CAP36

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Mi respiración se cortó, fue como si mi vida pasara por mis ojos.

¡Ya no más!

Salí corriendo a mi oficina, abrí la puerta, la cerré detrás de mí y fui directo al ordenador mientras se prendía llame a Judith, estaré intranquila hasta que sepa que Judith y Milton estén bien.
-¿Alo?-dijo Judith.

-Soy yo Hally.-dije rápido.

-¿Qué pasa Hally? ¿Ocurre algo?-dijo Judith notando nerviosismo en mi voz.
-Nada solo quería hablar para saber si todo estaba bien en Washington.-dije intentando sonar normal.
-Sé que mientes algo paso Hally, no hablas por nomas ni hablas en los cumpleaños que hables por nomas es sumamente mentira, sácalo.-dice sonando seca, sabía que no le gustaba que le escondiera cosas, suspire resignada.
-Me llego dos notas, una decía que debería asegurarme de cerrar la puerta de mi apartamento y ahora me llego otra.-dije dejando sacar el aire contenido.-Sé que Fergus está detrás de esto o su jefe.-dije escupiendo las palabras fríamente.
-¡Hally! Lárgate de California no estas segura ahí, Fergus siempre estará ahí en cualquier lugar es de tu familia es tu tío que trabaja para ese delincuente.-dijo Judith sonando intranquila, sabía que Judith algún día se iba a morir de los nervios que le provocaba todo esto y lo peor es que iba a hacer yo la culpable.
-No puedo ahora Judith, ¿Sabes cuánto deseo tener una vida normal? Pues ahora la tengo, amigos, escuela, carrera, futuro, un novio que si me ama…- no me dejo continuar.
-¡Tu vida normal se acabó cuando tu avaricia del dinero para tu familia se fue a robar! Espera ¿Dijisteis novio? ¡Rompe con él! Hally él no te conoce, ¡Estará en peligro en poco tiempo! Él solo está enamorado de alguien que no conoce de verdad.-dijo gritándome, sé que está furiosa *Demasiado* pero yo destruida por sus palabras.
-No puedo Judith, no puedo.-dije susurrándolo más para mí misma que para ella.
-¿Te enamoraste?
-No, no fui echa para eso, ni para un futuro, iré a Washington.-dije decidida olvidando la fantasía y sentándome en la realidad.
-No tampoco Hally, aguarda aguarda.-dice Hally un poco calmada.-Tienes futuro, solo termina tus estudios y luego vienes a Washington ¿Al menos entrasteis a una escuela sin tener que esperar para una aceptación, verdad?

-Si.-dije esperando a que siguiera.
-El punto es que termina tus estudios, terminándolos, termina de una puta vez con esto.-dijo Judith la última frase seca.

-Pásame a Milton.-dije, esperando la voz de Milton.
-¿Qué pasa Hally?
-Lo que sepas de Fergus dímelo.-dije seria.

-Está buscándote, y dijo que lo llames que todavía no cambia de número.

-¿Eso es todo?

-Dijo que tenía algo que te pertenecía.-dijo Milton, confundido.
-Te dejo Milton, gracias y dile a Judith que esto se acabara pronto, llamare cuando tenga algo en marcha.-dije para después colgar sin esperar su respuesta.
Con mi ordenador ya prendido, busque las fotos de Fergus abrazando al jefe mayor, viendo mis datos y mis fórmulas para robar los bancos, mire todo eso dándome fuerzas.
Busque en mi cajón sacando mi bloc de notas y encontrándome el número de Fergus.

Salí apresurada del departamento, no quería arriesgarme en que me rastrearan por mi celular. Subí a mi Yamaha y conduje en lugar apartado de todo que tuviera un teléfono público, después de tanto conducir, visualice un teléfono, aparque mi moto y baje a toda prisa con mi casco cargándolo.

Telefonee el número y espero, nadie contestaba,  volví a marcar y al primer pitido contestaron.
-¿Diga?-dijo sonando como si apenas se levantara, era tarde lo comprendería pero para un bastardo como él nunca hay descanso.
-¡Devuélveme ese dibujo!-dije cabreada, oí una risa de su parte, enfriándome las venas.

-Vaya; vaya; vaya, se digna a hablar mi sobrina.-dijo risueño.- Dime cómo has estado querida.
-¡No eres nada para mí!
-¡Mi sangre corre por tu venas, querida sobrina!

-¡Cállate! ¡Traicionaste a la familia, a tu propia sangre! ¡Me traicionaste!-dije gritándole, si estuviera aquí lo hubiera matado.
-¡Me iba a matar, estúpida! ¡Era tú y tu familia o yo!
-¡Por tu culpa están muertos!-dije soltando un sollozo desgarrador.
-Deberías de darme las gracias o sino estuvieras tú también muerta.-dijo escupiendo las palabras.-Bueno que le gustasteis al jefecito.-dijo riéndose de mí, me dio asco oírlo decir eso.
-Me hubieran matado mejor.-dije bajando la voz débil.
-No me lo hubiera perdonado el jefecito.-dijo Fergus.-Esto se debe hablar a cara ¿No crees?
-¿Para qué me use ese hijo de puto? Nunca.
-Solo tú y yo, piénsalo Hally o sino el jefe te buscara al menos ya está cerca.
Oírlo decir eso me causo un escalofrió.
-No me arriesgo, solo quiero lo mío, mi dibujo, mi recuerdo.-dije conteniendo mi cabreo lleno de sollozos.
-Te lo devolveré hasta que te vea.-dijo Fergus seco, para luego colgarme.
 Golpee el teléfono público con rabia, mientras soltaba sollozos, ese día era frio con neblina, estaba sola con mi pasado esa noche, sola.

Tendré que pensar que hacer.

No fui a la escuela, no pude dormir y lo único que hago es estar encerrada en mi oficina buscando la manera de poder controlar todo sin que me arresten, sin que salga nadie perjudicado, sin
que deje a Matthew y California. Suspire agotada.

Mi plan era terminar mis estudios para después ir a Washington con una buena peluca, con un buen maquillaje y una vestimenta para que no piensen que soy Hally, tan solo es esperar poco para mí el ultimo baile que se venía y después un mes para la graduación para empezar un plan para entrar y enfrentar al jefe, solo queda rezar ah que no se apresure antes que yo.

¿Por qué yo?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora