir de la boca de su amado un te amo...
El menor se fue acercando hacia su oído, sintió su respiración tibia rozarle la piel produciendole un cosquilleo, Degel le susurró suave y con su exquisita voz con elegante acento francés:
—Kardia eres un idiota...
—¿Se supone que esto es una confesión?—Pregunto indignado, no se vio venir eso.
—No, solo quería que lo supieras antes de morir—Le miro molestó, aún no superaba el que haya bailado con esa joven y no tomara el duelo ni por cortesía.
Kardia río y lo miro intensamente, amaba a ese joven hermoso, dulce, inteligente, intrépido y celoso. En verdad lo amaba...alegraba su existencia con sus risas sus gestos y con el simple hecho de existir, sin Degel estuviera en un hueco sin fondo sin saber cómo salir de la tristeza y la venganza, quería hacer justicia por su Padré pero ser el enmascarado se había vuelto más profundo, ayudar a las personas que lo necesitan y no tienen quien lo haga, ver en sus rostros el brillo de la esperanza y lo más importante...